19 agosto 2009

Malasia solo hay una

Pues si, amigos,

Escribo desde Malasia, ya casi acabando el veraniego viaje familiar anual que hago con la familia "del lado" de mi padre.

Voy a hacer una cutre-cronica sin fotos ni nada, realmente poco atractiva, pero desde que descubri esto del blog tengo claro que vale la pena escribir algo, aunque sean 4 lineas, como recuerdo para uno bisbo.

Estamos en la pequenya y maravillosa isla de Langkawi, al noroeste del pais, muy cerca de Tailandia. Es decir, que ya hemos entrado en la fase de panching y playing que caracteriza los ultimos dias de nuestras escapadas. Estamos en un hotel magnifico, donde no se puede hacer gran cosa mas que vivir bien, en varias de sus facetas. La isla de Langkawi es ya de por si un paraiso de vegatecion y el hotel es una gozada. Llevamos 5 dias aqui y manyana ya nos toca volver a Kuala Lumpur, donde pasaremos dos dias mas antes de volver a las espanyas. Comer, playita, sauna, comer, salir en catamaran, comer, tomar una copa, jugar a golf...todas las actividades son obviamente bastante estresantes, pero lo llevamos con la cabeza alta.

Antes de Langkawi estuvimos basicamente en 4 sitios:

1. de juan: primeramente, estuvimos 3 noches en Kuala Lumpur, que es la capital de este bonito pais, alojados en el Traders Hotel, no muy lejos de la concurrida zona de Bukit Bintang. Paseamos un poco -a pesar del calor-y, en definitiva, no hicimos nada de provecho, pero nos dio un primer feeling de este pais que, tal como sospechabamos, es bastante organizado y rico, mas parecido a un Singapur que a una India...con sus ventajas (comodidades...) y sus inconvenientes (menos interesante a mi gusto...). Obviamente, Singapur y la India son extremos, pero incluso comparando lo que hemos visto en Malasia con lo que en su dia pudimos ver en Indonesia, este pais resulta la mar de tranquilo, limpio, organizado, moderadamente poblado, etc. Muy "europeo" por ser asiatico, vamos. Cierto es que no hemos estado en zonas remotas (mas musulmanas y menos occidentalizadas) de Malasia, pero aun asi queda claro que este es un pais tranquilito.
Las comparaciones son una lastima, pero sirven de referencia...asi que os dire que Kuala Lumpur recuerda un poco a Singapur, aunque no es ni mucho menos tan aburrido ni tampoco te meten en la carcel por tirar un chicle al suelo ni por cruzar en rojo. Las zonas que hemos visto de la capital probablemente no representen la totalidad de la ciudad y dan la imagen de un pais moderno, relativamente rico y occidentalizado. Se nota que hay mucho turismo musulman, puesto que es habitual ver a muchos senyores arabes con sus esposas (plural) luciendo burkas. En cambio, las mujeres locales apenas lucen un panyuelo en la cabeza, en una aplicacion mas light (o no) de las normas de su religion.

Por lo poco que hemos podido ver, en KL hay alguna zona muy animada, como la propia Bukit Bintang, donde se alternan restaurantes y lugares donde hacen masajes. Ademas, tambien salimos un dia de copas (Clara, Alex, Jordi y yo) al mitico The Beach (que yo rebautizaria como The Bitch), donde pudimos comprobar que tambien hay mucho p.t.r.io por aqui. Total, que se nos complica la foto: KL vendria a ser una combinacion de Singapur y de Bangkok, aunque sin llegar ni mucho menos al mercadeo agobiante que se hace con el sexo en la capital tailandesa.
No es una ciudad agradable para los peatones (vous n'avez pas la priorite) y hace bastante calor, pero si uno lleva dinero en el bolsillo puede pasar unos dias muy agradables: que si de compras, que si comer en un indio o un libanes, que si la piscina del hotel, que si un masaje en los pies.
Pues eso.


2. de tu: desde Kuala Lumpur, un dia, hicimos una excursion a la ciudad de Malacca, antigua colonia portuguesa (y creo que tambien holandesa e inglesa). No me gusto demasiado. Quizas fuese el calor, quizas fuese lo escopeteado de la visita, quizas fuese que el museo que visitamos no me parecio demasiado interesante y que los cuatro muros de la antigua iglesia portuguesa que quedaban (a Formosa?) tampoco me parecieron nada del otro mundo. Quizas fuera, por encima de todo, que me parecio que Malacca estaba tan volcada al turismo que habia perdido parte de su encanto. No lo se: a veces las circunstancias no juegan a favor de uno...y en este caso debo decir que Malacca no me acabo de convencer.


3. de zri, Kuala Kangsar: esta pequenya ciudad o pueblecito nos pillaba de camino al noroeste, asi que decidimos parar alli dos noches. Lo que en principio parecia demasiado acabo siendo interesante, porque nos permitio conocer un lugar mas cercano a la realidad del pais. Lo mas destacable quizas fuese pasearse como unicos turistas por el pueblecito y visitar el palacio del sultan/museo, donde se podia ver la historia de los diferentes sultanes del estado (Perak), asi como una idea de sus relaciones con otros mandatarios, sus colecciones de objetos, etc. Tampoco estuvo nada mal, desde KK, la visita a Taiping, tanto por el zoo nocturno como, sobre todo, por una subida a una montanya que hicimos en 4x4, con excelentes vistas (desde la casa del sultan, como siempre que se trata de un ugar privilegiado) de la zona. Fue cerca de la montanya donde un servidor, haciendo el indio con un quad, tuvo un pequenyo accidente, volco y salio despedido contra una alambrada oxidada, lo que me permitio conocer en primera persona el sistema sanitario malayo, que aparentemente funciona bastante bien. Total, que Kuala Kangsar fue una toma de contacto con la realidad malaya, incluido un almacen donde vendian pares de zapatos a un euro. Mas barato que en el Pryca, oiga.

En Kuala Kangsar acabo de quedarnos claro que todo lo que tiene cierto encanto o interes tiene muchas probabilidades de ser propiedad del sultan del estado, en este caso Perak. Tambien aprendimos como funciona, grosso modo, el sistema de reinado del pais, en que cada uno de los 9 sultanes del pais se instala, de forma rotatoria (como quien hace una vaca a la brasa), en la capital, para ejercer durante 5 anyos de Rey del pais (ademas de sultan de su propio estado). Es como si Montilla (suponiendo que tuviese un cargo mas representativo que ejecutivo) se fuese 5 anyos a Madrid a hacer de Rey, para despues ser sustituido por Manuel Chaves, Esperanza Aguirre...and so on. Respecto a los poderes que tienen sultanes y rey, dicen aqui que no son unicamente representativos. De este sistema rotativo de reinado, lo mas facil es echarle la culpa a los ingleses.


4. and de for, Georgetown (Penang). A diferencia de Malacca, Penang si me gusto. De hecho, lo unico que vimos fue su capital, Georgetown, que me parecio una ciudad interesante, quizas porque, mas alla de ser "mona"/bonita o no serlo, se notaba vida y movimiento real. Me dio la impresion de ser, de alguna forma, autentica y relativamente poco turistica...quizas lo que eche en falta en Malacca. El barrio de Little India -aun siendo mas Little que India- tiene mucha mas gracia que el de Kuala Lumpur, por ejemplo; la zona del puerto, con las casitas sobre el mar, tambien tiene su rollo...y la cena que hicimos en el 'food court' de Red Garden -con cantantes en directo incluidos- fue de lo mas autentico. Estuvimos, en todo momento, rodeados de gente local.

Han pasado unos dias desde que empece a escribir este articulillo y hoy lo retomo desde Kuala Lumpur, unas horas antes de nuestro vuelo a las europas. Langkawi siguio siendo una gozada hasta el final y se confirmo nuestra impresion inicial de que, aparte de dar un pequenyo paseo(Cenang, un teleferico desde donde se podia ver gran parte de la isla...), lo mejor es dedicar los esfuerzos al 'dolce far niente' (y riase la gente).

De vuelta a Kuala Lumpur, lo mas destacado quizas haya sido nuestra visita al Museo de Arte Islamico, que es una maravilla. A quien le gusten las Alhambras de Granada, los frisos mozarabes, los arcos moriscos, los pinchos morunos, las geometrias varias, los mosaicos multicolores, los patios con fuentes y la caligrafia arabesca (en definitiva, a quien le guste el refinado arte islamico), le gustara mucho este museo. Aunque los musulmanes nunca han sido de mucho pintar (en particular figuras humanas), creo que el buen gusto que tienen disenyando espacios y escogiendo colorines es LO MAS.

Por ultimo, no puedo dejar de mencionar nuestra visita a las Torres Petronas (452m de altura cada una), que teniamos delante del hotel desde el primer dia pero que no hemos visitado hasta el penultimo. Teniendo en cuenta que el edificio tiene 86 plantas, resulta un poco decepcionante que la visita solo te lleve hasta la planta 41, pero las cosas son assin y no se hable mas. Sea como fuere, resulta interesante, porque son un tocho de torres. Curiosamente, la noche antes de visitar las torres, Jordi y yo estuvimos viendo por el Discovery un reportaje sobre las propias torres y su proceso de construccion (mientras, por la ventana de la habitacion, podiamos ver tambien las susodichas iluminadas.

Malasia, en definitiva, nos ha gustado bastante. La gente



terima kasih
proton persona


03 mayo 2009

Tengo madera de narcotraficante

.(imagen robada del internete)

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Así es, amigos,

Ya ando por las barcelonas y, tal como comentaba mi amiga Sonia, el Barça me ha dado una bienvenida mucho mejor de lo que esperaba.

Cuando me presenté en el aeropuerto de Bogotá, la gente de Iberia -que había vendido muchos más billetes que las plazas que tiene el avión- me ofreció volar al día siguiente a cambio de 150 euros o bien un vale de 300 euros en vuelos de Iberia. Me lo pensé un momentito, porque me hubieran salido los vuelos prácticamente gratis (el billete de ida y vuelta a Bogotá me salió por 305 euros, todo incluido). Sin embargo, me dio mucha pereza, no tenía ganas de perder un día para recuperarme antes de trabajar...y tampoco me gustaba la idea de no vivir el Madrid-Barça desde bcn. Así que decidí seguir con el viaje.

No sé cuántos controles tuve que pasar antes de, finalmente, plantarme en la sala de embarque: creo que me cachearon 4 veces y que me revisaron la maleta de mano otras tantas. No exagero. De hecho, en Colombia es muy habitual que le cacheen a uno antes de entrar en conciertos, bares, discotecas...ya casi no me hacen cosquillas.

Cuando ya estaba en la sala de embarque y pensaba que no me esperaban nuevas emociones, se dirigió a mi uno de los muchos militares que se encuentran por doquier:
- ¿Es usted el Señor Hugo Bloch?
- Yo mismo.
- Soy de la Policía Militar y quisiera hacerle algunas preguntas (en ese momento vi que llevaba una placa en que ponía algo así como Brigada Antinarcóticos).
- Adelante.
- ¿Viaja usted solo?
- Sí.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado usted en Colombia?
- Un mes, desde principios de abril.
- ¿Por turismo?
- Sí. (aquí tendría que haber dicho que estuve en una boda, pero no caí)
- ¿Qué partes de Colombia ha visitado?
- Bogotá, Medellín, Cartagena, Santa Marta, Ciudad Perdida, Valledupar... (esto no debió gustarle mucho, porque Medellín sigue estando bajo sospecha)
- ¿Ha facturado usted equipaje?
- Sí, dos maletas, una pequeña y una grande.
- ¿Qué contienen las maletas?
- La grande, que es una mochila, ropa. La pequeña, básicamente, unos paquetes de café (esto del café creo que tampoco le gustó).
- ¿Es la primera vez que visita usted Colombia?
- No, es la segunda: ya estuve en el país en 2007 (esto tampoco debió ayudar).
- ¿A qué se dedica usted?
- Soy empresario (me gusta esta fórmula: siempre queda bien).
- Caballero, no quisiera preocuparle pero tengo que pedirle que me acompañe, porque tenemos que realizarle un análisis por rayos X y una revisión de su equipaje; vendré a buscarle en unos minutos.
- Le esperaré aquí.

En este momento me alegré mucho de no haber comprado un kilito de cocaína para venderlo en España y así sacarme un sobresueldo. No sé, no se me ocurrió y, ahora que lo pienso, casi no me quedaba espacio en la mochila.

El hecho es que debí dar el perfil de traficante de drogas, de estos que llaman 'mulos'.

Al cabo de 5 minutos, me vinieron a buscar, me añadieron a un grupo de 9 ó 10 otros -de los cuales dos mujeres- y nos metieron en una salita donde había varios ordenadores. Nos dijeron que nos habían escogido mediante un proceso aleatorio, pero estaba claro que no era cierto: todos estábamos, más o menos, en una misma franja de edad y ninguno iba precisamente con traje y corbata. En una sala contigua estaba el aparatito de rayos X, para escanear el tórax y asegurarse de que no hubiéramos camuflado en el cuerpo ninguna sustancia prohibida. En mi caso, solo debieron ver la crêpe de nutella que me había comido tres cuartos de hora antes.

De vuelta a la sala principal -donde colgaban varias fotos de maneras muy originales de camuflar drogas- me revisaron concienzudamente los zapatos y me hicieron vaciar, una vez más, la bolsa de mano. En la bolsa llevaba una caja metálica con galletas que una policía, un rato antes, me había pedido si podía abrir (como la caja estaba precintada y era para regalar, yo le había dicho que no, que prefería que no la abriese). Total que, cuando el policía antinarcóticos hubo vaciado toda mi bolsa y se encontró con la caja, me miró y me preguntó qué contenía. Yo le dije que contenía "obleas con arequipe", que para algo es lo que ponía (en letras bien grandes) en la caja. Me miró como preguntando si podía abrirla, a lo que yo le contesté "hombre, prefiero que no la abra", a lo cual él respondió agitando la caja repetidamente, como si fueran las maracas de Machín. Al final, después de un rato mirándome y viendo que no bailaba, decidió confiar en mi y dejar la caja sin abrir (seguramente, debió recordar las muchas veces que había abierto cajas de galletas para acabar descubriendo que sólo contenían galletas).

De vuelta a la sala de embarque, me encontré a un chico alemán al que había conocido en Taganga. Me dijo que casi cada vez que salía de Colombia le hacían este examen y que, además, había visto cómo se paseaban los perros por entre nuestras maletas.

Total, que fue una experiencia interesante. De todas formas, hubiera sido muchísimo más emocionante si hubiese llevado algo ilegal encima...especialmente si hubiese sido en la caja de galletas.

Mi viaje de vuelta no tuvo más emociones. Sólo me queda por contaros qué música se escucha en estos tiempos en las bonitas tierras colombianas.

Abrazos,

Hugo

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01 mayo 2009

De vuelta de Valledupar (con un par)

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(simpáticas piloneras de Valledupar)


Gentes de bien,


El título del mensaje hace alusión al valor que hay que tener para plantarse en el festival de vallenato de Valledupar, así, a bote pronto, sin más preparación. Hoy puedo deciros que he sobrevivido al reto.


Mi persona se encuentra ahora mismo en Bogotá, un poco desmotivada ante la idea de tenerse que meter mañana diez horas en un avión, que la tengan después esperando en Madrid, para después meterse en otro avión, llegar a Barcelona, enterarse de que son 7 horas más tarde...y acabar viendo -con sueño- un apasionante partido de fútbol que no pinta tan bien como hubiera esperado hace unas semanas.


Dicho esto, la idea de estar en Barcelona no me desagrada en absoluto...una vez descontada la inmensa pereza del trayecto en yes.



(escenario principal de los concursos, plaza Alfonso López)



Volviendo a lo que nos ocupa, creo que puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que Valledupar me ha gustado. Ojo: no vayáis todos en masa antes de seguir leyendo. Cuando digo que me ha gustado, me refiero a que es un sitio agradable, simpático, con una gente encantadora y, en definitiva, donde se respira un cierto buen rollete. Tiene una cultura bastante rica, con sus indígenas, su vallenato y sus cosas, de las cuales están muy orgullosos. Es un buen destino para conocer algo bastante auténtico de Colombia, para alguien que vaya con tiempo. En cambio, no diría yo que sea un sitio a incluir en una ruta de 10 ó 12 días para alguien que visita Colombia por primera vez. De la buena impresión que me ha dejado Valledupar habría que descontar el Festival de la Leyenda Vallenata. Es decir: el que vaya a Valledupar fuera de la época del festival se encontrará -imagino- una ciudad agradable y muy tranquila, quizás demasiado tranquila.


(a Colombia también ha llegado el boom inmobiliario)


Por situaros un poco, decir que Valledupar es una ciudad pequeñita, al noreste de Colombia, cerca de la frontera con Venezuela y muy cerca también de la costa del caribe (Cartagena, Santa Marta...), de la cual está apenas a 4 horas en bus. Tiene muy cerca unas montañas (la Sierra Nevada de Santa Marta) que la separan precisamente de la costa. La "identidad cultural" de los vallenatos -habitantes de Valledupar- es un pupurri de conceptos muy simpáticos como son el río Guatapurí, el calor infernal que hace en la ciudad, los indígenas que pueblan la zona y ese curioso género musical llamado también vallenato que acaba de darle a la ciudad una innegable personalidad y que uno NO PUEDE dejar de oir. Ah, ¡y los árboles!: la gente de la ciudad está muy orgullosa de que toda la ciudad esté llena de árboles. Lo dicen como si fuera un elemento decorativo, pero no lo es: sin árboles, no habría manera de soportar el calor. Otro aspecto a destacar de Valledupar -que no es poca cosa en los tiempos que corren- es la escasísima presencia de turistas extranjeros, algo muy notable si tenemos en cuenta que he estado allí durante uno de los festivales de música más importantes del país.



(chavalín vallenato que participaba en los concursos, futura estrella,

rodeado de toda su familia y su cuadrilla de amigos)


Ya que hablamos del festival, decir que hay un montón de actividades y que la gente de la ciudad está totalmente volcada con el acontecimiento...y eso que no habré estado allí los días 'fuertes', que son el viernes y el sábado. El vallenato es un estilo musical sublime, auténtica música celestial se mire como se mire. En su versión más tradicional (la que se toca en los concursos), sólo hacen falta tres individuos -hombres, para más señas- para ejecutarlo: el del acordeón, el de la caja y el que toca un instrumento muy curioso llamado guacharaca. La caja sería la percusión y la guacharaca un instrumento muy simplón que hace sólo raca-raca o tris-tris, pero que le da colorido al tema. Así pues, en la mítica plaza Alfonso López podía oirse, durante casi todo el día, a los participantes en los diversos concursos. Como siempre, a todo volumen.



(indígenas de la zona simulando una escena de guerra/caza durante

una procesión, casi se me llevan por delante)



Otra parte del festival, la que vuelve locos y sobre todo locas a los más jóvenes, es la de los conciertos, en que los artistas más de moda (normalmente, duetos masculinos en plan guaperillas pero buena gente) interpretan todos sus éxitos. Algunos, son artistas muy famosos, particularmente en la zona pero también en el resto de Colombia, donde uno se encuentra vallenato hasta en la sopa. Fui a uno de estos conciertos el miércoles y me lo pasé la mar de bien, previa ingesta de un poco de aguardiente. Acabé bailando vallenato y salsa –siempre en la medida de mis posibilidades- con la mitad de la concurrencia (el hecho de que sonara algo de salsa y merengue fue todo un alivio). Hay un cierto buen rollo asociado al vallenato y estoy seguro de que a la mayoría de las madres de Valledupar le encantaría ver a su hija casada con un artista vallenato. Lo sean o no, dan la imagen de gente sanota: campechanos, gorditos, románticos, siempre con su acordeón y así muy de campo. No tienen nada que ver con la imagen kinki/chunga de choricillo de barrio de algunos de los artistas de reggaeton, por ejemplo…otro de los géneros que triunfan en la zona y en el resto del país.


Una tercera actividad del festival a la que asistí fueron los desfiles de las piloneras, en que unas señoras y señores en trajes regionales muy vistosos van recorriendo media ciudad bailando al son de una musiquilla repetitiva pero agradable.



(portaestandarte de un grupo de piloneras)






(pues eso: bailarines)






(pilonera de buen ver)

La gente del Hostal La Provincia, donde me alojé –amabilísimos ellos y muy recomendable y bien situado su hostal- me dieron el primer día un programa de actividades del festival. Cual no fue mi sorpresa cuando vi que, además de los festejos folklórico-musicales, también estaban programadas peleas de gallos. Aunque me parece una salvajada, siempre había tenido curiosidad por ver alguna, más por la parte sociológica que por los animalitos en sí, así que fui uno de los días con una chica americana. Las peleas empezaban a las 4 de la tarde y solían acabar a las 3 de la mañana. Apenas estuvimos allí un par de horas, pero me quedó claro que es un espectáculo que va in crescendo, a medida que la gente se anima a apostar cada vez más dinero: los que van ganando se van envalentonando, los que van perdiendo deben querer recuperar su dinero, los apostantes cada vez van más borrachos y la gente se va familiarizando con los gallos y empieza a tomarles cariño (a aquellos que siguen vivos, principalmente). Cuando digo “la gente”, estoy hablando aproximadamente de un 95% de hombres. Si a todo este ambientillo le añadimos el hecho de que las apuestas se cruzan de viva voz y en medio de cierta confusión, no es de extrañar que de vez en cuando haya discusiones y peleas entre los apostantes.
Desgraciadamente, es un evento poco fotogénico por la escasez de luz.


(a las 5 ya estaba a tope la gallera)


(hagan sus apuestas)



(por una razón o por otra, el gallo siempre acaba pringando)



Debido al calor que hace por la zona, es habitual que la gente vaya al río a refrescarse, cosa que decidí hacer un día acercándome a la zona conocida como La Sirena. Mi visita al río fue todo un shock: esperaba encontrarme un riachuelo tranquilo y, en cambio, me encontré con un tramo de unos 50 metros de río ocupado por unas 500 personas, con sus chiringuitos literalmente sobre el agua, con gente que se había metido en el río con sus sillas de plástico y, cómo no, con el vallenato sonando a todo trapo. Es como si juntásemos a la gente de todas las playas de Sitges y les metiésemos en un tramito de algún río de los Pirineos.


(imaginaos 500 personas en este tramito de río

-imagen robada de internet-)


Como bien me decía mi señora madre por email, el nombre de Valledupar suena un poco a indio de la India. Si a esto le añadimos que el río se llama Guatapurí y omitimos este último acento, uno podría estar en el país del cricket y los dioses multicolores.

Aparte de las actividades del propio festival, no puedo dejar de comentar las dos visitas que hice al restaurante cubano Varadero, donde comí excelente pescado acompañado de una buena piña colada o mojito. Una de las veces, iba acompañado de un señor alemán bastante reservado y algo especial, de estos que se fueron hace unos años de su país y van viviendo un tiempo en cada sitio. Todo un personaje.


No me gustaría acabar este artículo sin colar una de las generalizaciones que tanto me gustan y que ayudan a generar los prejuicios que simplifican las relaciones humanas (y nos ahorran tiempo a todos): los vallenatos son muy simpáticos, por lo general mucho más simpáticos que sus compañeros costeños de Santa Marta o Cartagena de Indias. Debo especificar que esta generalización excluye –también de forma explícita- a un montón de gente amable y simpatiquísima que he conocido, como la familia de mi amiga Tatiana. Dicho esto, debo añadir además que el estándar de simpatía de Colombia está muy por encima de la media mundial...da gusto pasearse por estas tierras.


Aprovecho para recomendaros un hotelito en Bogotá: La Casona del Patio. Sencillo, limpio, con un personal muy amable, bien situado cerca de la Zona Rosa y -a pesar de ello- con precios muy razonables.

That's all, a falta de un artículo resumen, casi monográfico sobre la música colombiana, que me gustaría escribir desde Barcelona.

Abrazos!

Hugo


27 abril 2009

Dolce far niente: Taganga & Tayrona

. (mi habitación en Taganga, con su hamaca y sus vistas al mar blue)


Yes, my friends,

Podría pretender que estoy en plan mochilero aventurero, afrontando cada día grandes incomodidades y enormes desafíos en lugares inhóspitos, pero estaría siendo impreciso.

A día de hoy, creo que llevo aproximadamente una semana dedicado a la siempre grata tarea del dolce far niente.

Después de que se fuera Enrique, he estado la mitad del tiempo en Taganga y la otra mitad en el Parque Tayrona. Taganga, como todo el mundo sabe, es un pueblecito playero cercano a Santa Marta, en la costa caribeña de Colombia. Con el tiempo le he ido cogiendo el gustillo a este lugar: hace buen tiempo, el paisaje es bonito, hay un ambiente hippiosillo de buen rollete, somos relativamente pocos y al final uno va conociendo gente, se puede comer un buen plato de pescado o marisco por seis maravedíes...y uno tiene su habitación con su hamaca y todo a dos metros del mar por menos de lo que le costarían un bocadillo de calamares y un zumo de naranja en el aeropuerto del Prat. Además, por si fuera poco, uno descubre con el paso de los días que Taganga tiene más marcha de la que podría parecer. Si tuviera que buscarle un pero a Taganga, sería la omnipresente música que suena a toda máquina, por lo general en forma de reggaeton o vallenato.

Siendo tanta la tentación de quedarme aquí en plan sedentario se hace particularmente admirable que me fuese dos días al Parque de Tayrona, que como a nadie se le escapa es un parque natural selvático, donde uno duerme en una hamaca (ojo: sin mosquitera). Venir hasta aquí y no pasar por Tayrona hubiese sido imperdoneibol, asssín que, cuando Enrique se volvió, me decidí a adentrarme en el famoso parque.


(uno de los autobuses que le llevan a uno a las puertas del Parque
Tayrona: no sé si se aprecia la decoración)


En honor a la verdad, debo decir que tuve que retrasar un día la visita al parque para poder recuperarme de la última noche con Enrique, que pasamos de fiesta. Todo empezó cuando Little Harry vio unos cartelitos en Taganga que anunciaban una "Party Electronic", lo que en colombinglish vendría a ser una fiesta electrónica. Para no contrariar al pequeñín, accedimos a sus deseos, lo cual obviamente pasó por proveerle del ron con red bull que tanto le gusta.


Little Harry, feliz


Una vez bien entonados, nos fuimos los tres a una casa que habían alquilado unos europeos para seguir con el copeo, para más tarde trasladarnos al lugar donde tenía lugar la party electronic, que no era otro que una remota playa a la que hay que llegar en barca. La fiesta no estuvo mal, si exceptuamos la música, la bebida y la torcedura de tobillo de Enrique al bajarse de la barca.

Total, que acabamos a las 7h de la mañana, tres horas antes de que Enrique se tuviese que despertar para hacerse la maleta y volar hacia las españas vía Bogotá. Fue una noche bastante divertida...lástima que por aquél entonces no supiéramos que hay un sitio en Taganga que se llama el Garaje que no está nada mal...y que incluso en Santa Marta hay un sitio llamado La Puerta donde salir de copas. Esto lo descubrí ayer con un alemán y un argentino. Para acabar con las recomendaciones, añadiré a la lista los restaurantes Ben & Josep's en Santa Marta (buena carne), el restaurante del albergue Casa de Felipe (para cenar en Taganga) y, como hotel en Taganga, os sugeriré mi querido Casa Blanca, en la playa mismo.

Así pues, mi excursión al parque Tayrona fue un día después de lo previsto, una vez recuperado de la despedida de Enrique. Allí había medio quedado con el susodicho argentino -al que había conocido en Taganga-. La verdad es que los dos días en el Parque Tayrona estuvieron bien, pero tampoco fue el 'highlight' del viaje. Se trata de un fantástico parque natural, una selva con espectaculares playas vírgenes, todo él muy bien cuidado. Sucedió que, habiendo estado recientemente en la selva (Ciudad Perdida) quizás no valoré en su justa medida la belleza del parque. Por otra parte, resulta que en algunas de las mejores playas de Tayrona hay letreros del tipo "En esta playa han muerto ahogadas 200 personas: no seas parte de la estadística", lo cual acaba desanimándole a uno y hace que algunas de las mejores playas puedan ser objeto de contemplación, pero no de disfrute activo. También hay que decir que en Tayrona lo estándar es dormir en hamacas, pero con el inconveniente de que te las alquilan sin mosquitera, lo cual supone un auténtico suplicio por mucho spray antimosquitos que uno lleve encima.



(la zona de acampada con hamacas en Arrecifes, Parque Tayrona)


Por último, hay que reseñar que en la zona de Cabo San Juan -una de las playas más populares para bañarse sin ahogarse- hay mucha gente, lo cual desluce un poco la experiencia.

A pesar de estos peros, los dos días en Tayrona estuvieron muy bien: mucho relax, mucha playa y mucho hablar con el argentino -que para más señas es filósofo o al menos estudia la materia- de lo divino y de lo humano. No llegamos a ninguna conclusión sobre nada, pero estuvimos la mar de entretenidos.


(Arrecifes, en el Parque Tayrona: la playa que más me gustó,
pero donde uno no podía bañarse)


(Cabo San Juan: también la mar de apañada)


Una vez de vuelta en Taganga me he dedicado a comer, a charlar, a escuchar música o leer estirado sobre mi hamaca, a salir un poco de noche, a bañarme en la playa, hacer cuatro fotos y a otras actividades por el estilo. Muy estresante.


Taganga Beach from my Room at Sunset I, 2009


Taganga Beach from my Room at Sunset II, 2009


Ahora os escribo desde "la terminal" de Santa Marta (terminal de autobuses, se entiende), desde donde en media horita sale my bus hacia Valledupar. Aquí hace calor, pero esta mañana he tenido un gran disgusto cuando la gente de mi hotel me ha dicho que en Valledupar hará mucho más calor -véase 36 ó 37 grados- con el significativo agravante de que allí no hay playa. No sé quién puede tener moral para bailar vallenato día y noche con esas temperaturas, pero allí estaré para averiguarlo. Y yo sin pantalones cortos.

Estoy en la recta final de mi viaje puesto que, tras los tres días en Valledupar, sólo me quedará una breve escala en Bogotá antes de volver a bcn. A ver si antes de mi partida publico un bonito artículo con las canciones que suenan -incesantemente, a todas horas y a todo volumen- en este bonito país.

Pues nada, voy a ir tirando hacia el bus. A ver si me caben las piernas y se comportan con el aire acondicionado.

Besos y abrazos,

Hugo


PD: ah, por cierto: gracias a todos los que me habéis escrito para felicitarme el cumple. Los que no lo hayáis hecho, tranquilos: seguro que tampoco os felicité por el vuestro. Lo celebré cenando un buen filete y saliendo de fiesta la noche del sábado con el argentino y el alemán. 34...ya son más que los que celebró Nuestro Señor...

PD2: gracias también por los comentarios de Joaquín, Puli...históricos comentaristas de este modesto bloch


21 abril 2009

The Taganga Stories: recién llegados de la Ciudad Perdida

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Con Ana, exploradora vasca
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Sí, amigos, Heme aquí, escribiéndoos desde un café internet del pueblecito playero de Taganga, sudando la gota gorda a pesar de un ventilador que intenta que circule un poco de aire. Como suele suceder, tengo a mi derecha a un israelí que está hablando casi a grito pelado con algún familiar suyo en la Tierra Prometida. Taganga es un pueblo costero junto a Santa Marta, al norte de Colombia, no lejos de la frontera del este con Venezuela. Taganga vendría a ser como el barrio hippie y mochilero de la ciudad, donde se aloja la mayor parte de gente que viene a la zona en busca de tranquilidad, playita, excursiones, porros, naturaleza y un poco de fiesta cumba. La playa principal no debe hacer más de 300 metros de largo, así que os podéis imaginar la magnitud del lugar. Taganga debe ser uno de los lugares del mundo donde más % de la gente se gana la vida vendiendo artesanía, a tenor de la gran cantidad de población hippie que aquí se halla.

Típico camino selvático de cabras, camino a Ciudad Perdida


Ayer acabamos nuestros seis días de caminata a Ciudad Perdida, que han estado muy bien y han puesto un poco a prueba nuestras piernas y resistencia. El plan diario consistía en despertarse pronto, asearse, desayunar huevos revueltos, caminar 5 ó 6 horas -pausas incluidas- por selva y verdes laderas, con continuas subidas y bajadas, cruzando varias veces el mismo río y bañándonos en alguna de sus piscinas naturales, llegar a nuestro destino, comer algo que habitualmente incluía arroz, pasar la tarde en plan dolce far niente, cenar algo que habitualmente incluía arroz, quedarnos un rato de tertulia o jugando a cartas a la luz de las velas intentando sin éxito rehuir los ataques de los mosquitos y otros bichos y, finalmente, irnos a dormir, habitualmente agotados, estirándonos en una hamaca bastante sucia y cubriéndonos con una manta mucho más sucia todavía.

Alojamiento tipo, con hamacas y mosquiteros


La imagen no engaña: estamos cruzando un río


Lo mejor de todo, bañarse en el río (qué poco dan de sí los
10 segundos de una autofoto)


Nuestro destino diario eran una especie de cabañas, con techo pero sin paredes, bajo cuyo cobijo nuestro guía y porteadores colgaban las hamacas. Los porteadores se ocupaban de llevar la comida y las hamacas, así como de cocinar. Aparte de los tres miembros del equipo, éramos 13: tres chicos israelíes, una pareja de noruegos, un inglés, un y una canadiense y cinco españoles. Los tres únicos valientes que pasaban de la cuarentena eran los otros tres españoles, vascos para más señas: Ana, Bego y Chechu.


Miguel, el guía, explicándonos algo frente a uno de los 'puntos de control'
de Ciudad Perdida


Txetxu/Chechu pasándolas canutas


Ana y Txetxu, tras pasarlas canutas


Estresantes actividades de la tarde/noche


Después de tres días de camino, nuestra expedición llegó a Ciudad Perdida, un conjunto de ruinas (básicamente unas terrazas de piedra sobre las que en su día se asentaban unas casas o chozas) situado en lo alto de una montaña, al que se accede subiendo unos 2000 pequeños escalones. Se trata de una antigua ciudad de unos 2000 habitantes -una por escalón, ahora que caigo- que fue fundada por los indios tayronas hacia el año 1200. Los indios Tayrona, que dan nombre al parque natural del mismo nombre a cuyas puertas nos encontramos, fueron echados en su día por unos indios muy malos, que no les dejaron quedarse en la playa y les mandaron tierra adentro. Realmente, tenerse que meter en plena selva cuando uno puede estar en la playa es una auténtica p.t.da, pero los tayrona se lo montaron bastante bien y, siglos más tarde, han conseguido que se les recuerde con cariño y admiración. Creo que el interés de Ciudad Perdida está más en el camino que en la ciudad en sí, aunque tampoco puede infravalorarse la belleza del lugar: a mi me parece que la combinación de piedra con frondosas y verdes vegetaciones siempre resulta la mar de resultona, valga la redundancia.

Terrazas de la Ciudad Perdida


Enrique, empapado, celebrando su llegada a C. Perdida


Un aspecto particularmente interesante de nuestra excursión es el hecho de habernos encontrado a muchos indios, algunos aparentemente descendientes de los tayrona, durante nuestro camino. La zona por donde teníamos que pasar es básicamente una reserva, así que se alguna forma teníamos que 'pedir permiso' a los indios al pasar por su territorio. Los indios que ocupan la reserva están más o menos en contacto con la civilización, dependiendo de cuan lejos están sus aldeas de las rutas turísticas y de si venden o no venden Gatorade a los turistas. Todos los indios que nos hemos cruzado tienen en común el hecho de ser bajitos y con el pelo largo. Al parecer, muchos de ellos son nómadas. Los que nos hemos cruzado parecen muy acostumbrados a la presencia de extranjeros, una presencia que parecen aceptar con cierta resignación y no demasiada simpatía. Un servidor, en vista de su actitud, su timidez y como muestra de respeto, ha preferido no hacerles fotos.

Dos miembros de nuestra expedición en una casa -donde nos vendían bebidas- durante el camino (normalmente bebíamos agua del río purificada con pastillas)


Otra cuestión a destacar es la de la presencia de militares en la zona. De hecho, en toda Colombia uno los encuentra por doquier. En el caso de la excursión a Ciudad Perdida, debemos habernos cruzado con 5 ó 6 destacamentos de soldados muy jóvenes que se dedican a proteger la zona de posibles desalmados que quisieran hacernos daño, como sucedió en 2003 con un grupo de turistas que fueron secuestrados por -creo- los paramilitares. La historia acabó bien y, a día de hoy, el ejército ha tomado pleno control de la zona.


Soldado protegiendo la C. Perdida


El cutre y sucio alojamiento final en C. Perdida


Sí, sé la pregunta que os estáis haciendo y os tengo que contestar con franqueza: Little Harry no vino a Ciudad Perdida y se quedó descansando en Taganga. El Comité de Riesgos -el mismo que evaluó los productos de Madoff, los fondos hipotecarios de Freddie Mac y las cuentas de Lehman Brothers-, formado por Enrique y myself, decidió que se trataba de una aventura demasiado peligrosa para el pequeñín. Hablando de pequeñines, aprovecho para mandarle un saludo a mi querido ahijado, el pequeño Ivan, una vez que la Semana Santa ha pasado en todas las zonas horarias y ya es indiscutible que he faltado a mis obligaciones como padrino, consistentes en regalarle la mona o la palma -esto no lo tengo del todo claro-.

Volviendo a nuestro paseo, decir que la zona donde nos movimos fue hasta hace pocos años una área de cultivo de coca y producción de cocaína, lo que nos permitió uno de los días visitar una antigua planta de producción de esta última. Cuando digo 'planta', me refiero a la típica carpa cutre de 4 por 4 metros que aparece en las noticias de vez en cuando. Allí, con 5 ó 6 cubos, 3 ó 4 recipientes de menor tamaño, 6 ó 7 productos más o menos químicos, una desbrozadora para cortar las hojas, 4 ó 5 operarios y unos cuantos kilos de hoja de coca, se producía hasta hace poco la malévola sustancia. Tuvimos ocasión, pues, de seguir el proceso de elaboración de principio a fin. Lo más interesante fueron las explicaciones de tipo sociológico-organizativo-jerárquico-humanas, dado que en principio no tengo pensado intentar replicar el proceso químico en casa.

También estuvo bien ver algunas plantas y animales, aunque se hubiera agradecido que nuestro guía de Sierra Tours hubiese tenido un poco (mucho) más de conocimiento de la flora, la fauna y la historia de la zona.


Naturaleza muerta


Autopista de hormiguitas transportando trozos de hoja (las había
en grandes cantidades y están muy bien organizadas)


Sierpe pericolosa


Ahora, mientras os escribía, acabo de sufrir un shock: acabo de enterarme de que Juan Luis Guerra (como todos sabéis, uno de los cinco grandes de la Historia de la Música junto a Bach, Handel, Mozart y Beethoven) tocará en el festival de vallenato al que asistiré la semana que viene. Hubiera sido una fantástica noticia si no fuese porque su actuación tendrá lugar cuando un servidor ya esté volando de Bogotá a Madriz. No se puede tener todo.

Dicho esto, comentaros que el susodicho festival no responde a mi afición al vallenato -género que desconocía hasta hace poco-, sino más bien a una inquietuz sociológico-cultural, llámese curiosidad...y a la intuición de que me lo pasaré bien en un acontecimiento tan 'auténtico'.

De momento, empero, me quedan 4 ó 5 días por las zonas de playa de Taganga, a la espera de decidir si me adentro o no en el Parque Tayrona, lo cual volvería a implicar dormir en hamacas y renunciar a algunas de las comodidades de que puedo disfrutar, en Taganga, a precio de ganga. La ventaja del parque respecto a Ciudad Perdida es que, al estar al borde y a nivel del mar, no hace frío por la noche. Deciros, por último, que Enrique me abandonará mañana, el día 22, dejándome a mi suerte estos últimos diez días, incluido el día de mi cumple.

Abrazos a todos, gracias por leerme!

Hugo






14 abril 2009

Presentación en Sociedad de Little Harry

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Hola amigos,

En un artículo anterior tuvísteis noticias de Little Harry, que es Enrique con 30 años menos. Hoy podéis asistir a su presentación en sociedad.


Little Harry ahora y dentro de 30 años



Little Harry en la Plaza Botero de Medellín (después de esta foto,
todo el mundo quería hacerse una foto con Little Harry...sólo unos pocos privilegiados lo consiguieron)



Un gesto de ternura de Enrique, reconociéndose en LH




La simpática empleada de una cafetería Juan Valdez,
que quiso hacerse una foto con Little Harry




Enrique, un servidor, Josep y LH




Little Harry, emulando a Enrique desde una edad muy temprana


Eso es todo de momento.
Enrique y yo estamos en el pueblecito de Taganga, a 10 minutos de Santa Marta, 2 horas de Barranquilla y 4 horas de Cartagena de Indias, en la costa caribeña de Colombia, desde donde mañana empezaremos un trek/caminata selvática de 6 días que nos tiene que llevar hasta la Ciudad Perdida.

¡Espero que estéis bien! Abrazos a todos,

Hugo






10 abril 2009

Primeras noticias colombianas desde Medellin

. (en la plaza de Villa de Leyva)


Hola a todos,

Os escribo desde Medellín, donde llevo dos días, después de haber pasado una semana en Bogotá.

Lo primero que debo decir es que, a pesar de que han pasado casi dos años desde mi primera visita, los colombianos siguen siendo encantadores y el país continúa siendo un lugar fantástico para viajar.

Hasta ahora todo nos ha ido muy bien y hemos hecho bastantes cosas. Estoy aquí con los ya míticos Josep y Enrique...Josep llegó el día 3, Enrique está conmigo desde el día 1.
Lo más destacado de Bogotá fue la boda de Carlos y Natalia, que tuvo lugar al norte de la ciudad, en un lugar llamado La Casa del Lago, una especie de hacienda con capillita incluida. Fue una ceremonia bastante íntima y algo distinta de una boda española. Estaba todo cuidado al detalle y hecho con mucho cariño.
Llegamos tardísimo y a punto estuvimos de perdernos la boda (aquí le llaman "el matrimonio") porque el taxista no sabía cómo llegar. Estuvimos más de una hora buscando La Casa del Lago y llegó un momento en que habíamos perdido toda esperanza: el taxista no tenía ni idea, la gente a quien preguntábamos tampoco (y cuando se inventaban algo, se contradecían) y nadie nos contestaba al teléfono...así pues, habíamos gastado los tres comodines y no sabíamos qué hacer. Afortunadamente, se nos ocurrió llamar a la gente de nuestro hotel, que nos dio un par de indicaciones acertadas que nos permitieron llegar a la boda 5 minutos antes de iniciarse la ceremonia. Nos recibieron con un whisky -o, en su defecto, un vino caliente-, que es la manera de entonarse un poco antes de la ceremonia religiosa...toda una novedad que hay que plantearse importar a las españas. La ceremonia fue bonita y la amenizó un coro la mar de afinado, que nos obsequió, de entrada, con una pieza de la pinícula La Misión.

Después, antes y durante la comida, tuvimos bailes regionales a cargo de unas señoras y señores en vestidos típicos que giraban sobre su eje...podría ser que fuese algo parecido a la tradicional cumbia, pero no estoy seguro. Tenía un toquecillo africano, muy rítmico, con mucho colorido y buen rollo. Me gustó mucho.
Tras la cena, el clásico bailoteo con música latinoide primero y comercial/pop después.

Aquí, como podéis imaginar, se lleva mucho eso de bailar y no es fácil encontrar un local "de rumba" (fiesta, marcha...) donde el grueso del repertorio no se componga de salsa, vallenato, algo de merengue y de vez en cuando alguna ranchera de Vicente Fernández. La gente baila la mar de bien, como es sabido.

El resto del tiempo en Bogotá lo dedicamos básicamente a salir un poco de fiesta, comer bien y pasear con moderación.
Sin ser rematadamente barato, cuando uno viene con sus euros se puede vivir muy bien a precios relativamente moderados.

La noche antes de la boda fuimos a cenar al mítico Andrés Carne de Res, un restaurante/lugar de copas que mucha gente considera imprescindible cuando uno va a Bogotá. Está a casi una horita del centro, pero vale la pena conocer el sitio por lo curioso que es. La comida está bien, el servicio también y lo encuentro bastante animado y acogedor. Es especial.

En Bogotá estuvimos en un hotel sencillo, muy correcto y -de nuevo- acogedor llamado La Casona del Patio, cerca de la Zona Rosa, conocida por su gastronomía y fiestecilla nocturna. Respecto a los restaurantes, recomendaría particularmente el Club Colombia, que lleva el nombre de una cerveza local y al que nos llevaron nuestras nuevas amigas Cata y Cata (Catalina y Catalina), que habíamos conocido a través de una amiga de Josep y Enrique. Club Colombia es un sitio ideal para descubrir la comida local.

Otro de los momentos estelares de nuestra presencia en Bogotá fue mi fuga a Villa de Leyva, prolongando una excursión que hicimos los tres. Con Enrique y Josep decidimos ir a ver la Catedral de Sal (¡subterránea!) de Zipaquirá.
Fue una visita interesante: imaginaos una catedral bajo tierra, cavada en la sal, en lo que antiguamente había sido un mar y que ahora se explota para extraer la susodicha sal. De camino a Zipaquirá, cuando íbamos a coger el bus, Enrique le preguntó al conductor cuánto tardaría en salir. Este le contestó "salimos en un minuto", momento en el cual Enrique consideró que "un minuto" era tiempo más que suficiente para fumarse un cigarrillo. Pero se equivocaba: el autobús salió sin Enrique, así que no le vimos hasta tres horas más tarde, cuando nos lo encontramos visitando la Catedral de Sal.

Enrique, entre Josep y yo, en el autobus a Zipaquira

Desde la otra vez que estuve en Colombia, tenía ganas de conocer Villa de Leyva, un pueblecito colonial que está a unas cuatro horas de Bogotá (Zipaquirá está también en dirección norte, pero mucho más cerca de Bogotá). Así pues, mientras Enrique y Josep volvían a Bogotá, yo me fui a Villa de Leyva a pasar la noche.
Aunque estando en Bogotá uno se da cuenta de que no es Europa, las diferencias se magnifican cuando uno sale de la gran ciudad. El camino a Villa de Leyva desde Zipaquirá fue una pequeña odisea. Todos los buses/furgonetillas que pasaban iban llenos y tuve que esperar más de una hora hasta poder subirme en una furgonetilla la mar de rústica y perjudicada donde, a pesar de que todos los asientos iban llenos, me aseguraron que podría viajar sentado. La solución propuesta (me sentaron en un cubo de pintura con un cojincito) no me sorprendió demasiado, a decir verdad. No fue lo más cómodo del mundo, pero cumplió su función. En la furgonetilla iba un señor borrachuzo, que llevaba cuatro cuadros de gran formato y no paraba de decirle al conductor que le denunciaría a la policía cada vez que adelantaba en línea continua. Como siempre por estas tierras, uno puede bajar todo tipo de comidas y piscolabis sin necesidad de bajarse del bus.

Al final, después de coger tres buses (en Colombia se puede decir esto de "coger" sin miedo a que a uno le miren mal), acabé llegando -ya cerrada la noche- a Villa de Leyva. Lo de "ya cerrada la noche" es para darle un toque poético y situar al lector. En el último bus conocí a dos señoras de Villa de Leyva a las que ayudé con las maletas...y ellas me recomendaron una Hostería sencillita donde pasar la noche.



Paseé por la Plaza Mayor de Villa de Leyva -cuyo nombre no recuerdo pero que quizás se llama así- poco después de instalarme en la hostería. Dicen que es la plaza colonial más grande de Sudamérica y yo me lo creo. Es realmente bonita, como el resto del pueblo, y los verdes alrededores contribuyen a mejorar la foto. Hay un ambiente muy agradable y tranquilo, assín que Villa de Leyva me parece un sitio muy adecuado para venir -solo o en pareja-, leerse 2 ó 3 libros y escribir un par de novelas.

Y de Bogotá, a Medellín donde seguimos hoy.
Aparte de salir un poco de fiesta -no tanto puesto que se han cruzado en nuestro camino el Jueves y el Viernes Santo- hemos tenido la suerte de pasear de la mano de dos fantásticas anfitrionas, Lina y Mona, que el jueves nos llevaron de puebleo por la zona de Retiro y La Ceja, a la que se accede saliendo del valle donde se encuentra Medellín (Medallo para los amigos). Placitas de pueblo, mucha gente local que aprovechaba el día de fiesta para pasear o asistir a las procesiones, comidas (incluidas las clásicas arepas) y dulces típicos (incluidas las obleas con arequipe) en las paraditas tipo 'fiesta mayor', mucha música...estuvo muy bien y fue una buena inmersión en la cultura paisa (de Antioquia, el departamento del cual Medellín es capital).


Con una chiva, tipico autobus de tipo ruraloide

Fue durante nuestro paseo del jueves cuando, en una tienda de souvenirs de lo más variopinta, descubrimos a Enriquito -también conocido como Little Harry-, un muñeco que es el vivo retrato de Enrique cuando tenía 30 años menos -barriguita incluida- y que desde entonces se ha convertido en nuestro compañero de viaje. Asumo aquí el firme compromiso de presentaros a la mayor brevedad alguna imagen de Little Harry, tan pronto como me sea posible bajarme las fotos de la cámara. De momento todavía tenemos pendiente hacerle a nuestro amigo un buen Photo Shooting, con su estilismo y todo...a la altura de lo que merece.
Debo decir que cuidar de un niño de tan corta edad es toda una responsabilidad y que, como me han comentado muchos amigos y amigas, "te cambia la vida". Los que penséis que cuando me iba de viaje lo hacía huyendo de mis responsabilidades estaréis orgullosos de mi.

Estas últimas líneas ya las estoy escribiendo el sábado 11. Josep se queda con nosotros hasta mañana, momento en que él volará a Bogotá...mientras que Enrique, Little Harry y yo nos alejaremos de la comodidad y glammour del barrio de El Poblado de Medellín para dirigirnos hacia el norte, donde 3 días más tarde tenemos previsto el inicio de un trek/caminata de 6 días hasta la fantasbulosa Ciudad Perdida, que es como un Machu Picchu a la colombiana. Al final, por muy perdidas que estén, alguien las acaba encontrando. No tenemos todavía muy definida la ruta hacia el norte, aunque sí sabemos que iremos en bus...en algún bus donde quepa la maleta de Enrique.

Con Lina y Mona, en el metrocable, un teleferico que accede a algunas de las zonas menos favorecidas de Medellin


Besos y abrazos, feliz Semana Santa,

Hugo


01 abril 2009

A Colombia hemos de ir...back on track!

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Sí amigos,

Así es la vida del viajero que, tan pronto como se ha adaptado a un nuevo lugar en el Mundo y empieza a sentirse a gusto, tiene que retomar la dura senda que le llevará a lugares desconocidos y peligrosos.

Pero lo hace con gusto, sabedor de que no hay premio sin esfuerzo y de que todo sacrificio es poco si puede hacer un poco más felices a los que se quedan en la comodidad de sus casas.


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Sí amigos, me voy a Colombia, concretamente todo el mes de abril.

Aprovechando la boda de mis amigos Carlos y Natalia, me he tomado unas buenas vacaciones para seguir descubriendo este país que tanto me gustó cuando estuve en 2007.
Excepto los últimos 8-9 días, no viajaré solo, sino con dos amiguetes -Enrique y Josep- que ya son habituales compañeros de viaje.

Si alguien esperaba que este link le llevara a una página donde exponga mis opiniones sobre la coyuntura económica, está muy equivocado. Yo he venido aquí a hablar de mi viaje.

Como véis, algunas cosas no cambian:
- siempre que tengo un vuelo largo, la noche anterior acabo yéndome a dormir a las 1000,
- siempre acabo perdiendo tiempo en lugar de hacer la maleta/mochila.

La primera incógnita es saber si, mañana, cuando me presente en el aeropuerto en tejanos con mi mochila, aparecerá Enrique con su traje y su maleta de ruedas.
Es de suponer que sí.

Hablando de mochila, debo decir que le acabo de pasar un trapo húmedo para limpiarla un poquito (la pobre ha estado más de un año en un cuarto trastero) y que se me ha puesto un poco el gallina del piel...porque he recordado los miles de kilómetros que hemos hecho juntos. Creo que, limpiando la mochila, es la primera vez que he sido realmente consciente de que me voy un mes, a un lugar muy distinto y bastante lejos de aquí. Y de que, un mes (one month), por mucho que no tenga nada que ver con mi mega-viaje, es un tiempecillo la mar de respetable.

Bogotá y el bodorrio, Medellín y sus noches (¿y algo de Semana Santa?), alguna zona por definir, Santa Marta y un trek (excursión/caminata) de seis días hasta la Ciudad Perdida...para acabar en el Festival de Vallenato de Valledupar, con un par. No sé nada de vallenato, pero presentarme así por las buenas en un festival/concurso de música popular me parece LO MÁS.

Iremos informando. O no. Gracias por estar ahí.

Abrazos y besos,

Hugo
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27 marzo 2009

Esa ficha técnica de mi viaje 2006-2008

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Hola amigos,

Como lo prometido es deuda, intento hacer pocas promesas.
Sin embargo, se me escapó una hace unos meses, justo antes de regresar a Barcelona...y ha llegado el momento de cumplirla.

Vuestras vidas no serían lo mismo sin una ficha técnica del viaje del blog. Así pues, aquí va, en orden cronológico y en una versión inacabada, El paseo del Blog:


junio 2006, Barcelona
Despedida de Barcelona


3-31 julio 2006, Brasil
A partir del 3 de julio, Brasil
Pernambuco existe
Ya somos bahianos
Desde la espectacular Rio de Janeiro
Isso é tudo, amigos - últimas informaçoes do Brasil


8-22 agosto 2006, Indonesia y Singapur
Breve cronica de Indonesia y Singapur


23 agosto - 16 noviembre 2006, en Barcelona
Mi ojo izquierdo es del Barça
Ya soy un chico sano


17 noviembre - 23 diciembre 2006, Nepal e India
Nepalis somos todos
A la conquista del Himalaya
Com Benares no hi ha res & Hem fet el Cim (Everest Base Camp)


24 diciembre 2006 - 25 de enero 2007, Barcelona y Londres


25 enero - 1 marzo 2007, Río de Janeiro (Brasil)
Vivendo no Rio de Janeiro (semana en Londres y llegada a Rio)
Crónica de Río con fotos (Carnaval, etc.) & On the road again: hassia la Argentina!


1-9 marzo 2007, Curitiba, Iguaçú (Brasil)
Ver próximo artículo


9 marzo - 3 mayo 2007, Argentina
No sé adónde voy: Brasil, Paraguay, Argentina
No hay motivo para alarmarse: Buenos Aires y Córdoba
¡Saludos desde el Fin del Mundo!
Despidiéndome de Argentina: informe final, conclusiones, fotos


3 mayo - 1 de junio 2007, Bolivia
Potosí: tres horas bajo tierra en la ciudad más alta del mundo (desierto de sal de Uyuni, Potosí)
Crónicas bolivianas desde la poco pacífica La Paz (y Sucre, Coroico, carretera de la Muerte, Rurrenabaque)
Copacabana y lago Titicaca (ver próximo artículo)


1-21 de junio 2007, Perú
Si hoy es sábado, esto es Lima (Lima, lago Titicaca)
El Rincón del Gourmet: hoy, el Cuy (hay que comer de todo)


21-30 de junio 2007, Ecuador
Ni en el Norte, ni en el Sur: sobrevolando el Ecuador (Quito, Inti Raymi en Otavalo)


30 de junio - 25 de julio 2007, Colombia
Del Conejillo de Indias a Cartagena de Indias (Pasto, Cali, Salento, Medellín, Cartagena)
Todos podemos acabar en Playa Bávaro (Cartagena, Bogotá, República Dominicana)


25 de julio - 10 de agosto 2007, República Dominicana
Ver artículo anterior


11-19 de agosto 2007, India
Saludos desde Nippon!! (tras la India y Maldivas)


19-23 de agosto 2007, Maldivas
Ver artículo anterior


23 de agosto - 28 de septiembre 2007, Japón
Saludos desde Nippon!! (Osaka)
Inmerso de pleno en la cultura japonesa (Osaka, Kobe, Hiroshima, Kyoto)
Desde Tokyo: ni hoteles, ni albergues...(Nara, Takayama, Nagano, Obuse, Tokyo)
Qué dura es la vida del mochilero (Tokyo, Monte Fuji)



TO BE CONTINUED...(faltan Tailandia, Laos, Camboya, India y Brasil, que no es poco)
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31 julio 2008

Jabalí que te vi (en Barcelona)

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Hola amics,

Siguiendo una tendencia relativamente reciente de escribir posts cada vez más cortos y desprovistos de contenido, os anuncio que ayer miércoles, cuando a eso de las 23.30h subía por la calle que sale de Plaça Bonanova y va a parar a la Ronda de Dalt, me encontré un jabalí.

Se trataba de un animal bastante grande que estaba buscando comida junto a un container.

No se asustó de mi presencia pero sí que le inspiré curiosidad, así que tuve incluso tiempo de hacerle unas fotos con el móvil (desde el coche, porque iba en coche). Las fotos quedaron tan mal que he puesto una más digna (de e-nimals.com).

Supongo que no es un gran hallazgo (de hecho ya había visto alguno un poco más arriba, en la Carretera de les Aigues), pero me pareció curioso. A las ratas de la India, la serpiente de Bangkok y algunos otros bichos más o menos desubicados, ya le puedo añadir el jabalí de Bonanova. Y es que nadie se salva de la crisis.

Ya casi tengo listo el super-índice de mi blog -para que podáis releer mis mejores novelas- y también quiero publicar algunos vídeos cutrillos que hice durante mi escapada, así que los que me váis pidiendo que siga publicando seréis correspondidos.

Y en agosto, al Empordà y a Japón, que si no se me caduca el pasaporte.

Abrazos, feliz verano a tod@s!

Hugo

27 abril 2008

Dos mesecitos en Barcelona

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(de vuelta a las tradiciones catalanas dos días después de mi llegada)


Hola familia!

Ya llevo dos mesecitos en Barcelona y todo me va bastante bien.
En honor a la verdad, debo reconocer que el proceso de re-adaptación está siendo más lento de lo esperado. Estoy fantásticamente, pero me sigo sintiendo un poco 'raro', como si lo normal fuese lo de antes: estar cada día en un lugar distinto, no saber dónde estaría al día siguiente, no trabajar...creo que tengo una cierta nostalgia de mis viajes.
Sigo sin haber visto a muchos amigos, ni siquiera a toda la familia. Sé que algún día me lo perdonarán.
Ya estoy trabajando con mi señor padre en el Imperio Familiar, ya tengo una mesa en un fantástico despacho compartido con vistas a toda Barcelona, ya vivo en un apartamentito en el Born (5 plantas sin ascensor, todavía sin sofá, sin mesa, sin sillas...me he vuelto muy austero), todavía no he vuelto a hacer deporte de forma regular. Las cosas van despacio, pero vamos haciendo.
En breve publicaré una "ficha técnica", una especie de resumen del viaje, con links a todos los artículos. Se convertirá en una referencia ineviteibol, la tendría que haber sacado por Sant Jordi.
Las dos fotos que ilustran este artículo corresponden a una comida-sorpresa (en concreto una calçotada-sorpresa, una comida a base de cebollas dulces), la mar de tradicional en Cataluña, que me hicieron unos amiguetes dos días después de mi llegada.
Hay que decir que algunos de mis amigos entraron en fase reproductiva durante mi ausencia y que ahora tienen pequeños individuos a su cargo, muy monos y que se portan la mar de bien. Yo sigo en fase de fotosíntesis.
Abrazos a todos,
Hugo
hugusbcn@gmail.com



11 febrero 2008

Próxima escala: Barcelona. El trabajo dignifica.

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(ligeramente caricaturizado de "malandro", una especie de choricillo-pillo-de-baja-estofa, durante el Carnaval, dando la espalda a los arcos de Lapa)

Sí, amigos,

Todo se acaba, nada es eterno, pronto tendréis al blog por las barcelonas. Verlo como una escala más, como una larga escala, siempre es más romántico que verlo como un retonnno.

Hace ahora más de un año y medio que tomé la maleta por primera vez...por aquellos entonces corría el mes de julio del año de Nuestro Señor de 2006. Y henos aquí en 2008. Cierto es que tuve que volver dos veces a Barcelona a hacer algo bastante parecido a trabajar, como era preparar y defender mi tesina de final de carrera. Aún así, desde el 25 de enero de 2007 no puede decirse que haya hecho nada remotamente parecido a trabajar, lo cual implica un bonito lapso de 55 semanas.

Creo que puedo decir, sin temor a equivocarme demasiado y sin dejarme llevar por idealizaciones, que ha sido lo mejor que he hecho en mi vida. Ha pasado rápido, sí, pero no ha pasado más rápido que si hubiera estado en Barcelona: las pequeñas rutinas de la vida aceleran mucho el paso del tiempo. La experiencia, pues, me ha cundido mucho.

Empaparme en las impresionantes cataratas de Iguazú, dormir en un templo budista en Japón, ver grandes bloques de hielo caer del glaciar Perito Moreno en la Patagonia argentina, bajar a las profundidades de las minas de Potosí en Bolivia, visitar la selva amazónica desde diversos lugares, ver el atardecer cayendo frente al Everest, bañarme en el Ganges en Benarés, asistir a un torneo de Sumo en Tokyo, ir a un partido de fútbol en Buenos Aires y pasear por el barrio de la Boca, visitar los templos de Luang Prabang y conocer a grupos étnicos prácticamente aíslados del resto de la sociedad en Laos, hacer una excursión al Monte Fuji, iniciarme en el submarinismo en las islas Maldivas, visitar plantaciones de café y tomar clases de salsa en Colombia, asistir a la Feria del Camello de Pushkar en la India y visitar el fuerte de Jaisalmer, pasar 15 días casi aíslado del Mundo en Nepal y conocer el mítico Namche Bazaar, intentar surfear en Bali, visitar las plantaciones de especias del Sur de la India, vivir unos días en Cuzco, la capital del imperio Inca, asistir a un Campeonato del Mundo de atletismo en Osaka, desfilar en el Carnaval de Río de Janeiro y vivir dos años sus fiestas callejeras, descubrir Bangkok y el puente sobe el río Kway en Tailandia, ponerme las botas a base de sushi y el mejor tempura en Japón, conocer al famoso conjunto de Angkor Wat en Camboya, ver Río de Janeiro desde el Cristo Redentor o el Pan de Azúcar, ir a un partido de fútbol en Maracaná, estar en el centro del Mundo en Ecuador y celebrar la fiesta del Inty Raymi en Otavalo, tener una sobredosis de iglesias coloniales en Sudamérica y de templos en Asia, disfrutar de fantásticas playas en la República Dominicana y asistir a un festival de merengue, pasar dos semanas de aquí para allá en el fantástico Noreste brasileño, bañarme en las aguas frías y calientes de los onsenes más tradicionales de Japón, ver el museo de la bomba atómica en Hiroshima, hacer una sesión de fotos tontas en el impresionante desierto de sal de Uyuni en Bolivia, ver los orígenes del pueblo inca en la Isla del Sol, en el lago Titicaca, dormir en un café-internet y en un hotel-nicho en Tokyo días desués de pasar la noche en un ryokan tradicional, caminar por el mayor mercado de pescado del Mundo, pasear por la zona de los lagos cerca de Bariloche en Argentina, descubrir la espectacular naturaleza de las provincias de Salta y Jujuy en el norte argentino, mascar hoja de coca como uno más en los países andinos, pasear entre los fantásticos templos de Indonesia y conocer Singapur, aterrizar en la minúscula pista en subida de Lukla en Nepal, darme un baño de barro en el volcán Totumo, cerca de Cartagena, en Colombia, visitar bodegas en Mendoza y ponerme las botas a base de carne y buen vino argentino...
Y podría seguir con 10 ó 15 líneas más de experiencias que no olvidaré...

Todo ello, sin hablar de las muchas personas maravillosas (o no) conocidas por el camino, que es lo mejor de todo y con muchas de las cuales mantengo contacto.
O no.

Tengo bastante olvidada la diferencia entre un martes y un sábado, entre un lunes y un domingo, hasta el punto de que a menudo no sé qué día es. No me acuerdo de cómo son los billetes de 10 euros, ni los de 20, ni las monedas de 50 céntimos. Poca memoria, pensarán algunos. Me he acostumbrado a pasear por las calles con la certeza de no encontrarme a nadie. Hasta que me establecí en Río, se me hacía raro pasar más de una semana en un mismo lugar o con la misma gente. Mi móvil se ha convertido en un instrumento de uso muy puntual y recibir llamadas no entra dentro de sus funciones habituales.

Me he acostumbrado a pagar con una moneda diferente cada pocas semanas, a escribir desde un teclado distinto cada vez, a usar tanto mi portugués, mi francés y mi inglés como mi español, a cambiar de dieta y de hora cada mes, a hacerme la mochila cada día, cada dos o cada tres, a dormir en habitaciones con hasta siete otras personas, a conocer a gente nueva casi a diario, a pasar una parte importante de mi tiempo en autobuses, buscando albergue u hotel o planificando mis próximos destinos.

Me he acostumbrado también, y esto es más adictivo, a hacer lo que me da la gana la mayor parte del tiempo.

No he sufrido ningún percance serio en 15 meses de viajes y creo que lo máximo que he perdido es un par de calcetines. En este apartado, lo más destacable es el atraco a mano armada en el albergue de Buenos Aires, el aparatoso accidente de taxi -sin consecuencias- en la misma ciudad, el intento de robo cortándome la mochila en un mercado de La Paz, los diversos hurtos a otros viajeros en varios otros hostales de Argentina o el incidente con dos policías corruptos en Río de Janeiro. Ir con cuidado siempre ayuda y tener un poco de suerte, también.

Las principales incomodidades que recuerdo no han pasado de anécdota: 5 ó 6 días –en total- con el estómago rebelde, una noche durmiendo en el suelo de un aeropuerto en Buenos Aires, un autobús horroroso de regreso a Delhi en la India, los infames autobuses de Bolivia y –en menor medida- Perú, una curiosa inundación también en Buenos Aires, el frío en Nepal, la falta de agua caliente en muchos lugares, la clásica llegada nocturna a una habitación compartida en que todos los demás ya duermen y uno ni siquiera encuentra su cama en la penumbra, 5 ó 6 horas parados en un tren y caminar cuatro kilómetros en plena noche para llegar a un hotel en el norte de la India...y algunos de los peores lavabos del mundo.

Dejo atrás Río de Janeiro, donde he estado instalado más de dos meses. Ha llovido mucho, mucho más de lo que hubiera imaginado, pero a pesar de ello mi estancia aquí ha sido fantástica. Instalado en mi apartamentito de Ipanema he podido entrar en una cierta rutina: la playa cuando hacía buen tiempo, alguna clasecita de guitarra –aún no sé nada, pero quiero seguir-, alguna cena con amigos y salidas nocturnas, un poco de internet, ver alguna película... También he tenido ocasión de divertirme y entretenerme como un carioca, intentando bailar forró en el Democraticos o samba en la calle, yendo al concierto de Jorge Ben Jor en la Fundiçao Progresso, descubriendo algunos de los mejores restaurantes de la ciudad, viendo la inauguración del árbol de Navidad de la Lagoa, celebrando el Fin de Año en el Joquei Club, curioseando por la Feria de Antiguedades del Lavradio, paseando y cenando en la Feira Nordestina, callejeando por el mercado de Saara, visitando el Jardín Botánico o disfrazándome ligeramente para seguir los Blocos de Carnaval por las calles de Ipanema, Lapa o Santa Teresa.

Mis planes ahora pasan por instalarme en Barcelona o cerca de ella, probablemente alquilando un apartamentito. Quizás los primeros días los paso fuera de la ciudad, para escaparme un poco del mundanal ruído. Otra idea que se me ha ocurrido es la de ponerme a trabajar. Como ya he comentado varias veces, será con mi señor padre, en el negocio familiar. El trabajo dignifica casi tanto como el sueldo y, a estas alturas, ya me costaba conciliar el sueño de tanta indignidad acumulada...a pesar de lo cual creo que queda demostrado que vivir sin trabajar es, por lo menos, posible.

Espero publicar, como mínimo, un artículo más...una especie de ficha-resumen del viaje. Si al final hago una exposición de fotos –una idea que me ronda la cabeza-, espero contar con vuestra asistencia.

El aterrizaje en Barcelona se presenta animado: buscar apartamento y hacerlo habitable, trasladar mis cosas e instalarme, buscar un lugar para trabajar, adecuarlo y ponerme a ello, así como un buen número de compras y otros recados. Así pues, espero que nadie se ofenda si no le llamo. Ya tenéis mi email y mi móvil, que no ha cambiado. Mi escala en Barcelona comienza el 15 de febrero y una semana más tarde, el 22, tengo un vuelo a Río de Janeiro (no es broma: salía más barato un Rio-BCN-Rio que un Rio-BCN, cosas de las tarifas aéreas; no pienso tomar el vuelo de retorno excepto en caso de extrema necesidad, claro).

He oído grandes cosas de Barcelona, todo el mundo dice que es una ciudad fantástica. Vamos a ver.

Gracias, una vez más, por leerme. Nos vemos pronto. Abrazos,

Hugo

PD: os dejo con algunas fotos del Carnaval...

(el bloco "Ceu Na Terra", en el barrio de Santa Teresa, tanta gente y calles tan estrechas que era imposible seguir a los músicos)

(una japonesa negra de dos metros, en el mismo bloco)

(el bloco "Que merda e essa", debajo de la ventana de mi casa)


(detalle del mismo bloco)


20 enero 2008

La mina engancha. Paseíllo por la Costa Verde de Río de Janeiro y Minas Gerais.



Migos, migas, familia,

Ya estoy de vuelta en Río tras unos días viajando por los brasiles. Apenas ha sido una semana, pero ya tenía ganas de volver a moverme un poco: ya se me hacía raro "tanto" tiempo en un mismo sitio.

Mi paseo se ha dividido en dos partes: la primera, por la costa sur del estado de Río de Janeiro; la segunda, por el estado más interior de Minas Gerais. He viajado con una amiga carioca que tampoco conocía los lugares.

Río de Janeiro es muy bonito, pero aún debía serlo mucho más antes de que algunos le tomaran gusto al lugar y la ciudad se pusiera de moda. El paraje, con los verdes montes junto al mar y las islitas, debía ser espectacular sin tantas construcciones. En cierto modo, aún sigue siéndolo.

Una oportunidad de hacerse una idea de la belleza natural de la zona es ir a otros lugares de la costa del estado de Río de Janeiro, como por ejemplo a la célebre Costa Verde, que está al suroeste de Río.

Nuestra primera parada fue Ilha Grande, que como su nombre indica es una isla grande. A mi no me parece tan grande como Australia, ni siquiera como Madagascar o Islandia, pero es más grande que muchas de las que hay por esa parte de la costa. Se accede a Ilha Grande desde Angra dos Reis, un pueblecito que podría ser espectacular si no fuera por las plantas hidroeléctricas, la plataforma de extracción de petróleo de Petrobras y un par de centrales nucleares que no acaban de encajar. Total, que tomamos un barquito hasta Ilha Grande, cuya "capital" (es mucho decir) es un pueblecito la mar de mono que se llama Abraão (uséase Abraham). El pueblecito, aunque muy turístico, está bien: relativamente tranquilo cuando no llegan o se van grandes grupos, con barquitos, una playa bonita, buenas vistas y sin circulación de vehículos, como en el resto de la isla. También resultó interesante la cocina, a base de pescado.

No siendo la playa ni las aguas de Abraão las mejores de la isla (el mar suele estar más limpio y más frío en el lado que da al oceano y no a la costa), la idea suele ser irse hasta alguna de las recónditas playas que quedan al otro lado de la isla. Se puede ir caminando un par de horas o en barco, así que optamos por esta última opción para ir hasta la famosa playa de Lopes Mendes, que algunos dicen que es de las mejores de Brasil. A mi me gustó, aunque las playas grandes no suelen ser mis preferidas. Como sucede en esta parte del estado de Río, pequenyos montes o colinas de abundante vegetación llegan casi hasta las playas de arena fina, mientras el horizonte está poblado de otras islas, también verdes: todo ello muy bonito.

Tras un par de días en Ilha Grande volvimos a tierra firme, desde donde tomamos un autobús hasta Paraty. Si la costa frente a Ilha Grande está a unas 2 horas de Río, Paraty está a unas 4 horas, o sea que no nos fuimos muy lejos.

Paraty es un pueblecito costero bastante bonito. La parte del centro histórico, con varias iglesias coloniales (la de los mulatos, la de los negros, la de los blancos -o sea ricos-) es realmente preciosa, a pesar de que está todo enfocado al turismo: restaurantes, hoteles, artesanía, chiringuitos varios, malabaristas y mimos callejeros...ya os lo podéis imaginar. Toda esta sobre-oferta de bienes (en su mayoría inútiles) y servicios no ha conseguido que Paraty pierda su gracia, lo cual es todo un milagro.

Debo reconocer que no soy un gran fan de la artesanía (con excepciones) y no acabo de entender cómo tantas personas pueden comer de ello, oye. Debe haber gente que compra pulseritas, collares, máscaras, figuritas y posavasos en todos los lugares que visita.


(la última playa de Trindade, fantástica)

En Paraty hacía un calor de muerte así que fuimos fieles a nuestros planes y nos fuimos de buena manyana a la playita. Cerca de la ciudad hay varias muy recomendadas, incluídas varias a las que solo se puede acceder en barco. Nosotros nos fuimos, por tierra, aún un poco más al sur, en concreto a la última playa de Trindade (al parecer hay cuatro), que nos gustó mucho: un paisaje fantástico, poca gente, el agua a la temperatura ideal (58 grados Zurbriggen), oleaje correcto. Trindade, que me habían recomendado mucho, me gustó particularmente.

Y aquí vino el giro de 180 grados: desde Paraty nos fuimos al interior del país, al estado de Minas Gerais, un lugar completamente distinto, pasando otra vez por Río de Janeiro y en unas 10-12 horas de autobús.




(para los que hablen catalán: una área de servicio de carretera con todo lo necesario)

Minas Gerais (Minas Generales) es, como su nombre indica, el estado donde estaban y están las principales minas del país. Aquí los portugueses compitieron con los espanyoles para ver quién la hacía más gorda y mandaba a más esclavos a una muerte casi segura. Supongo que ganaron los espanyoles (con las minas de Potosí, Bolivia, por ejemplo), porque habían empezado antes. Aún así, en términos de producción, las minas de Brasil fueron muy importantes y hubo un momento en que representaban una parte muy significativa de la producción mundial de oro. Como suele suceder cuando hay mucho oro de por medio, brasileiros (que en aquellas fechas viajaban con pasaporte portugués) y portugueses tuvieron sus más y sus menos, se hicieron muchas barbaridades con esclavos locales y africanos y se erigieron muchas iglesias para dar gracias y tener la protección de los dioses.

(la iglesia de Sao Francisco de Asis, en Ouro Prêto)

Las historias relativas a la explotación de las minas, la esclavitud y la construcción de las iglesias suelen ser muy interesantes. Otro de los puntos de interés son las iglesias de estilo colonial, a menudo con alguna participación de un tal Aleijadinho ("lisiadito" o "mutiladillo", porque el pobre siguió trabajando y creando a pesar de diversas mutilaciones en sus extremidades), uno de los grandes artistas de la historia del país. Por último, en Brasil tiene también muy buena fama la cocina mineira, rica pero muy pesada: arroz, frijoles (aquí feijão), mucha carne de cerdo, huevo frito, pollo...

En Minas Gerais hicimos dos visitillas: Ouro Prêto (Oro Negro) y Congonhas.

(vista de Ouro Prêto desde la pousada donde estábamos)


Ouro Prêto me encantó, es una ciudad muy bonita. Está a más de 1.000 metros de altura, en una zona llena de verdes colinas, lo cual implica que es difícil encontrar un metro plano y que hay que estar continuamente subiendo y bajando por empinadas cuestas. Sin embargo, vale la pena: la ciudad es muy tranquila y está llena de iglesias. El resto de edificaciones también está bien, por lo general, y respeta el ambientillo colonial que se respira, con predominio del color blanco. Se hace muy agradable pasear por Ouro Prêto, visitar sus iglesias, tomar algo en sus cafeterías en antiguas casas coloniales...y comer. La comida mineira , como decía, es de las más sólidas/pesadas que recuerdo pero, dentro de su género, hay que reconocer que está todo muy bueno.

Debido a lo accidentado del terreno, suele haber buenas vistas del resto de la ciudad –iglesias incluídas- desde diversos puntos.

Un aspecto curioso de Ouro Prêto (y común a otras localidades de la zona como Ouro Branco y Congonhas) es la numerosísima presencia de coches VolksWagen “escarabajo” (aquí llamados Fuscas), de diversos colores y épocas: supongo que deben tener un buen motor para no quedarse enmedio de las rampas y que su precio debe entrar dentro de lo razonable.



(el parque automovilístico, la mar de colorido)


Aparte de las iglesias, en Ouro Prêto visitamos también una mina, la de Chico Rei, que tiene una historia interesante: de jefe de su tribu en África pasó a ser esclavo en las minas de Ouro Prêto y, a base de su trabajo, don de gentes, fervor religioso y un poco de suerte, acabó liberándose a sí mismo y al resto de su tribu; trabajó en la mina que daba más oro de toda la ciudad. Esa mina es la que visitamos: habiendo estado recientemente en una mina aún activa, en Bolivia, donde pasamos varias horas bajo tierra, este paseo de diez minutos fue un tanto descafeinado. Lo interesante es la historia.

Y de Ouro Prêto, el punto álgido de la semana, a Congonhas, quizás el día menos afortunado que tuvimos. Empezó todo muy bien, visitando la iglesia, con las famosas 12 figuras de los Profetas del escultor Aleijadinho, que quizás son la obra de arte más destacada de todo Brasil (eso dice mi guía de viajes). La iglesia, las seis capillas y las doce figuras me gustaron.



(vista general de la iglesia/basílica y los 12 Profetas)



(un profeta)


El problema es que, a las 12 del mediodía, ya habíamos acabado nuestra visita...y que el autobús para Río de Janeiro no salía hasta las 00.30h de la madrugada. Nos quedaban, pues, doce horas en Congonhas, que aparte de la iglesia no tiene gran cosa que ofrecer, menos aún en domingo cuando casi todo está cerrado. Ya venía con sueño del viaje y el día se me hizo largo como pocos: no había nada que hacer. Pasamos varias horas en un restaurante, luego nos fuimos a un café-internet hasta que cerró a las 18h y acabamos con cinco horas en un bar (antigua estación de trenes: los trenes ya ni paran en Congonhas) bastante agradable.


Congonhas me pareció un pueblo provinciano, escasamente preparado para el turismo, con una pobreza muy palpable que a veces se hace incómoda y poco que ofrecer aparte de los famosos Profetas y la iglesia, que sí valen la pena. Un buen lugar para vivir, vamos.

Y de Congonhas, de vuelta a Río de Janeiro, donde nos ha recibido la lluvia pero donde no faltan cosas que hacer. Este sábado, día 26, sin ir más lejos, se cumplirá un año y un día (suena a condena, pero no lo es) desde que pisé Barcelona por última vez. Pues bien: ese mismo día hay un concierto de mi admirado Jorge Ben Jor, al que iré con algunos amigos y amigas; será una pequeña celebración y el recordatorio de que esto se va acabando y que hay que aprovechar lo que queda, que no es poco. Jorge Ben Jor parece ser el único de los muchos músicos brasileños que me gustan que se digna a hacer conciertos cuando yo ando por aquí: ya tuve ocasión de verle en directo el año pasado.

También se nos viene encima el carnaval y el otro día ya estuve en un acto pre-carnavalesco, en el popular barrio de Lapa, con un grupo de amigas y amigos. El Carnaval de Río, para mi y para otros muchos, son los desfiles de las bandas de música –blocos- por las calles, las fiestas callejeras o semi-callejeras en Lapa y los conciertos en locales más o menos cerrados, empezando mucho antes de la propia semana de carnaval. Los desfiles de las Escuelas de Samba en el sambódromo son sólo un aspecto más de todo el show, aunque es lo único que se ve desde fuera de la ciudad. Tampoco estuvo mal, el año pasado, una fiestecita a la que fuimos, en la playa de Leblon.

Así fueron las cosas y así se las hemos contado: como nos ha dado la gana.

Besos y abrazos!

Hugo


13 enero 2008

12 meses, 12 afotos...y me voy unos días de Río de Janeiro

Gentes de bien,

Espero que hayáis empezado con buen pie el 2008.

Creo que ya he dado bastante tiempo para que quien estuviera interesado leyese mi bonita entrevista navidenya.

Aquí en Río las cosas siguen muy bien y sí, siempre hay algo que contar pero no, no es lo mismo que cuando uno está en plan nómada, durmiendo cada día en un sitio diferente.

Manyana empiezo un mini-viaje de una semana por el estado de Río de Janeiro (famoso por su naturaleza y sus playas: Paraty, Ilha Grande...) y por el estado vecino de Minas Gerais, rico en arquitectura colonial y famoso por su comida, entre otros puntos de interés.

Haré una breve crónica de esta escapada y de mi vida en Río a mi vuelta.

De momento, os dejo con unas fotos de mis últimos 12 meses, la etapa larga de mi viaje. Creo que la mayoría son imágenes inéditas. Tengo cientos, miles de ellas...a ver si me animo a hacer una mini-expo con algunas de ellas a mi vuelta, que impresas quedarán más bonitas que en el blog.

Abrazos,

Hugo



feb.07: Jordi nos obsequia en la playa de Ipanema con cuatro aguas de coco

mar.07: con Fran (mi amigo canario) y nuestras amigas de Rosario (Arg.)


abr.07: partidito de fútbol en Purmamarca, al norte de Argentina

may.07: con mis amigos suizos, en el cementerio de trenes cercano a Uyuni, Bolivia


jun.07: en un bar de Lima, Perú, segundos antes de perder la Liga de fútbol tontamente




jul.07: con mi profe de salsa, que hizo lo que pudo por una causa perdida, en Cali, Colombia




ago.07: el elefante auto-lavable, en una plantación de especias, en Kerala, Sur de la India




sept.07: en mi cápsula de Tokyo, una bonita imagen en panyos menores



oct.07: el amigo de los ninyos en Luang Prabang, Laos

nov.07: dos hermanos (o hermanas) en Pushkar, Rajastán, India

dic.07: la inauguración del árbol de Navidad en la Lagoa de Río de Janeiro


ene.08: hoy en Ipanema, Río de Janeiro, dos amigos míos jugando a palas al atardecer

24 diciembre 2007

Entrevista Navideña a Hugo Bloch: el autor del bloch de blog nos abre su corazón y nos muestra su mansión de Río

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En su continuo afán por renovar contenidos y buscar nuevas fórmulas atractivas para sus lectores, el bloch de blog publica, en exclusiva, una entrevista a Hugo Bloch. La entrevista fue realizada por nuestro redactor jefe, Hugo Bloch, lo que a efectos prácticos la convierte en una auto-entrevista. La charla tuvo lugar en la mansión del autor en el barrio de Ipanema, Río de Janeiro. En la entrevista, Hugo contesta a algunas de las preguntas que más le han hecho sus lectores -amigos, familiares...- en los últimos meses, nos cuenta algunos secretos y nos muestra su nueva casa.


¿Puedo tratarle de tú?

Puedes.


¿No te parece un poco pretencioso hacerte una auto-entrevista?

Sin duda, es como si tratase de imitar el Mensaje Navideño del Rey, me parece totalmente egocéntrico: se me está subiendo el blog a la cabeza. Tantas horas en solitario no pueden ser buenas.



(un momento de la informal entrevista, sobre la cama del autor)



¿De todos los lugares que has visitado durante tu viaje, cuales te han marcado o gustado más?

No es fácil contestar a esta pregunta, porque guardo un fantástico recuerdo de todos los lugares donde he estado. De verdad.
Si tuviera que imaginarme viviendo un tiempo en algún lugar, Brasil sería posiblemente mi primera opción. En Sudamérica, también me han gustado especialmente Argentina y Colombia: están entre las gentes más amables que he conocido y ambos países tienen muchos atractivos.
La India me encanta y por eso he estado varias veces, aunque me cuesta imaginarme viviendo allí. También Japón me ha gustado mucho y espero volver en los próximos años. Del sudeste asiático, sin haber conocido a fondo los países, me quedo con Laos y sus gentes. En términos generales, me puedo imaginar viviendo en Sudamérica con más facilidad que en Asia.

¿Y el lugar más especial, más diferente?

Sin duda las montañas de Nepal, de camino al Campamento Base del Everest: paisajes magníficos, tranquilidad casi absoluta, gentes muy amables y casi aísladas del resto del Mundo, templos budistas. Un lugar fantástico, aunque no para vivir.
No para vivir YO, quiero decir: ellos pueden quedarse.

¿A qué se debe que, en lugar de ir una sola vez a Asia y una sola vez a Sudamérica, hayas ido dos veces a cada sitio? ¿No hubiera sido más barato y más cómodo minimizar los viajes transoceánicos?

Sí, hubiera sido más barato y posiblemente más cómodo en términos de horas de viaje. Sin embargo, tratándose de un período largo, la incomodidad de los viajes pierde importancia frente a las ventajas de estar en un determinado lugar en un determinado momento, principalmente por razones climáticas. Quería acabar mi viaje en el hemisferio Sur, cuando aquí es verano y en la mayor parte de Asia y Europa es invierno. Además, tuve que volver a Barcelona dos veces para –respectivamente- preparar y defender mi tesina de final de carrera, que tenía pendiente desde hacía años y no me hubiera permitido viajar con la conciencia tranquila. Ambos regresos a Barcelona facilitaron, de alguna forma, el cambio de continente. Ahora no piso Barcelona desde enero, que era más la idea.

(el salón-comedor-cocina-recibidor-entrada, justo antes de comerme una buena ensalada de tomate, aguacate y mozzarella, regada con buen aceite de oliva apañó Coosur)



¿No te has sentido solo? ¿No has tenido nostalgia o tentaciones de volver?


Tentaciones de volver, ninguna. De hecho, tengo ganas de volver a ver a mis familiares y amigos, incluso de trabajar...pero la idea de volver me da cierta pereza.
Soledad, en términos generales, tampoco. He estado magníficamente la mayor parte del tiempo, teniendo también en cuenta que probablemente más de la mitad de mis horas he estado con alguien, a menudo gente conocida durante el viaje. Sí que ha habido momentos puntuales en que me hubiera gustado compartir alguna experiencia con alguien. Por ejemplo, recuerdo dos días en las playas al norte de Perú en que no conocía a nadie, me aburrí y decidí cambiar de lugar.



¿A qué se debe que estés actualmente instalado en Río de Janeiro? ¿No es en cierto modo una traición al espíritu nómada de tu viaje?


No. Desde el principio tenía la idea de pararme en algún sitio, de conocer algún lugar más en profundidad y, de alguna forma, probar cómo sería vivir en otro lugar. En parte, porque no descartaba la posibilidad de quedarme a vivir en algún sitio. De los lugares que he conocido, Río es donde me sería más fácil imaginarme viviendo, aún sabiendo que una cosa es estar de vacaciones y otra trabajar.
Tiene todo el sentido acabar mi viaje en Río porque, como dice mi amigo Joaquín –lector y comentarista asiduo del bloch, "Quien Río el último, Río mejor".

¿A qué dedicas tu tiempo en Río de Janeiro?

En Río hago vida de “carioca de vacaciones” (un carioca es un habitante de Río). He alquilado un estudio muy pequeño pero muy bien situado, muy luminoso, en pleno corazón del barrio de Ipanema, que tiene la que muchos consideran la mejor playa de la ciudad. Leo, voy a algún museo o al cine, salgo un poco por la noche –habitualmente por la zona de Lapa, la más popular-, voy a la playa –que tengo a dos manzanas-, he empezado clases de guitarra –algo que tenía pendiente desde hacía tiempo- y, claro, practico bastante el bonito idioma portugués con acento carioca. También hago bastante deporte: la semana pasada descubrí los partiditos de baloncesto en las canchas que hay junto a la playa de Flamengo y ya los he incorporado a mis actividades habituales. De momento ha llovido mucho y he salido menos de lo que me hubiera gustado –aquí hay mucha vida de playa y de calle, en especial nocturna-, pero al menos la temperatura es agradable. Estuve también en la inauguración del árbol de Navidad, que está en un lago muy cerca de mi casa y que aquí dicen que es el mayor del Mundo: yo no estoy del todo de acuerdo en que sea un árbol, porque en realidad se trata de una gran estructura metálica...pero me parece muy bonito.

Escucho mucha música brasileña y a veces, incluso, intento bailar, aunque con escaso éxito. Más adelante, quiero ir a algún concierto de mis artistas brasileños preferidos, como ya hice el verano pasado. Tengo 5 ó 6 amigos y amigas, lo que ya no está mal. Para fin de año vienen dos amigos a pasar una semana y en principio también pasaré el Carnaval en la ciudad. Por lo demás, tengo previsto hacer alguna escapadita por la zona o por el resto del país, posiblemente al Sur de Brasil (isla de Santa Catarina).

¿Serías capaz de resumirlo en sólo tres palabras?

Vivo muy bien.


(el autor, sorprendido por nuestras cámaras junto a su ventana)


¿Cuánto dinero te has gastado en estos meses de viajes?
En primer lugar, yo no hablaría de gasto, sino de inversión, de cuánto he invertido en mi “breve período de crecimiento personal y espiritual”.
No dispongo del dato de la cantidad total invertida. Sí puedo decir que la cuantía mensual ha sido muy variable: en países como Bolivia o la India, se puede viajar por bastante menos de 500 euros mensuales. En Japón, en cambio, se me hizo difícil invertir menos de 1.500.

En cualquier caso, es importante recalcar que se puede invertir mucho más y también mucho menos; el rango de gasto de un mochilero es muy amplio. Yo he viajado de forma sencilla, con mochila, pero sin privaciones: comiendo bastante bien, cocinando poco (que también ha contribuído a comer bien), durmiendo a menudo en habitaciones individuales y no siempre en dormitorios de 6 u 8 personas ni tampoco llevando conmigo una tienda de campaña; además, he viajado en autobuses más que dignos – cuando los había- y he tomado algún avión cuando las circunstancias lo requerían.
He sido un mochilero de clase media-alta, con la suerte de haber viajado con el euro en máximos históricos.


¿No te has planteado colaborar con alguna ONG u organización benéfica durante tu viaje?

Sí, lo pensé en una primera fase de criba de ideas respecto al viaje, pero lo descarté posteriormente. Siendo sincero, ese no era mi objetivo. Aunque hubiera sido interesante como experiencia personal y para conocer un lugar y una cultura en profundidad, no tenía sentido hacerlo si mi motivación fundamental no era puramente altruista, y en ese momento no lo era.

He podido comprobar que existe –particularmente en Sudamérica- mucho “turismo ONG”, a menudo canalizado a través de agencias sin ningún tipo de principios, cuya función consiste en colocar a algún extranjero sin ninguna preparación específica en una ONG para un período relativamente corto, a veces menor a un mes. La agencia se queda la mayor parte del dinero que paga el “voluntario” (a veces 1.000 ó 2.000 dólares) y la ONG recibe una cantidad ínfima y los servicios de una persona cuya aportación “en mano de obra” a menudo no pasa de simbólica. En muchos de estos casos, sería mucho mejor para las ONGs que les hicieran llegar el dinero íntegramente.
A menudo se disfraza como caridad algo que no es más que un anhelo personal.

Por lo que he podido ver, pienso que si alguien quiere ayudar de verdad en un país menos desarrollado, debe plantearse dedicarle al menos de 3 a 6 meses, cuantos más mejor. Debo admitir que no estaba dispuesto a hacerlo.

De alguna manera, el hecho de haber gastado una buena cantidad de euros en países –excepto Japón- más pobres y menos desarrollados que el mío, es una forma de ayuda.


Una forma de ayuda... Vaya sinvergüenza que estás hecho.

En todo caso, he conocido a varias personas encantadoras que han colaborado un tiempo largo con ONGs muy pequeñas de índole muy local, en Bolivia y Perú. Si alguien quiere ayudar, puede decírmelo y le puedo enviar información de los proyectos. Son causas realmente buenas –niños huérfanos, viudas de mineros...- y el dinero iría directamente a los necesitados.



¿Qué te ha aportado el viaje? ¿Qué has aprendido? ¿Qué conclusiones has sacado?


Se trata de preguntas de índole muy personal, de difícil respuesta incluso para uno mismo. No es sencillo establecer comparaciones del momento actual con el pasado y posiblemente no merezca la pena. Sí que soy consciente de una “toma de perspectiva”, en un sentido muy amplio, y es lo que más valoro. A pesar de la dificultad de poner en palabras los beneficios, sólo puedo recomendar la experiencia: ha sido mucho más rica de lo que podía imaginar.

En un sentido más práctico, he desarrollado una técnica casi infalible para matar mosquitos con una sola mano.
En otro orden de cosas, he practicado idiomas, me he tenido que espabilar en muy diversas situaciones, he tenido tiempo para pensar, leer, he conocido a mucha gente de diversa procedencia y he hecho buenos amigos, he estado en lugares maravillosos y he descubierto culturas muy distintas a la mía...son muchas cosas, las palabras no le hacen ninguna justicia a las vivencias.



(la luminosa habitación, con buenas vistas, mesita, tele, aire acondicionado: lo mejor de la casa, un sueño hecho realidad)



¿Cuándo piensas instalarte en algún lugar y a qué te piensas dedicar?


El plan es volver a Barcelona a mediados de febrero, instalarme allí y ponerme a trabajar con mi señor padre en lo que podríamos llamar “el negocio familiar”, consistente en gestionar inversiones de diversa índole. Me apetece y estoy motivado: creo que puedo aprender mucho y aportar mi granito de arena.



¿Vas a seguir con el bloch?


Durante los próximos dos meses sin duda quiero irlo actualizando. Al tratarse de un bloch de viajes, creo que una vez acabado el viaje no tiene mucho sentido seguir escribiendo. Puede haber algún contenido puntual –alguna selección de fotos, por ejemplo o algún artículo muy profundo, como esta entrevista-, pero no artículos de forma regular. Mis queridos lectores deberán buscarse algún contenido alternativo: yo siempre recomiendo a Schopenhauer y Dostoievski, porque es lo más parecido, aunque ellos ponían menos fotos.


¿Cómo surgió la idea de escribir un blog?


Me gusta el concepto de blog, porque no es intrusivo: quien quiere, cuando quiere, puede leerlo...y quien no, no. Intenté empezar un blog un año antes de irme, pero no sabía sobre qué escribir. Pensé que sería buena idea escribir uno durante el viaje. Tengo que agradecer que varias personas me insistieran desde el pricipio en escribir de forma regular –en particular Paulino, jefe mío en Nike-. Saber que la gente lo iba leyendo -algunos incluso me han puesto un poco de presión cuando tardaba en escribir- me ha venido muy bien: cuando pasa cierto tiempo, uno se olvida de contar muchas cosas y se pierde parte de la ‘frescura’. Gracias a todos los lectores, el blog se ha convertido en un fantástico recuerdo para bi bisbo y me lo he pasado muy bien.



¿Cuántas visitas ha recibido el blog hasta ahora?


Desde el finales de octubre de 2006 hasta hoy el blog ha recibido 5.511 visitas. De esta cifra, hay que descontar un 25% que corresponde a visitas de menos de 10 segundos con este patrón: “A ver si ha escrito algo nuevo...no, no ha escrito nada nuevo, qué tío más vago” y unas 60 que son visitas mías. Se han visto 9.096 páginas distintas.
Ha sido una sorpresa, no esperaba ni mucho menos que lo leyeran tanto. Hay un ‘núcleo duro’ de personas que se han convertido en auténticos asiduos y un grupo mayor que lo ha ido chequeando de forma más o menos regular. Personas con las que no tenía tanta relación lo han acabado leyendo más que algunas personas más cercanas: ha sido curioso. También sospecho que algunas personas se limitaban a ver las afotos para asegurarse de que seguía vivo.



¿Hay algo que el blog no nos haya contado?


Me gusta que me hagas esta pregunta.

...


¿Hay algo que el blog no nos haya contado y puedas contarnos en exclusiva?


He intentado contarlo todo o casi todo, aunque siempre hay algo que se queda en el tintero, claro. Voy a contar una anecdotilla un poco desagradable que en principio no quería escribir, como regalo para los lectores, en forma de Pequeño Cuento Navideño sin Renos pero con Garrapata.

En mis últimos días en la India, a finales de noviembre, estuve en el estado del Rajastán. Dos días antes de mi vuelo a Brasil, volví en tren a Delhi desde la ciudad de Jaisalmer, en pleno desierto, en un tren-cama donde pasé la noche. Cuando llegué a mi habitación en el hotel de Delhi, al ducharme, descubrí que tenía un bichito en el brazo: el animalito había hundido su cabecita en mi piel y, era de suponer, me estaba chupando la sangre. Que los perros tengan garrapatas entra dentro de lo normal, pero fue toda una sorpresa ver a ese bicho en mi brazo. A pesar de la novedad y de la innegable ilusión que me hizo, decidí separarme de él y que cada uno continuase con su camino.


(el miserable animal, cuando todavía me estaba ganando 3 a 1)




Resultó no ser tan fácil: el bicho era todo un profesional en lo suyo. Estirando no se soltaba y temí que si lo hacía con mucha fuerza se me quedara la mitad dentro. Probé con agua muy caliente y con una capa de sal mojada, pero tampoco funcionó. Después de más de una hora, empecé a reprocharle a la madre del animal que le hubiera traído al mundo. Increíblemente, se seguía moviendo. La cuestión fue resuelta con colonia -a pesar de que no suelo perfumarme en esa parte del brazo- y el bichito pasó a mejor vida. Queda claro que no he interiorizado todas las enseñanzas budistas por la forma en que traté al animalejo, pero nunca me han gustado los chupadores de sangre. Supongo que se me pegó en la noche de tren hacia Delhi.

Eso es todo: quien quiera conocer más historias o vivencias no contadas deberá emborracharme a base de algún buen caldo tinto de reserva o, por lo menos, crianza, a mi regreso.



Para no acabar con esta historia tan decepcionante, una última pregunta: ¿cómo vas a pasar la Navidad?

Hoy, día 24, voy a cenar a casa de una amiga que me ha invitado a su cena familiar: son gente fantástica y además tendré la ocasión de conocer platos de cocina casera brasileña. Mañana, día 25, no haré nada especial a mediodía, pero por la tarde estoy invitado a tomar el té y pastas en casa de unos amigos: una pareja londinense, ambos de origen libanés, muy simpáticos. El Fin de Año lo pasaré probablemente con mis amigos Enrique y Josep, de fiesta, quizás empezando por los fuegos artificiales o alguno de los macro-eventos que tienen lugar en las playas de Copacabana o Ipanema.






07 diciembre 2007

El algodón no engaña...y menos en la India.

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Amigos, migas, familia, gentes varias,

Os escribo ya desde mi retiro de Río de Janeiro y voy a contaros los últimos días que pasé en la India, que fueron muy fructíferos y variados...muchas vivencias en pocos días.

Como la mayoría sabéis, se acerca el final de mi viaje. Se acerca relativamente, porque me quedan aún más de dos meses y, en cualquier otra época, dos meses hubiese sido mi viaje más largo. Mi idea es quedarme en Río hasta mediados de febrero, alquilando un apartamento en la ciudad, viviendo como un carioca de vacaciones y haciendo alguna excursioncilla por la zona o por otras áreas de Brasil.

Mi última novela, titulada El camello, ese gran desconocido, fue escrita desde la feria del camello de Pushkar, en Rajastán, y fue razonablemente bien recibida por crítica y público. Desde Pushkar no me quedó más remedio que tomar un autobús para ir hasta Jaisalmer, que está aún más al oeste, aún más en las profundidades de ese bonito estado semidesértico llamado Rajastán. Autobús nocturno donde me tocó un asiento dado que no quedaban ya camas, lo cual, a veces, es casi mejor. Las carreteras del Rajastán son rectas kilométricas, sin subidas ni bajadas, y el trayecto fue relativamente placentero.



(el fuerte de Jaisalmer, desde mi hotel)



Jaisalmer es famoso por su fuerte, que corona una colina que domina un área de muchos kilómetros a la redonda y por sus excursiones a camello por el desierto, que pueden durar varios días. El fuerte parece que se está cayendo a trozos a causa de la erosión y de la escasa reponsabilidad de muchos de los que viven dentro del recinto amurallado, muchas familias y un montón de comercios (tiendas, hoteles, restaurantes...). Todo el fuerte es una obra de arte, desde sus murallas hasta el interior, que contiene el palacio del que fuera el gobernante de la zona y una gran cantidad de casas de gente de alcurnia, las famosas havelis. Todo está hecho a base de piedra arenisca, toda ella muy dorada y muy bonita pero, sospecho, poco resistente. Uno tiene la sensación de estar en un lugar remoto y especial, como salido de las Mil y Una Noches.



(vista del fuerte de Jaisalmer, desde la entrada)




(vista de la ciudad y del desierto desde el fuerte)


El día después de visitar el fuerte, aunque no era inicialmente mi intención, me apunté a la iniciativa de una chica alemana, que me propuso una excursión a camello. Éramos la chica alemana, un inglés y un servidor, amén de toda la gente que se ocupaba de nosotros tres y que, obviamente tratándose de la India, eran más que nosotros. Afortunadamente, también nos acompayaban tres camellos. El paseo fue bueno, pero lo mejor fue pasar la tarde-noche en el desierto: ver la puesta de sol, cenar allí, estar de cháchara hasta las tantas, hacer fotos la mar de creativas con mi cámara y una linterna...y acabar durmiendo bajo las estrellas, sin tiendas de campanya, ni haimas, ni nada.

(caravana de camellos...yo voy tercens, en puesto de podio)


(Dos señores muy amigos, figura con linterna y desierto)

El desierto alrededor de Jaisalmer no es, en su mayoría, el desierto de arena y dunas que uno podría imaginar, pero sí hay partes del recorrido con ese paisaje. Avanzábamos los tres llevando cada uno las riendas de su camello mientras, caminando, nos acompanyaban un padre y un hijo, nuestros guías, que para su desgracia no eran los duenyos de los camellos.


Me reafirmo en que el camello es un buen animal y diré más: creo que merecerían una vida mejor.


A la manyana siguiente volvimos, de nuevo en camello, desde el campamento hasta la carretera, donde nos esperaba el 4x4 con el que íbamos a volver a Jaisalmer. Cuando ya estábamos casi llegando a Jaisalmer con el todoterreno, de vuelta de nuestra excursión a camello, nos desviamos de la carretera principal y entramos en un caminucho de tierra y piedras apenas transitable. La chica alemana, el chico inglés y yo no entendíamos muy bien el porqué de la maniobra.

De repente, después de circular dos minutos por el camino, nuestro conductor se paró en seco y dio media vuelta: nos perseguía un coche de policía. El conductor y nuestros dos guías se pusieron un poco nerviosos y los tres iban discutiendo en voz alta sobre cuál era el camino a seguir. La persecución se produjo en medio de un pueblo, a escasa velocidad porque el camino estaba lleno de piedras; la policía no nos pudo seguir el ritmo porque su coche no era un 4x4 y el nuestro sí. Al cabo de poco rato ya les habíamos perdido y el todoterreno nos dejó en medio del pueblecito, donde éramos la atracción y todo el mundo nos quería vender algo o pedirnos dinero, como se puede observar en la foto que hice de mis dos compañeros de excursión. Resultó ser que la excursión a camello que nos organizó el hotel era ilegal, porque no pagan las tasas requeridas para actividades turísticas, razón por la cual nos perseguía la policía. Nos abandonaron en medio del pueblecito para que nadie pudiera demostrar que en el 4x4 iban turistas, así que nos quedamos allí casi una hora y media hasta que finalmente nos vino a rescatar un rickshaw –una especie de triciclo motorizado-. Cosas de la India.


(mis dos compañeros de viaje: la atracción del pueblo)


Aún en Jaisalmer, pasé por una feria a ver una atracción que aquí es muy popular: unas motos y un coche que dan vueltas sobre las paredes casi verticales de una gran estructura de madera. Imaginaos una taza de té cien veces más grande que una taza normal; imaginaos al público subido sobre el borde de la taza; imaginaos que, dentro de la taza, una moto y un coche empiezan a dar vueltas hasta que toman suficiente velocidad para avanzar, en círculo, sobre las paredes de la taza; imaginaos, luego, que el conductor de la moto la lleva sin manos, que el conductor del coche sale por la ventana para coger los billetes de 10 rupias que el público le ofrece desde la parte de arriba de la estructura de madera. Muy peligroso, en particular el coche: al parecer hay accidentes y no me extraña nada. Esta gente está fatal.



(vista de la atracción y del amigo, sobre la moto, sin manos)


El regreso de Jaisalmer a Delhi fue, afortunadamente, en tren. Había reservado con cierta antelación una plaza en la Sleeper Class, que permite ir sentado durante el día y tener una especie de camita durante la noche. No es la clase más lujosa porque hay una con aire acondicionado, pero debe ser la segunda. Había reservado la cama de arriba –de las tres que hay-, porque permite irse a dormir cuando uno quiere y no tener que echar a los demás pasajeros, como sucede con la de abajo y la de enmedio. El trayecto fue bastante plácido, a pesar de que el tren se llenó de grandes cantidades de polvo...la arena fina del árido Rajastán que íbamos levantando a nuestro paso. De nada sirvió que los empleados cerraran todas las puertas y ventanas: uno tenía la impresión de estar nadando en el polvo del desierto. De todas formas, en la India, la sensación de nadar en la porquería no es algo extraño y se convierte casi en rutina.





(foto de las camas vecinas, desde la mía)



Antes de irme a dormir, como los demás pasajeros, tuve que limpiar mi cama, que tenía una capa de polvo claramente visible a pesar de la oscuridad que reinaba en nuestro vagón. Si en la India, como decía, casi ningún lugar superaría la famosa “prueba del algodón”, en este caso hubiera necesitado toda la producción algodonera de Louisiana para dejar mi cama limpia. La gente se las arreglaba como podía, en general con papel de periódico. Sea como fuere, al final conseguí dormir bastante bien.


(mis compañeros de viaje y conversación)



El resto del trayecto, previo y posterior a la noche, estuvo bien: estuve fablando/platicando largo tiempo con una pareja de indios recién casados muy simpáticos. Fue muy interesante. Tienen algo menos de 25 años, son de clase media-alta, viven en una gran ciudad y hablan bastante bien inglés, lo que crea una apariencia de “cercanía cultural”, la sensación de que de alguna manera vemos el mundo de forma similar. ¡Pero no!

Cuando uno profundiza, se da cuenta de cuán distintos somos. Me cuentan que se casaron en marzo y que fueron sus padres los que pactaron el matrimonio entre las dos familias, sin ellos conocerse, como aquí es habitual...sí que les preguntaron si les parecía bien la pareja que les habían escogido, lo cual ya no es tan habitual y quizás es un signo de ‘occidentalización’. Me cuentan también que uno de los principales criterios que siguieron sus padres fueron “the stars” (las estrellas), que por lo que entendí es algún tipo de horóscopo o carta astral que asegura la compatibilidad entre ambos.

En la India, la mayor parte de los matrimonios es pactada por los padres sin los hijos ni siquiera conocerse, a menudo a través de unos anuncios que salen en el periódico de los domingos o –cada vez más- de webs especializadas donde se introduce toda la información relevante (más del tipo “clase social/casta” e “ingresos mensuales” que del tipo “me gusta la música de Mari Trini” o “siempre he soñado con tener un caballo”).

Para un occidental, puede no ser fácil entender cómo encaja la realidad de los matrimonios pactados con las películas de Bollywood, que son “historias románticas con números musicales” en que a menudo los dos bellos protagonistas se quieren por encima del bien y el mal (Bollywood es la industria cinematográfica de Bombay, la que más películas produce -creo- en el Mundo, incluso por encima de Hollywood).






(dos actores de Bollywood: el mítico Shahrukh Khan -que está hasta en la sopa- y una tal Mallika)



A mis dos compañeros de viaje, que los padres pacten los matrimonios les parece -claro- lo más normal y aseguran que estadísticamente se reducen las posibilidades de divorcio, que “casarse por amor” no sale tan bien. Es una cuestión muy compleja. Se trata –creo- de una cultura por lo general muy machista, en que la mujer a menudo no tiene ni siquiera opción a divorciarse, por lo menos en las clases sociales más bajas.

No diré aquello de que la India es otro mundo porque correría el riesgo de repetirme. Se hace, en cualquier caso, ciertamente sorprendente que alguien con quien puedes hablar de tú a tú vea el mundo de forma tan distinta.

Una vez en Delhi me volví a instalar en el barrio de Paharganj, hice unos pocos recaditos (comprar algo de té, música y algún DVD de pinículas indias, mandar una cajita a Barcelona...) y decidí despedirme del país cenando en el magnífico Punjabi By Nature, muy recomendable. Una cena allí sale aproximadamente veinte veces más cara que una cena a precios populares, pero vale la pena: comí un magnífico pollo marinado en yogurt. En cinco semanas en el país, en parte queriendo y en parte sin querer, apenas había probado la carne, ni siquiera pollo. En la India, gran parte de la cocina es vegetariana: hay estados enteros en que es difícil encontrar un restaurante no-vegetariano, a menos que sea para turistas. En el Punjabi By Nature, a pesar de ser un restaurante de lujo, mucha gente come con las manos, o más concretamente con la derecha: aquí las cosas son assín.

En mi hotel, el Vivek, un lugar sencillito pero que está por encima de la media del barrio, hay un o dos hombres en cada planta que están allí todo el día y cuya única función es preguntarte, cada vez que entras o sales, si tienes ropa para lavar, si quieres una botella de agua o si te apetece un té. Así se ganan el sustento y no les importa llamar a tu puerta tres veces al día para ver si ya has ensuciado una camiseta y pueden mandarla a lavar. Fiché a uno de esos hombres para que me lavara la mochila, porque daba auténtica pena (la mochila, no el hombre) después de mi incursión en el desierto.

Así pues, tocaba dejar atrás la India, un lugar apasionante donde he tenido la suerte de estar ya varias veces y donde consigo sentirme bastante a gusto a pesar de algunas incomodidades y estreses. Un país que no deja de sorprender y donde casi cada escena callejera merecería una foto. Un lugar donde un taxi puede cruzar siete carriles en veinte metros aunque para ello tenga que cortar el tráfico en todos ellos y donde, en ciudad, el margen de seguridad no suele superar los veinte centímetros (a menudo mucho menos entre los rickshaws); el país donde todos los precios, incluso los oficiales, acaban con el célebre ONLY , independientemente de que lo que se vende sea caro o barato (“200 Rupees Only”); el lugar donde el tráfico, al fin y al cabo, se rige por normas muy similares a las de una competición automovilística, donde un niño puede escupir dentro de tu vaso delante tuyo para que veas que lo limpia con esmero (me pasó en Pushkar), donde a veces parece que gran parte del territorio sea una inmensa papelera, donde la ley que rige la seguridad en los ascensores es de 1942, donde la gente mueve la cabeza de forma pendular para decir que sí, acompañándolo con un sensual pestañeo...y donde a menudo no te dicen que no ni por casualidad.

También tocaba dejar atrás Asia, un continente donde –a pesar de la locura y aparente caos reinantes- uno se siente seguro. Un continente donde, si pueden colártela, a menudo te la colarán, pero por lo general nadie intentará robarte de forma descarada o violenta, porque eso desafiaría normas sociales muy arraigadas. Un continente donde, de nuevo, la palabra ‘no’ no figura en su vocabulario habitual.

Desde hace ya algo más de una semana estoy en Río, donde principalmente me he dedicado a buscar apartamento. Anteayer firmé el contrato y ya estoy instalado...aunque de eso espero hablaros en un próximo post.

Felices pre-Navidades a todos...a mi se me va a hacer raro pasarlas fuera de casa y escuchar música navideña con 35 grados de temperatura.

Abraços,


Huguinho Carioca
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17 noviembre 2007

El camello, ese gran desconocido (ultimo post desde Asia, snif)

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(un hombre y su camello, de derecha a izquierda)



(para las fotos, esta vez, hemos contado con la colaboracion del reputado fotografo austriaco Hugus Blochenwald, que ha contribuido a darle un poco mas de nivel al blog)


Namaste!

Me duele decirlo asi, pero teneis que saberlo: si no habeis estado en Pushkar, es como si no hubierais estado nunca en una Feria de Camellos.

Aproximadamente una semana despues de mi ultimo articulo, sigo todavia en Pushkar. La ciudad (yo le llamaria pueblo pero aqui la llaman "city") me ha acogido con los brazos abiertos y estoy bastante a gusto, amen de tener muy pocas ganas de pasarme el dia en los autobuses indios.
Excepto las inconveniencias tipicas de la India (el agua caliente nunca funciona, siempre hay alguna moto que intenta atropellarte, la gente no te acepta los billetes muy gastados y -particularmente aqui durante estos dias de fiesta- muchisima gente te pide limosna), estoy pasando unos dias fantasticos. He hecho algunos pseudo-amiguetes: un senyor israeli, una chica austriaca, dos senyores indios de uno de los puestos de control de entrada a la ciudad (su trabajo es contar los camellos que entran y salen de Pushkar)...y tambien he estado algun rato con unos chicos -australiano y sudafricano- que conoci en McLeod Ganj, en las montanyas, hace una semana. La conclusion es muy clara: cuanto mas tiempo estas en un sitio, mas te relacionas, en especial con la gente local. Los indios que no tienen intereses economicos, es decir, los que no te quieren vender nada ni buscan limosna, son por lo general simpaticos. Cuando, ademas, no vienen de una gran ciudad, los extranjeros les parecemos muy exoticos y quieren hablar con nosotros, hacerse fotos y, de alguna forma, poder decirle a sus amiguetes que ellos tienen "un amigo en Barcelona", aunque ni ellos ni sus amiguetes tengan ni idea de donde esta Barcelona (muchos tampoco sabrian situar la India en un mapa de Asia).



(con mis amigos del puesto de conteo de camellos: el numero de camellos ha ido a menos estos ultimos anyos a causa de la sequia)


Los primeros dias en Pushkar fueron mas o menos asi. Por la manyana, me levantaba prontito y me iba a la explanada de los camellos antes de que saliera el sol. Me dedicaba a pasear y a hacer fotos con la luz de la manyana.


(paisaje camellil atardeciente)


(dos senyores muy amables que venian a vender sus dos o tres camellos)

La gente se despertaba, se iba a lavar a una especie de balsas de agua (las mismas donde bebian los camellos), empezaban las negociaciones de compra/venta de camellos... Es realmente bonito, con mucho colorido y uno se encuentra inmerso en un mundo que parece de otra epoca.

(autorretrato del fotografo con una vista parcial sobre la explanada de los camellos)


Pasaba cada manyana unas dos horas y media en la zona de los camellos que es, a su vez, el mismo lugar donde duerme la mayor parte de sus propietarios, generalmente sobre o bajo un carro, en el suelo o, los mas afortunados, en algun tipo de tienda de campanya.

(manada de camellos excitados y acelerados, en bajada: el fotografo estaba junto al muro lateral y, viendose acorralado, tuvo que salir corriendo)

Aparte de la venta, hay otras actividades interesantes: cuando los camellos comen, por ejemplo, cuando van a beber, o, una de las mas curiosas, cuando a los camellos pequenyos les "atan en corto" por primera vez. Suele ser un show. No se si los camellos tienen algun tipo de ambicion en la vida pero, de tenerla, seguro que no suenyan con que les pasen una cuerda por las fosas nasales para tenerlos controlados; asi pues, cuando efectivamente sus duenyos lo hacen, no les hace mucha gracia y montan una mini-revolucion de cinco minutos, corriendo de aqui para alli y tirando de los 5 o 6 hombres que intentan sujetarles con una cuerda.
(camello rebelde con todas las de perder)
El segundo dia, parapetado tras la camara de fotos (que protege menos de los camellos de lo que uno podria pensar), estuve a punto de ser pisado por un ejemplar que pasaba por una crisis nerviosa (ver foto previa al momento, arriba). Su duenyo, muy amablemente, me hizo gestos para que me apartase.

Hay gente muy humilde que ha caminado cientos de kilometros y ha venido con toda la familia para vender un solo camello. Otros tienen dos o tres y tambien hay, claro, gente con muchos ejemplares. El personal camellil es bastante amable y se puede intercambiar cuatro palabras con ellos, con la ayuda de los signos (you have three camels? 1, 2, 3? yes? good, you have very nice camels!). Ciertamente, los camellos me gustan mas que antes de venir aqui: son bastante buena gente, tranquilos por lo general y bastante simpaticos. Van a su rollo y se toman la vida con filosofia.
Despues suelo volver al pueblo a desayunar, habitualmente alguna crema vegetal (hummus -crema de garbanzos-, babaganoush -crema de berenjenas-) con pan de pita, que son la mayor aportacion que los numerosos viajeros isrealies han hecho a la comunidad mochilera...aparte de rebajar los precios con su insistencia negociadora: no hay como viajar con poco presupuesto para gastar poco. Suelo tomar tambien un te 'masala' (massala chai), un te de especias con leche y azucar, tipicamente indio. Mientras desayuno, en el sitio para extranjeros adonde suelo ir, suenan las clasicas canciones indias, que duran una media de 8 minutos (escucharlas una vez es suficiente para recordarlas para siempre y, a veces, para aborrecerlas). El resto de dia lo paso leyendo, paseando por las calles de Pushkar o haciendo un poco de internet hasta que, al atardecer, vuelvo a ver a los camellos.
Tambien me he puesto morado a base de los dulces indios, que estan muy buenos. Y yo que pensaba que no me gustaban mucho los dulces. Suelen tener mucho azucar, a menudo estan hechos a base de leche condensada y tampoco suelen escatimar con los frutos secos ni con un sabor muy peculiar que -creo- debe ser algo asi como agua de rosas. Hay uno en concreto, una bomba calorica llamada "rabri" (hay tambien una variante llamada "rasmalai"), que recuerda vagamente al arroz con leche y al que me he aficionado estos dias. Cuando vino muy madre hace un mes y pico me dijo aquello tan bonito de "Hugo, estas muy flaco, en el blog se te veia mas redondito", lo cual quiere decir que puedo comer todos los dulces que quiera en cantidades industriales sin necesidad de inscribirme a ninguna carrera de 10 km.


(vistas sobre Pushkar desde el tramo final del ascenso al templo de Savitri)

Uno de los dias subi al templo de Savitri, que esta sobre una montanyita y que es un lugar de peregrinacion hinduista. El templo en si es mono, pero lo mejor son las vistas sobre Pushkar y la botella de agua fria que te bebes arriba. Puede verse la explanada de los camellos, el lago y, en definitiva, toda la ciudad.

Con el paso de los dias -ya llevo aqui una semana- ha ido subiendo el flujo de turistas, tanto indios (muchisimos) como extranjeros (tambien).

(peregrinos en un ghat sobre el lago)

En paralelo, ha ido bajando el numero de camellos que hay en la explanada, porque mucha gente, una vez hecha la venta o la compra, se ha vuelto a sus pueblos con o sin los animales. Me ha gustado estar aqui desde el principio, porque ir a ver a los camellos y a sus duenyos ha sido lo mas autentico de mi visita. A los turistas indios los camellos les interesan mas bien poco y suelen estar aqui de "turismo religioso" en cierto modo. Como el turismo religioso se relaciona, por lo general, con el hecho de ser caritativo, las calles estan repletas de gente que mendiga. Algunos de los mendigos llevan algun tipo de vestimenta o tinte en la piel que les identifica como seguidores de tal o tal deidad de la religion hinduista, incluidos unos ninyos pequenyos que van como disfrazados de algun Dios o Diosa: son los que se llevan mas dinero y mas comida con diferencia. Luego esta el resto de los mendigos, que en su mayoria sufren graves amputaciones y deformidades (no siempre accidentales) y hacen poco mas que arrastrarse por el suelo, con o sin un carrito que no se eleva mas de 10 centimetros del suelo. Os ahorrare detalles (y no les hago fotos), porque resulta francamente triste y escabroso: cualquier idea que os podais hacer se queda probablemente corta si no lo habeis visto nunca. Estos ultimos mendigos, probablemente los mas necesitados, se llevan -creo yo- limosnas mucho menos cuantiosas que los que representan algun tipo de papel religioso.

(el pequenyo Shiva)


Desde hace tres o cuatro dias, desde el 18, ha empezado realmente el Festival, que es una coleccion muy variopinta de actividades: conciertos (estuve en un muy buen concierto de un senyor muy famoso -Vishwamohan Bhatt- que tocaba musica tradicional india, al borde del lago, todo iluminado), carreras de camellos (uno de los camellos estuvo a punto de llevarse por delante a 20 o 30 turistas y sus respectivas camaras de fotos), concurso de vestidos de novias (las 22 participantes eran 22 "occidentales" vestidas de novia india...incluidas dos espanyolas)...y un monton de actividades mas: bailes locales, concurso de bigotes, demostracion de como se ordenya un camello... Algunas actividades estan bien y otras son mas flojitas, pero no faltan distracciones y hay montada en paralelo una especie de feria en toda regla que poco tiene que envidiar a las Fiestas Mayores de nuestras tierras: norias, casetas donde comer, paseos a camello, venta de churimbeles de todo tipo.

(turista india meditando sobre la devaluacion del dolar)


Estos ultimos dias tambien he pasado parte del tiempo haciendo fotos por las calles, en especial a las mujeres de los grupos de turistas indios que vienen de peregrinacion...a estos es mas facil hacerles fotos, porque no quieren dinero...a veces son ellos los que quieren que les haga una foto o hacerse una foto conmigo. Se nota enseguida quienes son los turistas indios porque llevan ropas mucho mejores, con mucho mas colorido y mas bonitas que la gente del propio pueblo.

Dentro de cinco dias tengo el vuelo a Rio de Janeiro, donde mi intencion es instalarme hasta mediados de febrero -con alguna escapadita por el resto de Brasil-, antes de volver a Barcelona donde -creo que no lo habia comentado hasta ahora- en principio me pondre a trabajar con mi senyor padre en "el negocio familiar", que consiste en llevar a cabo inversiones de diversa indole.

Los cinco dias que me quedan en la India los voy a dedicar a hacer una breve escapada a Jaisalmer, que esta aun mas al oeste, en el Rajastan profundo: me alejo de Delhi y me tocaran 18 horas seguidas de tren para volver hasta la capital, pero se trata de una ciudad amurallada enmedio del desierto y todo indica que vale la pena. Ya tendre tiempo para descansar en Rio.

Supongo que mi proximo articulillo sera ya desde Brasil. O no.

Asi fueron las cosas y asi se las hemos contado. Abrazos y gracias por seguir ahi!

Hugo
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15 noviembre 2007

Ya estamos en la Feria del Camello de Pushkar! (Rajastan, India)

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(un camello y un ninyo de Pushkar que no se estan amigos)

Namaste a tutti!

Quien no ha oido hablar de la celebre Feria del Camello de Pushkar? Quien no recuerda las animadas tardes y noches de noviembre en este bonito pueblo del Rajastan? Cuantos momentos de felicidad vividos alli...

Hace tres semanas, debo reconocer que ni siquiera habia oido hablar de tan magno acontecimiento. Cuantos anyos viviendo en la ignorancia. Pero una senyora me hablo un poco de la feria en un tren, despues hice un poco de investigacion en internet, lei mi querida Lonely Planet y llegue a la conclusion de que habia que estar aqui.

Una aclaracion previa, para que no os lleveis la misma desilusion que yo. Aqui el camello no es ese buen amigo que te alegra la noche y te ayuda a ver las cosas de otra manera. Aqui el camello es un animal grandote de cuatro patas; un animal muy raro.



(escena callejera pushkaril)


La feria de Pushkar es, creo, la mayor reunion mundial de camellos: llegan aqui decenas de miles de estos animales para ser vendidos (si yo tuviera uno, tambien me lo venderia). Tambien hay un monton de caballos -de hecho, a estas alturas, dos dias antes del inicio de la feria, he visto mas caballos que camellos-.

Es un gran acontecimiento local y regional, con gente que viene de muy lejos a comprar o vender, participar en las multiples actividades que se organizan...es una gran fiesta que tambien tiene su parte religiosa: muchos hinduistas vienen a purificarse en el lago de Pushkar bajando por las escaleras de los ghats (especie de embarcaderos), a hacer ofrendas en los templos. Aparte de las actividades mas "autenticas", el gobierno del Rajastan organiza muchos eventos para los turistas, algunos de ellos la mar de curiosos: a ver quien sube mas personas en un camello, etc.
Pobre camello.

Yo he venido pronto a Pushkar por tres razones:
- para no complicarme la vida buscando alojamiento,
- porque tenia frio en las montanyas,
- porque los dias previos a la feria es cuando tiene lugar la verdadera compra-venta de camellos y caballos, antes de que esto se convierta en una mega-fiesta turistica

Estuvo muy bien la tranquilidad y espiritualidad en las tierras de McLeod Ganj y Dharamsala, donde, recordemoslo, viven el exiliado Dalai Lama y toda su amable tropa. Era todo un oasis comparado con el resto la India. Aun asi, los ultimos dias, la cosa ya no era lo mismo: quedaban pocos turistas y el ratio de mendigos-por-turista se hacia muy pesado y a los indios se les hacia muy dificil entender que un pueblecito no es un lugar para pasar a 40 km/h pitando para que la gente se aparte (como pasa en muchos paises con el aire acondicionado -donde lo ponen a tope aunque haga frio-, aqui tener una moto o un coche es un signo de estatus, de manera que a uno se le tiene que ver tanto como sea posible, para lo cual la bocina y la velocidad son maneras ideales de llamar la atencion). Asi pues, teniendo en cuenta ademas que estamos en noviembre y empezaba a hacer frio, tocaba irse a otra parte. Asi que me fui al Rajastan, un estado al noroeste de la India, conocido por sus desiertos, por sus ciudades y sus palacios (Jaipur, Jodhpur, Jaisalmer), por su poblacion sikh...creo que el Rajastan es uno de los principales destinos del turismo extranjero en la India, un buen "primer contacto" con el pais.

El trayecto desde McLeod Ganj (montanyas de los Himalayas) hasta el desierto fue todo un infierno. Todos los billetes de tren estaban vendidos, con miles de personas (miles!) en lista de espera y no me quedo mas remedio que venir en bus, horror, en una maratoniana combinacion de cuatro autobuses consecutivos en 24 horas. De McLeod Ganj a Delhi, de Delhi a Jaipur, de Jaipur a Ajmer, de Ajmer a Pushkar. Algo asi como ir de Barcelona a Lisboa pasando por Almeria. El primer autobus, nocturno, 12 horas hasta Delhi, fue el peor de todos: me dieron una cama donde no cabia a lo largo, COMPARTIDA con otro senyor y desde donde lo mas facil era acabar en el suelo. Tras negociar un poco, consegui una individual y, aun no se como, logre dormir un poco, a pesar de los vaivenes del vehiculo...la mitad del pasaje ya estaba mareada a los cinco minutos y varios de ellos estuvieron vumutundu (he modificado las vocales para no herir sensibilidades) gran parte del trayecto.

Un trayecto donde, como es habitual en los paises pobres o poco desarrollados, las companyias de autobus consideran que es suficiente parar cada 5 o 6 horas para ir al banyo.

Los otros trayectos, diurnos y mas cortos, mucho mejor.


(escena callejera pushkaril, con tres vacas)

Y ya estamos en Pushkar, que no deja de ser un pueblecito que tiene 10 dias al anyo el chollo de la Feria. Ya hay bastante gente y otros miles van llegando. En la explanada -que no es plana- de los camellos ya hay bastantes de ellos y, como os decia, aun mas caballos. La gente monta los stands de todo tipo, las tiendas y "jaimas" donde dormiran miles de visitantes, todo son preparativos. Es como la Feria de Abril, pero sin alcohol, mas cutre, con mas camellos y menos sevillanas. Yo estoy en un hotelito la mar de agradable donde a partir del dia 17 ya me aplicaran la tarifa de "temporada camellil": aun asi, pagar 18 euros durante 3 dias por una habitacion doble con agua caliente, ventanita, pudiendo subir a desayunar o comer en el terrado, con vistas sobre todo Pushkar, no esta tan mal. Algunos sitios multiplican los precios por diez en estas fechas.

(escena callejera pushkaril con una sola vaca)

(esta clinica dental es motivo mas que suficiente para venir a Pushkar)


Hoy he visitado un poco Pushkar. Lo mas bonito, de momento, el lago -sagrado, claro-, donde 52 (creo) ghats con sus respectivas escaleras permiten banyarse, hacer abluciones...purificarse, vamos. Los hinduistas no son tan amables y acogedores como los sikhs y tratan de colartela siempre que pueden, en lugar de facilitarte el acceso al lugar sagrado. No solo tienes que quitarte los zapatos (faltaria mas) y lavarte las manos en el rio, sino que tienes que tirar unos petalos al agua, hacer una ofrenda de flores y dulces y asi conseguir "the passport", que no es mas que una pulserita por la que, obviamente, tienes que pagar. De momento me quedo con el budismo y despues con los sikhs, que siempre te abren las puertas con escasas condiciones y hasta te dan de comer sin pedirte nada a cambio.

(el precioso lago sagrado de Pushkar, lugar de peregrinacion)



(Tengo al lado a unos israelies jovenes, como suele suceder, vociferando y armando el show...si el nivel de servicio en Israel es proporcional a las exigencias de sus habitantes, debe ser un lugar maravilloso para vivir)

Ya os contare que tal esto de la Feria, pinta todo muy bien. Me quedan unos 12 dias antes de partir hacia Brasil a -en principio- acabar mi viaje: toca aprovechar lo que queda!

Me vuelvo a la explanada, no sea que se me hayan desatado los camellos.

Abrazos a todos,

hugo

31 octubre 2007

Que simpaticos que son los Sikhs: Amritsar, frontera India-Pakistan...y a las montanyas de Himachal Pradesh!

.(El Golden Palace de Amritsar, by night)




Gentes de bien,


Seguimos en la India, que si no me echan va a ser mi ultimo destino asiatico antes de irme a Sudamerica a acabar mi largo periodo de crecimiento personal, que no economico (siempre queda mejor hablar de periodo de crecimiento personal que de simple "viaje"). Algunos pensareis que mis ires y venires (Sudamerica-Asia-Sudamerica) no son optimos desde un punto de vista financiero. Estais en lo cierto. Por resumirlo un poco, podriamos decir que he buscado la optimizacion climatica (de verano en verano y tiro porque me toca), aunque ello haya implicado gastar algunas rupias, euripides o maravedies mas.

Mi ultimo mensaje fue desde Delhi, hara poco mas de una semana.


Desde alli me fui al Noroeste, al estado de Punjab, y en concreto a Amritsar, donde esta el Golden Temple -ver foto de arriba o de abajo-, que es el mas importante de los Sikhs y, de hecho, un importante centro de peregrinacion para toda la gente de esta comunidad. A algunos os sonaran los Sikhs: ellos suelen llevar vistosos turbantes, siempre muy serios y se les puede ver en muchos lugares de la India, aunque es en el Punjab donde estan en mayor numero. He leido por ahi que son la quinta religion del Mundo (supongo que habran agrupado todas las ramas del cristianismo en una sola, porque sino no salen las cuentas).

El tren a Amritsar desde Delhi muy bien, con mi asientito con ventana, cumpliendo los horarios, nos sirvieron desayuno y comida, todo un lujo por 4 chavos.


De llegada a Amritsar, en lugar de ir a ver el Golden Temple, me fui a la frontera indo-pakistani, a ver el celebre espectaculo del cierre de frontera.

Breve nota historica: cuando la India consiguio finalmente su independencia de los ingleses, en 1947, no se pudo mantener la unidad del pais por razones de religion. Los estados que eran mayoritariamente hinduistas (casi todos), pasaron a formar parte de la India. Los mayoritariamente musulmanes, pasaron a formar parte de Pakistan, que posteriormente se dividio en Pakistan (al oeste de la India) y Bangladesh (al este). Fue todo un cirio y Gandhi -que estaba rotundamente en contra de la separacion- se puso muy triste. Hubo grandes movimientos migratorios para no quedarse "en territorio enemigo" y cientos de miles de personas que tuvieron que empezar desde cero. Muchos murieron, claro. Desde entonces, India y Pakistan nunca han acabado de ser amigos: disputas fronterizas con numerosas victimas (Kashmir), frecuentes provocaciones y acusaciones mutuas, carrera en paralelo por la bomba atomica...


Despues de pasar un rato en La2, volvemos a La Primera.
En el estado de Punjab esta el principal puesto fronterizo entre ambos paises y, cada tarde, antes de irse a casa, los soldados de ambos lados de la frontera hacen una especie de ceremonia de cierre de frontera. Es como un partido de cricket: se portan como caballeros y se provocan, pero sin llegar a las manos.




(Los ninyos se dedicaban a hacer carreritas con la bandera india, ante el delirio general)



Asi que me fui cerca de la localidad de Attari a ver el show: a un lado, unos 3.000 indios y 30-40 turistas: al otro, unos 300 pakistanies. Al reves que en los Westerns, aqui si que ganaron los indios. Cantos patrioticos, bailecitos, ninyos corriendo llevando la bandera, cierre de las dos puertas, bajada de las banderas...todo un numero que, en algunos momentos (especialmente por la forma de los soldados de marcar el paso), recordaba a un sketch de los Mounty Pyhthon. Un atentico espectaculo, empezando por el jefe de los indios, el senyor de los bigotes, que es todo un actorazo y que a menudo pone cara de malo malisimo. Hoy me siento mas indio que ayer pero menos que manyana.






(el jefe de los indios, que siempre tiene que hacer de malo)



Ya de vuelta en Amritsar, al dia siguiente por la manyana fui a ver e Golden Temple que, como os decia, es el primer centro de peregrinacion de la comunidad Sikh. Me encanto. Es precioso y resulta muy espiritual: porque esta lleno de creyentes, porque hay unos continuos canticos en todo el recinto, por la propia belleza del lugar...es un ambiente muy especial. Ademas, los Sikhs son muy agradables y acogedores: todo el mundo puede entrar, nadie te mira mal, no se cobra entrada, puedes entrar en todas partes (descalzo, claro) e incluso puedes comer gratuitamente en el comedor popular, como uno mas. Lo hice. Tambien se podia dormir en el recinto del templo, pero no lo hice...creo que fue una pena.







(el Golden Temple de los Sikhs, by day)

Volvi al templo al atardecer y me estuve ali unas horas: la luz de la tarde lo hacia aun mas bonito y aun me gusto mas cuando se hizo oscuro, medio iluminado por la luna y medio por la luz artificial. Precioso. A menudo, como es habitual en la India, grupos de turistas (ninyos o chicos en general) me paraban, charlaban cnmigo y me pedian si me podia hacer una foto con ellos.







(con uno de los tres grupos de chicos con los que me hice una foto: el panyuelo en la cabeza es un requisito del templo, a falta de turbante)




En Amritsar estuve dos noches y ambas acabe saliendo a tomar algo (ellos whisky con cerveza, yo solo cerveza) con sendos grupos de hombres locales que me liaron. Los primeros, tres conductores de ciclo-rickshaw (triciclo sin motor...mas modestos que los con motor y a millas luz de los taxistas, gente muy modesta) que me convencieron de que habia que celebrar que mi movil habia reaparecido en mi habitacion: ellos no podian permitirse irse a tomar algo y fue un placer invitarles. Los segundos, dos chicos de 25 y 18 anyos -no tan pobres- que me pararon por la calle e insistieron en invitarme a beber con ellos. La gente en Amritsar, por lo tanto, bastante simpatica y muy alcoholica para ser la India. Me gustan los Sikhs y ya no me dan miedo por las noches.





(tipica escena de trafico de Amritsar -solo falta la vaca-, sin semaforos ni prioridades, a la que tiene que enfrentarse diariamente Mr. Singh, el conductor Sikh de mi cliclo-rickshaw, cuyo turbante azul asoma en la foto)

Despues de dos noches en Amritsar me fui al estado de Himachal Pradesh que, como su nombre sugiere, esta en pleno territorio de los Himalayas, aunque no estoy en la alta montanya como en Nepal.


Decidi evitar los autobuses sabiendo lo mal que conducen aqui e ir en tren pero me salio mal la jugada. Las 6 horas que estimaba se convirtieron en 14, incluidas 4 horas parados esperando que arreglasen el tren o que viniese otro. Cuando vino otro -ya de noche-, ya llego abarrotado, a pesar de lo cual hice un intento heroico para conseguirle un asiento a un senyor belga (el unico turista aparte de mi), un viajero solitario de 62 anyos con mas moral -pero menos dinero- que el alcoyano. Era un tren cutre sin asientos reservados y, como decia, lleno hasta los topes. Sabia que para conseguir un asiento tendria que subir antes de dejar bajar, pasar por encima de otros...en definitiva: ser maleducado segun los estandares europeos, que no segun los estandares indios de vagones de tercera clase. Y lo hice, y vi medio asiento que quedo libre cuando alguien bajo del tren, y lo di todo por la causa...casi lo tenia, pero me lo robo un chico que entro al tren POR LA VENTANA. Asi funcionan las cosas aqui. Fuimos de pie, apretujados y sin tener ningun control sobre nuestros cuerpos ni sobre nuestras mochilas, con gente que pasaba sin tocar el suelo, apoyandose en las bolsas y en nosotros. No pude sioquiera hacer una foto porque no podia sacar la camara. Al cabo de una horita, por suerte, quedaron sitios libres.

Acabe llegando de noche a un pueblo llamado Kangra y, como los demas, tuve que hacer a pie los 3-4 kilometros (en subida) que separan la estacion del nucleo urbano. Era muy tarde (23h) para irme a Dharamsala, que al iniciar el dia era mi objetivo para la jornada.

Asi que dormi en Kangra y, por la manyana, fui a visitar un famoso templo hinduista, pequenyo y sin enorme interes, pero muy relevante porque alli fue a caer la teta izquierda de una diosa a la que quemaron (su cuerpo se esparcio por toda la India en 51 trocitos). Lo mejor del templo fue la primera vision de las montanyas, que se veian desde el recinto.

Y de Kangra, un autobus a Dharamsala (una horita), ya a un poco mas de altura. Y, de alli, sin solucion de continuidad, a McLeod Ganj, que esta ya a unos 1.700 metros, creo, con buenas vistas sobre las montanyas. McLeod Ganj es famoso porque aqui vive el Dalai Lama (cuando no ha salido, como ahora, a hacer unos recados) y, de hecho, aqui esta el gobierno tibetano en el exilio...y adonde vienen a parar muchos exiliados tibetanos que no tienen adonde ir.


McLeod Ganj es un lugar lleno de monjes budistas y cursos de todas las disciplinas religiosas o espirituales -mas o menos serias- que se puedan imaginar, desde el yoga hasta la meditacion pasando por la reflexoterapia, los masajes, los cursos de cocina, el canto o instrumentos tibetanos y cualquier cosa que se pueda ensenyar. Hay un buen ambiente: aunque este bien comuniado por carretera, ya hay una cierta sensacion de estar lejos de todo. Es una mezcla de pueblecito de los pirineos y del centro turistico de Thamel en Katmandu, en Nepal, con mucha oferta turistica. Tambien tiene su parte de desorden, bocinas y animales sueltos porque, no lo olvidemos, esto es la India. Esta lleno tambien de mendigos. Volviendo a los animales sueltos (perros, monos, gallinas y vacas), todos comen basicamente basura, lo cual desluce un poco el lugar. McLeod Ganj es un sitio, de alguna manera, un poco hippioso. Tambien tiene mucho de Tibet: los monjes y los templos, las famosas banderolas multicolores, mucha gente de origen tibetano, pegatinas o carteles con el lema de FREE TIBET, referencias a los chinos y a sus juegos olimpicos de Pekin...

La del Tibet (invadido por los chinos hara ya unas cinco decadas) es una de aquellas causas perdidas o perdidisimas que generan gran simpatia, con razon, porque ademas son gente bastante pacifica, muy en linea con la filosofia budista. Pero con los chinos de por medio, la cosa no invita al optimismo.





(una vista de McLeod Ganj desde el principal templo tibetano en el exilio indio: aqui el pueblo parece mucho mas pequenyo de lo que es, porque una parte queda escondida)



Asi pues, en las montanyas. Existia el riesgo de que hiciera frio, pero de momento esta siendo moderado. Que dure. Me habia planteado hacer un poco de trekking, pero al final me ha tentado mas la idea de hacer un intensivo de yoga que empiezo hoy jueves y que me va a tener aislado hasta el dia 12, asi que no podre contestar emails.


Abrazos a todos!


Hugo

























23 octubre 2007

La India es otro Mundo

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(senyores saliendo de la mezquita de Jama, en Delhi)

Hola a todos,

Creo que ya lo habia escrito -o por lo menos dicho- anteriormente: la India es OTRO MUNDO. Anteayer por la noche me bastaron unos segundos en este pais para recordarlo.
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Despues de unos dias en Bangkok pensando que hacer con mis ultimas 5 semanas en Asia, acabe llegando a la conclusion de que tocaba volver a la India: he estado varias veces pero nunca mas de 12 dias seguidos, habia vuelos a Delhi la mar de baratos desde Bangkok y -lo mas importante- ya tenia el visado desde agosto, cuando fuimos en familia. Si hubiera tenido que pasar por la burocracia india otra vez para sacarme un visado, sospecho que me hubiese ido a otro lugar.
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Los ultimos dias en Bangkok, tranquilitos pero activos. La ciudad ha acabado gustandome un poooco mas que la principio, pero sigue sin ser '"my kind of town". He paseado bastante y he comprobado que Bangkok no mejora mucho en otras zonas. Entre las visitas destacadas, fui a ver el enorme Buda estirado del templo de Wat Po...estuvo bien. Tambien pasee por el Parque Lumphini, que no esta nada mal y supone un cierto oasis en la ciudad, pero que tampoco es para tirar cohetes. Estuve tambien en Chinatown, que esta animadisimo y lleno de vida por la noche (puestos de comida por doquier, templos iluminados...de lo mejorcito de Bangkok). El barrio de las senyoritas de companyia con multiples habilidades y que no necesitan manos ni pies para jugar a ping-pong, llamado Patpong, no resulto muy interesante, aunque he de reconocer que estuve alli de dia. Por ultimo, destacar la zona mega-turistica de los mochileros, Kao San Road, donde estuve 3 o 4 veces: es lo mas comercial y turistico que uno pueda imaginar, pero resulta divertido por la animada vida que hay. Te venden de todo: comida, ropa, musica, masajes, masajes de los otros, falsificaciones de carnets de todo tipo (nunca fue tan facil sacarse el carnet de conducir internacional ni obtener un doctorado por Harvard), libros, excursiones...

(bucolica escena en el Parque Lumphini: mas abajo, la explicacion a que vayan los dos de amarillo)

Cada diez metros se acerca alguien a venderte algo o a preguntarte el clasico "Where are you going?".
"Y a ti que te importa adonde estoy going?", piensa uno. El enfoque "Where are you from?" para iniciar una conversacion y venderte la cabra aun es aceptable, pero el enfoque "Where are you going?" es demasiado agresivo.

Todo el mundo quiere venderte algo o llevarte a algun sitio donde tienen comision...incluso los taxistas o conductores de tuk-tuk...o, deberia decir, particularmente ellos. El dia que fui a Wat Po (que es de las 2-3 principales atracciones turisticas de la ciudad), cuando estabamos a tres minutos de llegar, el tio frena de repente y para el triciclo motorizado en la calle, junto a un amigo suyo y le pregunta, en perfecto tailandes: "Colegui, tu sabes donde esta el templo de Wat Po?". Y el otro le contesta: "Wat Po? Wat Po? Pues no me suena...pero si quieres llevo a tu pasajero (ese soy yo) a ver al Buda sentado, que esta cerca de mi casa y es mas interesante"...esto ultimo mirandome a mi y diciendo algo asi como "sitting Buda, sitting Buda, very important". Por suerte, a estas alturas ya estoy bastante entrenado en este tipo de timos o pirulas en que quieren llevarte a algun lugar donde tienen comision, y no me deje llevar al huerto. Un conductor de tuk-tuk de Bangkok que, a tres minutos de Wat Po, afirme no conocerlo, tiene la misma credibilidad que un taxista de Barcelona que no haya oido hablar de la Sagrada Familia.

Todo el mundo te quiere llevar a un Tourist Office, que es una manera la mar de bonita de llamar a una Agencia de Viajes.
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Pero a menudo las cosas van asi y, aunque no te la cuelen, te hacen perder tiempo y energias.
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Otros recuerdos que me llevo de Bangkok... Uno, sin ir mas lejos, es la devocion obsesiva que le tienen al Rey. Esta en todas partes, hasta en la sopa: en enormes carteles por las calles, en fotos en los centros comerciales, en el exterior de los transportes publicos ("Long Live the King", "We love the King"), en fotos dentro de las tiendas, hoteles...es enfermizo y responde, supongo, a una estrategia bien planificada. El mayor homenaje al Rey, sin embargo, esta en las mismas personas. Por alguna razon que desconozco, se asocia al Rey -que nacio un lunes- con el color amarillo, de manera que los lunes casi la mitad de la gente va por la calle con un polo de color amarillo. Es todo un espectaculo y dura toda la semana porque: 1. si me he comprado un polo bonito y amarillo chillon, por que usarlo solo los lunes? y 2. cualquier dia de la semana es bueno para homenajear a mi Rey. Asi pues, diferentes tonos de amarillo inundan las calles, desde los mas vivos y cantones hasta los mas desgastados y apagados por el uso (aqui el payaso de Micolor tendria mucho trabajo).


(el Rey, en la cristalera de un McDonalds)

Otro recuerdo de Bangkok es la voz de las mujeres y de las chicas en particular. En terminos generales las tailandesas no estan mal, hay que reconocerlo, pero, de cara a los occidentales, la voz no juega a su favor. En segun que condiciones, en parte debido al idioma, en parte debido a la voz en si, tienen un tono de voz que recuerda mucho a cierto tipo de gallinaceas u otras aves de corral. No resulta nada atractivo, pero como minimo da un aspecto algo mas rural a las grandes ciudades.

Un ultimo recuerdo de Bangkok -aparte del hecho que se come bien- es que alli conoci a mi primera serpiente urbana. Iba yo de vuelta al hotel, tardecito, a eso de las 23h, volviendo por la casi desertica avenida Ayyutaya cuando me encuentro, en medio de la calle, a una serpientilla de muy respetable tamanyo avanzando haciendo eses en la misma direccion que yo. Me asuste un poco, pero ella se asusto mas y se metio en un desague (hay que decir que yo no quepo por los desagues y que eso jugaba a su favor). En estos meses he visto bastantes animales: casi nadie en Asia ni en Sudamerica se sorprenderia por ver una rata; he visto bastantes, son muy sociables y no asustan a nadie. Lo mismo con todo tipo de insectos, empezando por las antipaticas y siempre aceleradas cucarachas, los simpaticos y muy timidos escarabajos y toda suerte de bichos, como los europeos pero a veces en tamanyo familiar. Pero encontrarme una serpiente grandota en pleno Bangkok, a treinta metros del hotel, fue toda una sensacion.

Solo lamente no hacerme ningun masaje en Bangkok: son especialistas y sale muy barato, pero estuve casi todo el tiempo resfriado y no queria arriesgarme a ponerme peor.

Y, como os decia, ya estoy en la India.

Mi idea es ir hacia el norte, a los estados de las montanyas (Uttaranchal/Uttarakhand y quizas Himachal Pradesh), lejos de las grandes ciudades: empezara a hacer un poco de frio, pero me apetece mucho.

Es dificil explicar el shock que supone llegar a una ciudad como Delhi. Incluso un servidor, que habia estado ya dos veces y que venia de Bangkok (que no es precisamente un pueblecito de los Alpes Suizos), se quedo boquiabierto. El caos, la cantidad de gente, los ruidos, los olores, la suciedad, la frenetica actividad que hay en todo momento, la mas profunda y absoluta miseria, la espectacular variedad cromatica (usease los colores), la cantidad de gente cuyo unico objetivo del dia es colartela de alguna manera...es una experiencia multisensorial, apasionante, que en segun que casos puede provocar empacho y ganas de buscar refugio. La India es Assin, por lo menos la India de Delhi, Benares o Bombay...el Sur -al menos lo que he conocido- es mas tranquilito. No todo es bueno, ni mucho menos, pero es toda una experiencia.

(ninyos en una calle muy centrica, junto a la mezquita)


(mi cena de ayer, fantastica, pudiendo repetir de todo, en un sitio de lujo, con postre, por 3 euripides)

Para empezar fuerte y a pesar de mis prevenciones, el taxista del aeropuerto ya me la lio, intentando renegociar el precio de la carrera cuando habiamos hecho un tercio del trayecto. Primero me dice que no sabia donde estaba mi hotel (habiendome dicho diez minutos antes que lo sabia perfectamente). Despues me sale con la verdadera razon: que "400 Rupees is not enough, you pay 850". Y yo inflexible, claro, y el que iba rebajando, pero no habia punto de encuentro posible, porque me daba mucha rabia y no queria pagar mas. Total, que los dos perdimos 25 minutos y me tuvo que devolver al aeropuerto.

Queria evitar instalarme en la zona de mochileros, el barrio de Paharganj, donde los hoteles son muy baratos pero muy cutres...pero a las 11 de la noche, tras encontrarme dos sitios cerrados, tuve que rendirme. Asi que he acabado en Paharganj, pagando 300 rupias por noche (unos 5 euripides) por una habitacion la mar de cutre, con un banyo aun mas cutre y sucio, con la puerta de la habitacion que solo se cierra desde fuera (desde dentro la cierro con un cinturon)...pero las sabanas estan limpias y no hay bichitos, que son las dos unicas condiciones sine qua non. No se porque los hoteles baratos de Delhi son, por lo general, tan malos.


(asi son las habitaciones en el barrio de mochileros de Paharganj, Delhi)

Andando unos pocos segundos por Paharganj uno se da cuenta de que esto es diferente: cada tres segundos hay una imagen especial, una oportunidad de foto maravillosa que se deja escapar porque todo va muy rapido, porque la persona esta muy lejos, porque no se puede hacer la foto sin que algun tipo de vehiculo o animal intente atropellarte, porque no se le puede plantar la camara en la cara a alguien que no conoces...

Incluso en el lugar mas turistico de la capital del pais, incluso en Paharganj, la India sigue siendo la India: mandan los indios, los vendedores ambulantes con sus carritos, las vacas que pasean, las cabras, los rickshaws con sus bocinas, los hombres y mujeres que llevan su carga sobre la cabeza...el turista tiene muy claro que juega en campo contrario, a diferencia, por ejemplo, de la calle Kao San en Bangkok, que es un reducto de extranjeros. En la India las cosas no pierden su personalidad, no se adaptan al turista. Es una buena noticia: supongo que quiere decir que quedan muchos anyos para poder visitar el pais y seguir sorprendiendonos.

Ayer, el dia despues de mi llegada, aproveche el dia para pasear. Estuve de nuevo en Connaught Place (CP), una zona bastante comercial que no esta mal por ser la India, fui a visitar la Jama Masjid -la mayor mezquita del pais- y me pase la mitad del rato haciendo fotos por las calles: las oportunidades de captar algo "especial" son infinitas. Camara en mano y con el viejo truco de "no le hago la foto a usted, senyora, se la hacia a la vaca que pasaba por detras", he hecho un monton de intentos, en su mayoria infructuosos...pero siempre se salva algo.

(atardecer en la mezquita, con pajaritos)

(ninyos en la mezquita de Jama)


Hoy por la manyana he ido a comprar un billete de tren para irme a Amritsar, una ciudad al noreste, cerca de Pakistan. En los ultimos 150 metros antes de llegar a las taquillas de la estacion, ha habido cuatro personas que han intentado desviarme a un Tourist Office que estaba justo enfrente de la estacion, todos presentandose como grandes amigos mios y "salvandome la vida", porque yo iba en la direccion equivocada.

Todos mentian, claro, yo iba en la direccion correcta y el Tourist Office es en realidad una agencia de viajes, donde puedes comprar el mismo billete a un precio mas caro. Hay que lidiar, cada dia varias veces, con un monton de personas cuyo unico objetivo de la jornada, al levantarse, es enganyarte y enviarte a un sitio que no es. Esa es su unica ocupacion. Se te acercan y te dicen "Yes, Sir?" (con una entonacion energica, como si tu les hubieras preguntado algo) o "Can I help you, Sir?", o el mitico y mas educado "Where are you from?". Creo que a partir de ahora voy a hacer ver que no hablo ingles: "Yes, I am from, thank you".

Seguiremos informando.

Abrazos!

Hugo

16 octubre 2007

Tailandia, Laos, Camboya: el Mekong es Marrong.

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(con mi madre, en "nuestra" moto, con los tuperwares en la cabeza)


Hola a todos!

Heme aqui en Bangkok, en un cafe-internet que no tiene cafe pero si cierto olorcillo a pies, el dia despues de que se marchase mi senyora madre, que ha estado por aqui 15 dias.

"Por aqui", en realidad, significa por el sudeste asiatico (Tailandia, Laos y Camboya, en este caso).

Recapitulemos...el ultimo articulo lo escribi desde Tokyo, donde tome el avion a Bangkok. Una vez alli, pase el fin de semana con Gerard -companyero de la uni- y su novia Erika, de paseo hacia la zona oeste del pais, cerca de Birmania, ahora llamada Myanmar. Volvimos a Bangkok el domingo y a principios de semana llego mi madre: nos fuimos unos 8-9 dias a Laos, 3 a Camboya (los templos de Angkor Wat) y acabamos con un dia y medio en Bangkok.


La llegada a Tailandia estuvo muy bien: Erika y Gerard vinieron a recogerme al aeropuerto (no me pasa a menudo). Ellos estan viviendo en Pattaya -tambien se le podria llamar Puttaya, por lo que he oido-, una ciudad que esta dos horas al sur de Bangkok, dado que el trabajo de Gerard esta aun un poquito mas al sur. Dormimos en Bangkok y, pronto por la manyana del sabado, salimos hacia el oeste de la ciudad. El fin de semana estuvo muy bien: vimos un poco de la Tailandia rural -nada que ver con Bangkok-, incluidos lagos muy bonitos, pequenyos pueblos, algun templo tranquilo, el puente de madera que dicen es el mas largo del pais y desde donde me tire al algua siguiendo el ejemplo de los ninyos del pueblo, unas cascadas donde nos banyamos e, incluso, estuvimos sobre el mitico puente sobre el rio Kway, donde vimos pasar un tren. Fue una fantastica inmersion en Tailandia y una ruptura total con la gran urbe que es Tokyo, de donde llegaba. La naturaleza en esa zona es fantastica: lagos, verdes montanyas, rios, cascadas...





(con Gerard y Erika, sobre el puente de madera, al oeste de Tailandia)


Fuimos mas alla de un lugar llamado Kanchanaburi, hasta un lago que es casi fronterizo con Birmania. Justo en la frontera con Birmania, en el pueblecito de Sangkhlaburi, estan las famosas "Tres Pagodas", que deben ser conocidas por su significado religioso, porque tampoco eran nada de otro planeta. Alli, aparte de ver las tres pagodas y antes de desayunar, viendo que no habia nadie en el puesto fronterizo, me aventure a entrar en Birmania haciendome el sueco, como el que se equivoca de calle. Puede verse en la foto que me hizo Erika la gran calidad de mi interpretacion, que me podria permitir meterme en la ceremonia de los Oscar con una tarjeta de Caprabo, como una vez hizo un periodista de TV3. Una vez cruce la frontera si habia un policia birmano, pero me hizo mas bien poco caso y se le veia muy campechano, como el Rey Juan Carlos.


(mi breve periplo por tierras birmanas, con pasaporte diplomatico sueco)


Ademas de las visitas, tambien fue interesante charlar con Gerard y Erika, que me contaron que tal les iba su experiencia como expatriados, las dificultades que se han encontrado, etc. A pesar de los pesares y de que no todo son elogios a la hospitalidad tailandesa, se les ve bastante contentos.

Me dejaron en Bangkok, donde pase un dia y medio campando a mis anchas....mas abajo os cuento mis impresiones de esta ciudad.

En cuanto llego mi madre empezamos nuestro bonito tour.



(asi escribieron mi nombre en un hostal de Laos...y eso que se lo habia mandado por email)



Fuimos primero a Laos, un pequenyo y tranquilo pais donde la gente es amabilisima, apenas suenan los claxons y todo esta la mar de limpio. Ademas, como dice mi madre, "en Laos, los ninyos no lloran": de hecho, los dos ultimos dias mi madre rehuia los grupos de ninyos, no sea que alguno se pusiese a llorar y le estropease la estadistica. Aterrizamos en Luang Prabang, que es una pequenya ciudad hacia el norte del pais, famosa por sus templos budistas, por estar casi rodeada por el rio Mekong y por un par mas de atracciones cercanas. Estuvimos alli cinco fantasticos dias: vimos varios templos (especialmente bonito en uno que esta casi al final de la peninsula que forma Luang Prabang sobre el Mekong) , unas cuevas famosas donde los fieles han donado miles de estatuillas de Buda (Pak Ou), hicimos un curso de cocina laosiana, vimos Luang Prabang desde un mirador desde donde tambien habia buenas vistas del rio y asistimos tambien a las ofrendas de arroz que los habitantes del pueblo hacen a los bonzos (monjes budistas), cada dia, a las 6 AM...todo ello dentro de una atmosfera general de calma y buen rollo, lejos de los estreses que se viven en gran parte de Asia.


(en Luang Prabang, cada manyana, la gente del pueblo da arroz a los monjes budistas)

Lo mejor fue la excursion a las cuevas/grutas de Pak Ou, no tanto por las cuevas en si como porque, de regreso a Luang Prabang, volviendo en la barquita con nuestro anfitrion (no era propiamente un guia), paramos en un pueblecito, como decia el, "no turistico", para ver dos grupos de habitantes de las etnias Hmong y Kha-Mou. Normalmente no soy muy fan de estas visitas, en que te recibe la gente del pueblo, te ensenyan como viven, donde comen y duermen, sus herramientas, te hacen un bailecito tipico y luego esperan que les des una propina o que les compres algo de artesania. Suelen ser pueblos que, si, anyos atras no tenian relacion con la civilizacion ni con el turismo, pero que ahora mismo han perdido gran parte de su autenticidad. Esta vez fue totalmente distinto: una experiencia unica. Ambas tribus habian llegado al pueblo hacia menos de un anyo, desde poblaciones muy remotas (mayoritariamente de las montanyas), en gran parte forzados por el gobierno del pais, que les quiere tener mas controlados. Cuando nos vieron llegar se agolparon en la parte de arriba de una gran pendiente que bajaba hasta el rio y nos miraban con una mirada de fascinacion, como quien viera llegar a los exploradores varios siglos atras (o casi). Nuestra llegada era toda una novedad y nos recibieron con una amabilidad e ilusion a la que no estamos acostumbrados. Llovia bastante y la pronunciada subida que llevaba hasta el pueblo estaba totalmente embarrada y era muy resbaladiza, asi que tuvieron que hacernos pequenyos escaloncitos para poner la punta del pie!








(fotos con los ninyos en el pueblecito cercano a Luang Prabang)



Estuvimos primero en casa (de hecho, bajo la casa) de los kha-mou y despues en una casa de los hmong. Em ambos casos intercambiamos sonrisas, cuatro preguntas-respuestas con la ayuda de nuestro "guia" e hicimos una improvisada sesion de fotos que fue la mar de divertida: los ninyos miraban la camara con unos ojos de inocencia y candor que no habia visto nunca, intentaban "colarse" en el plano cuando le hacias una foto a otro ninyo, se reian a carcajadas cuando les ensenyabas su imagen en la pantalla de la camara. Fue fascinante. No esperaban ninguna propina y todo era alegria por nuestra visita.


El regreso al embarcadero (por llamar de alguna forma al lugar donde teniamos la barca) fue una operacion aun mas delicada, porque uno corria el riesgo de resbalar y bajar de culo hasta el rio.



(la bajada al "embarcadero" fue una operacion delicada completada con exito)



Despues de Luang Prabang decidimos subir por el rio hasta una poblacion que estaba a dos dias en barco, con unas barcas de pasajeros que estan tan extendidas como los autobuses en otros paises. El rio Mekong es, en esta parte del pais, una de las principales vias de comunicacion...y las barcas que por el circulaban resultaron ser bastante comodas. Fueron dos dias dedicados a contemplar la naturaleza (el paisaje que forman rio, montanyas y cielo era a veces precioso), la vida de los pueblecitos riberenyos que ibamos pasando, leer, charlar...muy agradable. Por cierto: el Mekong es marrong.



(bonito paisaje mekongiano o mekonguense: los expertos no nos ponemos de acuerdo)



Acabamos llegando a un pueblo llamado Houay Xai, despues de hacer noche el primer dia en un pueblecito de escaso interes (si no es por lo remoto del lugar) llamado Pakbeng. Estabamos, asi pues, en el Laos profundo, pero a mi madre -viendo que en Houay Xai no habia taaanto que hacer- le dio por liderar una expedicion a lugares mas remotos. Fuimos hasta Luang Nam Tha, cuatro horas de furgoneta con un conductor que queria mandarnos (y mandarse) al otro barrio. Una vez alli, mi senyora madre considero (con razon) que alli tampoco habia gran cosa que ver y que el mercado del pueblo no era lo que esperabamos. "Es una pena que, con lo cerca que estamos, no hayamos podido llegar hasta Muang Sing", dijo. No nos quedaban mas dias de margen, las furgonetas hacia Muang Sing ya habian salido ese dia y en el pueblo no alquilaban coches. Asi que, respondiendo al reto, le propuse alquilar una moto e ir hasta Muang Sing, que estaba a 60 km.


Alquilamos, pues, una moto tipo Vespa, con cuatro marchas y probablemente de fabricacion china, al modico precio de 50.000 kips por 24 horas (3,5 euros!). No me preguntaron si tenia carnet ni si habia llevado alguna vez una moto con marchas. Tampoco se mostraron interesados en darnos casco, aunque nos hicieron entrega de dos unidades en plastico de tuperware cuando se las reclamamos.

Muang Sing esta todavia en Laos, al noroeste, pero apenas 10 km de la frontera china. Se trata del tipico sitio del que probablemente nunca volvais a oir hablar...y yo tampoco. La zona es bonita por estar en una llanura rodeada de montanyas, tiene la "gracia" de estar cerca de China, hay un mercado que no esta mal y en el que al parecer hay tambien mucho trafico de opio (Laos es un importante productor, pero a nosotros el mercado nos parecio la mar de normal)...y puede ser interesante por los diferentes grupos etnicos que por alli pululan. El trayecto hasta Muang Sing en moto fue muy placido, el paisaje precioso y todos los ninyos nos saludaban alegremente con el habitual "Sabbadi!". Una vez en Muang Sing, que resulto ser bastante cutre tal como esperabamos, cenamos, dormimos en un lugar algo cutrillo y fuimos a ver el mercado y un templo cercano por una carretera de tierra encharcada y embarrada. Antes de volver hacia Luang Nam Tha, le propuse a mi madre ir hasta la frontera china, que estaba apenas a 10 km, donde nos hicimos una foto: aqui no hice ningun amago de cruzarla de estranquis, porque, con los chinos, en materia de fronteras, bromas, las justas (si no entendeis el final de la frase podeis quitar las ultimas cinco comas). Nada que resenyar de esta visita, aparte de una observacion: cuanto mas cerca de la frontera, menos simpatica era la gente, empezando por el mismo Muang Sing, donde ya era notorio que la amabilidad laosiana habia que buscarla en otro lugar. La gente ya no nos sonreia, los ninyos no saludaban y a veces no respondian a nuestro saludo...


La vuelta hasta Luang Nam Tha fue muy placida durante 50 km, pero se estropeo en los ultimos 10, cuando se puso a llover a cantaros y a la moto le dio por calarse y no querer arrancar. Estuvimos como una hora cobijados bajo (palabras de mi madre) el alero de una casita (la parte del tejado que sobresalia de la propia casa) junto a la carretera, viendo como la moto se acababa de empapar. Teniamos un vuelo a primera hora del dia siguiente desde Houay Xai y todavia no habiamos llegado a Luan Nam Tha, que estaba a 4 horas. La lluvia paro pero la moto no queria arrancar...y empezamos a caminar los 10 kilometros que nos faltaban, empujando la moto...pintaba gris la cosa. Al cabo de un rato volvi a intentarlo y se puso en marcha, pero habia que llevarla muy revolucionada, asi que tuvimos que ir un poco rapidito. Una vez en Luang Nam Tha, donde hacia un sol radiante (esta ha sido la constante estos dias por aqui: ahora sol, ahorra lluvia...tipico de la epoca de lluvias), vimos que ya habiamos perdido el ultimos bus hacia Houay Xai. Pero, como decimos en Catalunya, "pagant Sant Pere canta", asi que negociamos con un tuc-tuc para que nos llevase hasta Huay Xai, para no perder el avion del dia siguiente. Un tuc-tuc es un triciclo motorizado donde el conductor va sobre la moto y los pasajeros van en el carrito que va detras, tambien llamado rickshaw en algunos paises. Tras cuatro largas horas y una breve pausa para ver unos preciosos arrozales, llegamos a Houay Xai.


Al dia siguiente, nuestro avion a Vientiane, la capital del pais, salio con cinco horas de retraso, pero llegamos a tiempo de ver la capital con un poco de luz: tranquila, aparentemente agradable, no parecia una capital asiatica. Aprovechamos la influencia francesa en Laos para pegarnos una buena cena y nos acostamos pronto para salir al dia siguiente hacia Camboya y, en concreto, hacia la famosa zona de Angkor Wat, un conjunto de templos inmenso, de gran interes historico, precioso, en medio de la naturaleza, presidido por el templo principal, que le da nombre al conjunto.


Fueron dos dias fantasticos, de no parar. Despues de ver algo asi como diez templos, al final del primer dia, pense que me daria una "sobredosis templaria", pero no: el segundo dia fue tambien muy bonito y aun tuvimos tiempo, el tercer dia, de ir a despedirnos de Angkor Wat por la manyana, antes de tomar el avion. No habia tanta gente como nos temiamos y algunas de las visitas fueron realmente bonitas: templos inmensos con largas escaleras empinadas al estilo de los templos mayas y aztecas, bajorrelieves con gran detalle y sensibilidad, los templos en plena selva (con grandes arboles que crecen entre y sobre las rocas) que han hecho famoso a Angkor Wat y que aparecen en varias peliculas. Me hubiera gustado pasar mas dias alli y verlo todo con mas calma, leer un poco mas para enterarme mas de la historia...pero estuvo muy bien y quedamos los dos encantados. Tambien nos gusto bastante Siem Reap, la ciudad cercana a los templos y donde esta el aeropuerto: sin ser nada apasionante, se esta bastante a gusto.



(una imagen muy angkoriana: en mucho templos la naturaleza lo ha invadido todo)



(columnas del templo de Angkor)


(atardecer en Angkor)


No tuvimos ocasion de conocer mucho a los camboyanos pero, a bote pronto, en los tres dias que estuvimos, les notamos mas tristones que los laosianos, es de imaginar que debido a la horrorosa, descomunal y todavia reciente tragedia que ha pasado el pais, que al parecer acabo con algo asi como un tercio (!) de la poblacion del pais, en una matanza estupida y sin sentido. Se veia mas pobre que Laos y, sobre todo, estaba lleno de ninyos vendiendo de todo, a menudo ninyos realmente pequenyos.

Y, ahora, de vuelta en Bangkok.

La ciudad, por lo que he podido ver los cuatro dias que ya he estado aqui, no acaba de ser el paraiso: mucho trafico, muchisima polucion, calor, lluvia (suele pasar cuando uno viene en la epoca de lluvias), suciedad, vendedores pesados por todas partes, taxistas que no quieren poner el taximetro o tuc-tucs que te quiere timar, por no hablar de todo el turismo sexual, que esta por doquier: pueden verse muchos padres occidentales paseando con su joven y guapa hija tailandesa (o no sera su hija?)...


Aun me falta hacer alguna breve incursion en las zonas menos decentes, que son parte de la gracia de esta ciudad: dicen que pueden verse shows donde algunas chicas demuestran habilidades la mar de curiosas...ya vere si voy a verlo o no. No acaba de ser mi ciudad ideal, pero hay que dar una segunda oportunidad. Me sigue quedando la oferta gastronomica, que no esta nada mal, los masajes que aqui al parecer son fantasticos y muy baratos, los barcos que sirven de transporte publico y que recorren el rio a toda pastilla...y un monton de cosas mas, si es que no me marcho antes.


El Great Palace (la zona del Palacio Real, que visitamos con mi madre), tampoco me acabo de convencer. Es realmente impresionante por su riqueza y decoracion ostentosa y recargada, pero no se si acaba de ser fiel a los principios budistas de austeridad con los que supuestamente esta relacionado.

No, no voy a decir aquello de "vaya rollo que os estoy pegando", ya he pasado esa epoca. Quien no quiera seguir leyendo, puede dejarlo para septiembre.


Y, ahora, en Bagkok, en fase de planificassao y de lectura de emails, que llevo mucho retraso. Por primera vez, no se adonde voy. Ya me paso una vez en Argentina, pero esta vez no se ni siquiera el pais, todo un lujo. Lo dicho: a planificar, que opciones no faltan.


Abrazos a todos y gracias por ir leyendo!

Hugo

PD: la cronica de nuestro fin de semana vista por el blog de Gerard y Erika > http://totpencant.blogspot.com/2007/10/visites-6-el-bloch-de-blog-al-nostre.html


27 septiembre 2007

Que dura es la vida del mochilero: de Tokyo a Laos, regreso a las trincheras

(dandole la espalda al Monte Fuji)

Hola a todos!


Todo lo bueno se acaba y no podia ser distinto con mi estancia en Japon.

Tras casi cinco semanitas por estas tierras, las dos ultimas en Tokyo, ha llegado el momento de hacer la mochila.

Lo cierto es que a veces me gusta quedarme un tiempo en un sitio: es la mejor manera de hacerse un poco al lugar e imaginarse que tal seria vivir alli. Ademas, tener que hacer la mochila (y, por lo tanto, conseguir cerrarla) cada dia o dos da un poco de pereza, aparte que implica tener que cargar con 20 kilitos durante un buen rato. Asi pues, Tokyo me ha adoptado durante quince dias.


No he hecho tantas visitas desde que se fue Isa, que estuvo siempre tirando del carro. He paseado mucho (de mi hostal a Shinjuku, de mi hostal a Roppongi, de ahi a Shibuya...a la mayoria os sonara todo a chino), porque a veces ir a pie de un sitio a otro es la mejor manera de entender un poco la ciudad y el mapa. Volvi al campeonato de sumo, hice la excursion al Monte Fuji con unos americanos y australianos, sali una noche por Shibuya (muy divertido) con ellos y unos japos...y un par de dias dedique bastante rato a pasear y hacer fotos por la calle.



(un bonito templo en Tokyo)



(ceremonia previa al inicio del torneo de sumo...con todos los buenos)





(dos luchadores de sumo muy gordos -tan gordos que no ganan ni a las canicas- cruzandose a unas senyoras muy felices porque han perdido 10 kilos de golpe)



Echare de menos de Japon la comodidad, la sensacion de seguridad (aqui la gente va con el bolso abierto ensenyando la billetera), la fabulosa comida, los cafes internet con conexiones ultra-rapidas y bebida gratis, los restaurantes donde todo esta incluido, no hay impuestos, te sirven te o agua gratis, ni siquiera aceptan propinas y te reciben con una toallita humeda para que te refresques. Echare de menos la limpieza de todo en general -incluidos y muy especialmente los lavabos-, la oferta comercial de todo lo imaginable, las estaciones de tren con 30 salidas a la calle, los trenes shinkansen ultra-rapidos, la fantastica educacion y vocacion de servicio de la gente, las escaleras mecanicas donde todo el mundo se situa a la izquierda para dejar pasar a los que tienen prisa, los taxistas vestidos de mayordomo ingles, el sumo, los banyos y aguas termales, los hoteles tradicionales japoneses, la gente leyendo comics por todas partes, las maquinitas de bebidas que estan por doquier, la costumbre de quitarse los zapatos en lugares cerrados, las maquinas que estan siempre al servicio de la gente y parecen no estropearse nunca...




(un cajero de los que no hablaban mi idioma ni querian darme yenes)




(el estadio olimpico de Tokyo'64 ya no es lo que era...y probablemente este senyor tampoco)


(un joven mega-cool y mega-fashion en un barrio de identicas caracteristicas en Tokyo: son un segmento muy importante de la poblacion y se gastan en ropa lo que no esta escrito)


No echare de menos el escaso verde que hay en Tokyo, el gusto que tienen por el ruido (las salas de maquinitas tragaperras y juegos de ordenador son insoportables, por el exceso de luz y de sonido, e invaden hasta la calle), las bicis por las aceras que siempre estan a punto de atropellarte, un cierto mal olorcillo que hay en muchos lugares de Tokyo, la falta de papeleras, el 95% de cajeros que no aceptan tarjetas internacionales ni hablan ingles, el excesivo precio de los cafes o tes en las cafeterias y de la fruta en general, ni tampoco pasarme UNA HORA buscando una parada de autobus alrededor de la enorme estacion de Shinjuku. Tampoco echare de menos la sensacion de que, aparte de Japon, para ellos solo existen EEUU y los paises ricos de Europa ni el consumismo y la frivolidad que imperan aqui...mas que en otros lugares donde he estado.




(clasica barra de sushi pequenya y de barrio...se cocina al momento, sobre pedido, y se come muy buen sushi a partir de unos 15 euros)


Respecto a la comida de Japon, solo decir que existe toda la variedad imaginable, tanto de tipos de comida como de precios. La mayor parte de restaurantes estan especializados: en soba (fideos), en sushi, en tempura (rebozados)...y un larguisimo etcetera. Hay para todos los gustos y uno puede comer un buen menu por 6 euros, incluso por 4. Tambien se puede picotear algo por la calle. La bebida, te o agua, suele estar incluida, afortunadamente, porque pedirse una cerveza o una coca-cola te puede costar casi tanto como el menu. En Kyoto comimos una tempura espectacular en un sitio llamado Ozakawa, hecha delante nuestro y bastante cara. Tambien alli nos gusto mucho una barra de sushi llamada Tommi-zushi, donde nos explicaron que el sushi (arroz con pescado, vamos) se ha de mojar en la soja por el lado del pescado y debe ser el pescado el que repose sobre la lengua, no el arroz...y tambien que tan complicada operacion se puede hacer alegremente con las manos. Tanto tiempo haciendolo mal... Aqui en Tokyo fui un par de veces al Gonpachi, que esta en el barrio de Roppongi (Roppongi seria lo mas distinto de Japon que se puede encontrar en Japon, la mayor parte de la gente es extranjera)...es un restaurante japo/internacional, recomendable, un poco como el Paco Meralgo de Barcelona pero mejor y con mas variedad y ambiente.

Manyana viernes me voy al sudeste asiatico y me apetece mucho, va a ser un cambio considerable. Para despedirme de Tokyo y prepararme un poco para la falta de comodidades que se avecina, he decidido dormir esta noche en un Capsule Hotel, uno de esos hoteles donde uno duerme en una especie de nicho de 2 x 1 x 1 metros. Alli solo se entra con el pijama y el despertador, lo demas se queda fuera en una taquilla. A ver que tal la experiencia, ya os contare.

Si todo va bien, aterrizo manyana en Bangkok, Tailandia, me encuentro con mi amigo Gerard y su novia Erika y nos vamos de fin de semana hacia la frontera de Myanmar (Birmania), hasta donde nos dejen llegar, puesto que esta la cosa movida por alla. Despues me instalo en Bangkok hasta el martes, dia en que llega MI MAMA (mi mama me mima, yo mimo a mi mama) y nos vamos a Laos unos diez dias para acabar, si nada falla, en Camboya, visitando los famosos templos de Angkor Wat, que tanto recomiendan los que alli han estado y los que tienen intereses economicos en el tema.



Apadeu!

Abrazos,


ふご
Hugo

PD: tanto hablar bien de las maquinas japonesas...y justo tengo un malentendido con una de ellas el ultimo dia; no creo que estas fotos me sirvan para obtener ningun visado



Aqui dormire hoy...



Concretamente aqui, en la 6212...



16 septiembre 2007

Desde Tokyo: ni hoteles, ni albergues... durmiendo en un cafe-internet nipon y otras historias japonesas










Gentes de bien,

Henos ya en Tokyo, capital del bonito pais llamado Japon, donde ya llevo mas de tres semanas.
Como ya os he ido contando, Japon es un poco como el Fairy: no es barato, pero cunde mucho.

Voy a hacer un gran esfuerzo para no hablar demasiado de comida y tocar el tema solo de rebote o tangencialmente, porque sino puedo hacerme pesado y porque creo que la cuestion merece un articulo aparte.

Nuestra ruta japonesa ha sido la siguiente: Osaka, Kobe, Hiroshima, Kyoto, Nara, Takayama, un sitio en los Alpes Japoneses cuyo nombre no recuerdo, Nagano, Obuse...y ahora estamos en Tokyo. Cuando escribi por ultima vez estabamos en Kyoto.


Pero empecemos por el final.


Os escribo desde un cafe-internet, donde mi amiga Isabel y yo hemos decidido pasar la noche, renunciando a la (relativa) comodidad del albergue donde estabamos. Cada uno esta en un cubiculo como el que podeis ver en las tres afotos de arriba. Aqui esto de quedarse a dormir en un cafe-internet es habitual. Muchos jovenes lo hacen, segun hemos leido, porque a raiz de la crisis que hubo en Japon a principios de los 1990s, quedaron fuera del mercado de trabajo y tienen que conformarse con trabajos temporales, lo que les impide alquilar un apartamento. Otros -muchos, creo yo- lo hacen porque les gusta y ademas les da suficiente privacidad para poder ver videos, comics o revistas un poco ponno...que llenan las estanterias del local donde estamos.


Por los 3.000 yenes que pagamos (unos 18 euripides) tenemos incluidas las bebidas, el uso del PC y de la tele, podemos ver un DVD, leer libros, revistas o comics, estar conectados a internet, tomar prestada una mantita para dormir...y todo lo demas es bastante baratito: uno se puede dar una ducha, pedir comida (p.e. los spaghettis y la ensalada que me acabo de agenciar)...y un no tan largo etcetera. Asi pues, aqui no falta de nada y la cosa sale bastante baratita. No se que tal sera dormir aqui ni si cabre estirado del todo, pero lo intentaremos. De momento ya tengo las rodillas un poco cansadas de estar sentado en posicion de Buddha, pero no se puede negar que el sitio es comodo.


Tokyo esta siendo toda una experiencia. Llevamos apenas tres dias pero hemos visto un monton de cosas. Solo pasear por segun que zonas ya es un espectaculo y un reto: calles llenas de paraditas ambulantes, estaciones de metro donde manadas de gente estan a punto de llevarsenos por delante (literalmente), calles y calles con carteles luminosos que demuestran bien a las claras que aqui no hay leyes contra la "contaminacion luminica" ni escasez de electricidad...es una ciudad frenetica, que te impacta continuamente. Todo aqui es a gran escala, empezando por la propia ciudad, lo que dificulta tener mapas detallados de cada zona y hace que no siempre encontremos el camino a la primera.





(en Tokyo todo esta permitido: edificios con forma de botella, luces centelleantes, locales de oficinas coronados por un palacio versallesco, pantallas a tutiplen...)

El primer dia nos levantamos a las 5 AM para ir al mercado del pescado de Tsukiji, que al parecer es el mayor del mundo. Me lo creo. Impresionante, infinito: un maremagnum de paraditas y de pasillitos transitados por unos vehiculos de carga que van a toda pastilla.



(en medio del mercado, en un momento de escaso trafico)



(puestecillo con atun fotogenico)

Nunca habia visto tanta variedad de pescado, ni tanta cantidad, ni tanto movimiento en un mercado. La tentacion fue demasiada y acabe comprando un trozo de toro (ventresca de atun) que, acompanyado de unas huevas de salmon (ikura) que compro Isa, nos sirvieron de desayuno, en un banco de la zona mega-pija de Roppongi. Puede verse en la imagen mi arte preparando desayunos a base de pescado crudo. Los ejecutivos encorbatados que iban de camino al trabajo nos miraban extranyados.


(con cuatro huevas de salmon y un buen trozo de toro te monto un desayuno rico, rico y con fundamento)


Tambien en Roppongi estuvimos en una especie de FNAC multiplicada por diez, llamada -creo- Tsutaya. No habia visto nunca tal variedad de revistas especificas o inutiles, de aquellas que solo interesan a 10.000 personas en todo el mundo, que te cuestan 25 euros y que tienen la misma calidad que un libro. Impresionante. Aun mejor era la seccion de libros, con una coleccion espectacular de libros de pintura, fotografia, cocina, deporte...de gran formato y calidad. Nos pasamos casi tres horas hojeando libros y revistas, para que os hagais una idea. No creo que se pueda encontrar en el Mundo un lugar con mayor oferta cultural que alli: quizas en Nueva York, puede que en Londres, pero alli se acaba la lista. En Tokyo se percibe, mas que en ningun otro lugar de Japon, el enorme poder adquisitivo que tiene gran parte de la poblacion...y el consumismo que impera en la sociedad.

Consumismo que, en muchos casos, es un concepto directamente relacionado con la palabra MODA, que aqui es una obsesion, en especial en los jovenes de las grandes ciudades, que siempre tienen que ir a la ultima. Lo que pasa es que a muchos les falta un poco de personalidad, de manera que, cuando se pone de moda llevar el peinado pelo-pincho, no hay otra opcion. Ningun chico que se precie y que pertenezca a un determinado grupo puede llevar el pelo de otra manera. Como muestra, unos carteles que sospecho son de "chicos de companyia" o algo similar.



(guaperas japoneses con Isa, en medio, copiandome la foto)

Otros momentos algidos en Tokyo han sido el Museo Nacional (he aqui la foto de un Buddha que me ha gustado mucho) y, hoy mismo, el torneo de Sumo al que hemos asistido.


(el susodicho Buddha)

(una japonesa muy maciza y escultural, obra de un artista italiano -creo-)

Al parecer estabamos en el lugar adecuado en el momento oportuno, de manera que hemos podido asistir a uno de los tres grandes torneos de sumo del anyo. Obviamente, se trata de un acontecimiento de sumo interes. El Sumo es ese bonito deporte en que dos senyores japoneses muy gordos, con grandes perniles por piernas, se dedican a empujarse y agarrarse para hacerse caer o salir del ring/circulito donde se hace el combate. Ha estado realmente bien porque, como siempre en Japon, cualquier acontecimiento esta rodeado de toda una parafernalia, ritos y ceremoniales que hacen que sea y parezca una experiencia "autentica". Me he propuesto a media manyana ser el manager del primer espanyol que logre disputar un torneo de sumo de alto nivel...pero a estas horas de la noche ya no tengo claro que sea mi primera prioridad.



(el lugar del torneo de Sumo, abarrotado, en la sesion de la tarde)



(los luchadores, calentando y preparandose para salir...aqui uno puede acercarse casi hasta donde quiera, porque nadie te lo impide)



Dejo mucho Tokyo en el tintero (la vida en las calles, una obra de teatro japones a la que fuimos ayer,...), que teneis todos familia y otras ocupaciones casi tan importantes como leer el blog.



Antes de Tokyo estuvimos en Nagano y Obuse. En Nagano, alojados en un ryokan (casa tradicional japonesa) maravilloso que estaba muy cerca del principal templo de la ciudad, Zenkoji. Vamos, que la casa donde estabamos era en realidad otro templo, patrimonio nacional...o casi. Nos despertamos a las 5 AM (el de Tokyo fue el segundo madrugon consecutivo, Isa no tiene piedad) para asistir, en el citado templo budista de Zenkoji, a una ceremonia matutina en que cantaron monjes Y MONJAS (!!) budistas. Impresionante. Despues de desayunar salimos de Nagano hacia Obuse, donde hay un museo dedicado al mitico pintor Hokusai...no es el Museo Nacional de Tokyo, pero estuvo realmente bien.



Antes de Nagano estuvimos en los Alpes Japoneses (suena a cachondeo, pero asi les llaman), unos dias de relax, huyendo de las urbes niponas. Aqui las ciudades pueden ser un poco agobiantes y no quedan tantos lugares verdes o virgenes como seria deseable...casi todo Japon esta urbanizado. Primero estuvimos en un pueblucho muy agradable llamado Takayama, donde estuvimos en el ryokan del senyor Murasaki, famoso por las flores de su jardin y porque tiene el interior de la casa lleno de grillos enjaulados, a los que alimenta con un pescado medio seco que huele como os podeis imaginar. Aun asi, una casa tradicional japonesa siempre tiene su encanto y el canto de los grillos por la noche resultaba la mar de relajante...a veces hasta me olvidaba de que estaban enjaulados. Takayama estuvo muy bien.


Y despues de Takayama, uno de los highlights (momentos destacados) del viaje: pasamos un dia en un ryokan-onsen-rotenburo (o sea, un alojamiento tradicional con aguas termales) en plenas montanyas. Espectacular: no habia gran cosa que hacer aparte de pasear, leer, relajarse en las aguas termales que apestaban a azufre o disfrutar de la comida y la cena que nos sirvieron y que fueron un espectaculo. La cena, en una enorme sala con suelo de tatami, como siempre descalzos, sentados frente a unas mesitas en el suelo, piernas cruzadas, con un menu fijo tradicional de unos 15 platitos, incluido tempura (rebozado), sashimi (pescado crudo), sopita, el arroz que nunca falla, el te verde para no perder la costumbre. Fue psolutamente memoreibol.


Queriamos quedarnos un dia mas, pero nos echaron al dia siguiente: con eso de que aun no hablamos muy bien el idioma no nos enteramos de que tenian fiesta y cerraban el hotel.


Y antes de Takayama, desde Kyoto (una gran ciudad que nos gusto mucho, por su ritmo pausado y sus preciosos templos, algunos en plena naturaleza), hicimos una escapada a Nara que, como Kyoto, es tambien antigua capital de Japon. Nara fue capital antes y es mucho mas pequenya que Kyoto, de hecho es un pueblucho. Vimos varios templos en plena naturaleza. Especialmente espectacular el de Todaiji, que es el que visita todo el mundo.




(el enooorme templo de madera de Todaiji, en Nara, antigua capital)


Isa y yo nos ganamos la Iluminacion Eterna pasando por enmedio de un tronco que sirve de pilar del templo y que tiene un agujero en su base (los luchadores de sumo, por poner un ejemplo, no cabrian...y los bomberos tienen que acudir de vez en cuando a rescatar a alguien que se ha quedado atascado).

Sabiendo los esfuerzos que cuesta, en la tradicion budista, llegar a la Iluminacion, me parece demasiado regalo ponerla tan facilita, pero ya se sabe que a caballo regalado...

Si no he batido el record de rollo patatero, poco ha faltado, pero es que me entusiasmo cuando me pongo a hablar de Japon (y eso que no he hablado casi de sus gentes...ni de la comida).
Suerte de las fotos.

A ver si consigo dormir en mi ciber-zulo y no enciendo el ordenador, por error, con el dedo gordo del pie.


Abrazos nipones,

Hugo

PD in the morning: me acabe acostando tarde, pero pude dormir bastante bien las 5 horas que me quedaron...


03 septiembre 2007

Inmerso de pleno en la cultura japonesa: cronicas desde Kyoto

.

(En diez dias ya tuve tiempo suficiente para abrir mi primera tienda en Osaka)

Hola again!


Os escribo de nuevo desde Japon, donde ya he pasado dos semanas. No se puede decir que este plenamente integrado ni que me haya adaptado al cien por cien al idioma y a las costumbres, pero se hace lo que se puede.

La verdad, para lo que es estrictamente el tema idiomatico, en Sudamerica me costo menos.

Aqui la mayor parte de la gente no habla ingles, algunos lo chapurrean y son muy pocos los que lo hablan bien de verdad. Asi pues, dado que mi japones se ha estancado en el "arigato" (gracias), el "konichiwa" (hola o buenas tardes), el "sayonara" (adios) y el vocabulario gastronomico de los mariscos y crustaceos, a veces la comunicacion se hace un poco dificil.

El problema es que, ademas, aqui la gente es muy amable, demasiado amable. Les preguntas por un sitio y, si no saben donde esta, en vez de dejarte marchar organizan una encuesta en la calle para averiguarlo, reuniendo a un grupo de gente o haciendo una ronda entre taxistas. Asi que hay que acertar desde el principio y dar con la persona que sepa la respuesta a lo que le vas a preguntar. Ademas, cuando lo saben, su primer impulso es acompanarte hasta el lugar en cuestion, aunque ellos estuvieran yendo en la direccion contraria.

Aun asi, hay que reconocer que su ayuda es necesaria, porque a menudo nos encontramos en lugares en que no hay ninguna indicacion que no sea en japones.
Sin la amabilidad y paciencia japonesas, viajar por este pais seria un autentico infierno.

Respetan tanto las normas, por otra parte, que son casi capaces de impedirte que cruces si se dan cuenta de que lo estas haciendo con el semaforo en rojo.


La idea de Japon que tenia antes de venir no difiere demasiado de lo que me estoy encontrando. Asi pues, mis elevadas expectativas no se estan viendo defraudadas: ni en la gente, ni en las especificidades y tradiciones, ni en la tecnologia, ni en la organizacion, etc.


Es llamativa la aplicacion de la tecnologia al dia a dia. Todo esta mecanizado de alguna manera y las maquinas tienen un papel mas preponderante que en Europa. La buena noticia es que AQUI LAS MAQUINAS FUNCIONAN. Por poner un ejemplo: este es un pais en que las maquinas para secar las manos secan efectivamente las manos y no se limitan a soplar aire caliente. Las maquinas de bebidas, que estan por todas partes, siempre funcionan, tienen bebidas calientes y frias y siempre tienen cambio, aunque pagues con un billete de mil yenes (que vendrian a ser 1000 pesetas o mil maravedies de los de antes). Por haber, hay hasta maquinas donde puedes comprar tu comida en un restaurante, un concepto quizas un poco absurdo.

(el agua de la cisterna del WC sirve, ANTES, para lavarte las manos)




(maquinas de bebidas en una calle de Osaka)


Estan los famosos parkings en que dejas el coche y la maquinita te lo guarda automaticamente en otro piso, un concepto que en Europa es poco habitual. Tambien existe en version casera, de manera que puedes tenerlo en tu parking y meter 4 coches donde normalmente cabrian 2 (si hay la altura suficiente).

Los cafes-internet son algo aparte: suelen ser una o dos plantas enormes en algun gran edificio (aqui los comercios no estan solo en la planta baja, sino que pueden estar perfectamente en la planta 8, 12 o 17 de un edificio, incluidos restaurantes, bares, peluquerias...), en la mas absoluta penumbra. Todo esta muy tecnificado y compartimentado y hay un monton de asientos distintos donde puedes conectarte a internet, ver DVDs, ver la tele o escuchar musica...sillas en espacios compartidos, zonas privadas con sofa mega-comodo (ver foto del lugar desde donde os escribo), incluso camas desde donde conectarse a internet o ver una peli. Hay maquinas para bebidas que estan incluidas en el precio (las bebidas, no las maquinas) y los pasillos estan llenos con miles de comics y DVDs de peliculas y dibujos animados que uno puede ver en su sitio (ver foto, tambien).


(desde este lujoso y privado cubiculo os escribo)




(la escalera que separa las dos plantas del "cafe-internet", con comics y DVDs a miles)

La tecnologia esta, de forma general, bien aplicada, generalmente con ingenio, y ello sucede en casi todos los ambitos de la vida cotidiana. Se hace dificil explicarlo caso por caso, pero es facil sentirlo estando unos dias por aqui. La ventaja, ademas, es que aqui la gente no se dedica a romper las maquinas con extintores o a prenderles fuego, lo que sin duda facilita las cosas.

El respecto es una norma basica y la idea de "no hacer danyo a los demas" pasa siempre por encima de cualquier otra consideracion...lo cual incluye no hacer danyo psicologico (no contrariar, no cortar el paso, etc.). Como siempre sucede en la vinya del senyor, hay de todo (los jovenes ya no son lo que eran), pero por norma general los japos nos han salido muy educados y amables.

Tecnologia y modernidad aparte, siempre me ha interesado Japon por algunas de sus costumbres y practicas cotidianas. La ceremonia del te, vivir en casas tradicionales con suelos de tatami en que hay que estar sin zapatos, los banyos o aguas termales (onsen) y un largo etcetera. Ya he tenido ocasion de probar algunas, incluido un onsen muy tipico en Kyoto, una ceremonia del te o nuestro hotel (ryokan) tambien en Kyoto.





(un te que nos sirvieron en un templo de Kyoto)





(un jardin en un templo -el mismo de antes, Nanzenji- en una zona muy tranquila de Kyoto)



Y la comida...
Se come muy bien, existe toda la gama de precios y, por lo general, no es tan caro como me lo habian pintado. Se puede comer muy buen sushi preparado delante de uno por menos de 12 euros. El otro dia comimos un tempura (rebozado variado) exquisito, donde nos lo prepararon todo delante nuestro, una gozada. Por lo general, sin embargo, comemos en plan sencillito, en los famosos lugares donde tienes la maqueta del plato que te vas a comer (ver foto en el articulo anterior), por 1.000 pesetillas o asi. Tambien hay mucha comida para llevar, en unas cajitas que parecen de madera la mar de monas. Hoy tambien toca cenar bien y vamos a una barra de sushi...

La Ruta...
Tras diez dias en Osaka salimos con mi amiga Isa (que me acompanyara dos semanas) y fuimos a Kobe, una ciudad pequenya portuaria (muchas lo son) que queda muy cerca de Osaka, con otro amigo de Nike. No estuvo mal. De alli fuimos a Hiroshima, que a mi no me tentaba especialmente, pero que estuvo muy bien, en particular por el fantastico museo dedicado a la desgraciadamente famosa bomba atomica. Tenemos una especie de Inter Rail (Japan Rail Pass) que nos permite viajar en la mayor parte de trenes del pais, incluidos los extra-rapidos (shinkansen)..a veces van demasiado rapido y no nos da tiempo de acabarnos la comida.





(un edificio emblematico de Hiroshima, mantenido tal como quedo despues de la explosion)



Y de Hiroshima a Kyoto, donde estamos ahora, una ciudad que es a la vez moderna y muy tradicional, de los pocos lugares donde uno puede cruzarse con una geisha por la calle, donde hay unos 2000 templos (algunos magnificos, con jardines preciosos y la mar de japoneses, ver foto) donde se come de maravilla y donde uno puede banyarse en un fantastico onsen (banyos, saunas) como el de ayer o dormir en un ryokan (a decir verdad, los hay por todo el pais, abajo podeis ver la foto de la habitacion de Isa y mia...con los colchones plegados). Y de aqui tenemos pensado visitar Nara, la mas antigua capital de Japon, quizas luego salir un poco de la gran ciudad, despues Tokyo...seguiremos contando cosas.





(la habitacion de Isa y mia en un tipico ryokan japones)



Espero que esteis todos muy bien. Gracias por vuestros emails estos ultimos dias!



Abrazos,



Hugo

26 agosto 2007

Saludos desde Nippon!! (tras la India y Maldivas)

. (las fantasticas maquetas de los platos en los restaurantes de Japon: la unica manera de saber que como y a que precio)


Hola a todos!


Os escribo desde un internet-cafe de la gran metropolis japonesa de Osaka, una vez que he conseguido familiarizarme con el teclado y que no me salte continuamente a los caracteres japoneses, que algunos de vosotros podriais no entender.

Tengo que reconocer que mi "escapada" esta siendo mejor de lo que esperaba inicialmente y que los "tumbos" que he dado recientemente (de Colombia a la Republica Dominicana a la India a las Islas Maldivas a Japon) son un autentico lujo, si exceptuamos todo lo relativo a las horas de avion y cambios de horario.

Ahora se puede decir que he fijado mi residencia temporal en Asia.

En el ultimo articulo deje las cosas en la India, en concreto cerca de Madras (Chennai), al sur del pais, donde estaba con "los Bloch" de viajecillo familiar. La India del Sur me parecio mas tranquila, menos caotica, menos sucia, menos pobre y, segun como, menos chocante (algunos diran que menos interesante) que la del Norte...a pesar de lo cual sigue siendo la India, el pais mas "distinto a los demas" -quizas con Nepal- donde nunca haya estado.

El viaje fue muy bien y visitamos varios estados del Sur. Me gusto particularmente un templo enorme en Madurai, que ese dia estaba ademas lleno de fieles...fue interesantisimo puesto que parecia casi un parque tematico, al haber en cada zona un rito/actividad distinto. Lo que mas sorprende es como los templos pueden tener tanta vida: uno puede pasar horas alli yendo de un lugar a otro, paseando, realizando ofrendas, rezando. Como en la mayor parte de la India, los estados del Sur son mayoritariamente hinduistas, asi que los templos tambien lo son. Todo esto era al Sureste.



(gente lavando y secando ropa al sur de la India)



Ibamos en una furgoneta con aire acondicionado y dormiamos en hoteles fantasticos, a veces incluso antiguos palacios de algun majaraja o de algun lord ingles, siempre a tutti plen. No deja de ser un cierto contraste respecto a lo que estaba acostumbrado ultimamente y en cierto modo ha sido como un pequeno oasis...tambien por el hecho de estar con la family.

Del Sureste cruzamos al Suroeste, al estado de Kerala, muy mitico porque siempre sale en los documentales cuando hacen no se que festival en que todo el mundo va pintado de mil colores y se tiran pintura unos a otros. Es un estado conocido tambien por sus especias (clavo, canela, pimienta, cadamomo y un largo etc.) y estuvimos en una plantacion, asi como en unos campos de te con su correspondiente planta de procesamiento. Estuvo muy bien: es curioso como, cuanto mas aroma encierra una especia, menos se huele desde fuera.

En la India fuimos un poco "a golpe de pito", asi que fue fantastico poder acabar el viaje pasando cinco dias de relax en las Maldivas, un conjunto de mas de mil islas al suroeste de la India que constituye un pais independiente. Son menos de 400.000 personas repartidas entre unas 200 islas habitadas, que en ningun caso sobrepasan los 3 metros de altura (ni las islas ni las personas). La religion oficial es la musulmana y viven todos muy tranquilos, aprovechando que el turismo les debe dejar unas buenas pesetillas/maravedis/piastras.

Nosotros estabamos en una islita mas o menos redonda (Ihuru) cuyo perimetro se podia recorrer, corriendo, por la arena en menos de 3 minutos (COMPROBADO). Imaginaos. Habia una zona comun con la recepcion, el restaurante y los equipamientos para hacer deportes nauticos y, en el resto de la isla, siempre dando a la playa, los bungalows/casitas donde dormiamos, como siempre sin que nos faltase de nada. Cada casita tenia su propio trozo de playa.




Cuando llegamos pense que cinco dias alli nos aburririamos un poco, pero me equivocaba totalmente: fue fantastico, especialmente porque en las Maldivas el fondo marino es una maravilla y los peces se pasean por alli como Pedro por su casa, sin que al parecer nada les de miedo. Hicimos snorkeling (bucear con gafas y tubo) en familia...y yo me anime a probar por primera vez el submarinismo: fue una experiencia fantastica y tuve la ocasion de bucear con bancos de miles de peces, tortugas e incluso tiburones (aqui se les considera amiguetes siempre que no les molestes)...todo ello con los corales de fondo.

(con Jordi, en mi primer contacto con el submarinismo)

El ultimo dia se nos puso a llover en pleno buceo familiar, a pocos metros de la costa pero teniendo que rodear la isla para no pasar por encima de los arrecifes de coral, que son peligrosos puesto que cortan...asi que nos toco rodear la isla a nado, lloviendo, con cierto oleaje y con los tiburones rondando a nuestra altura: suelen ir lejos de la superficie, pero quizas aprovechan la confusion para pescar un poco. Total, que alguno se puso un poco nervioso pero todo acabo la mar de bien (nunca mejor dicho)...porque, como recordareis, en Maldivas los tiburones son buena gente.


(despedida familiar en el malecon de "nuestra" islita en Maldivas)



Y de alli a Japon, donde estoy ahora. He empezado mi periplo en Osaka porque aqui se esta disputando el Campeonato del Mundo de Atletismo. Despues de que acabe (diez dias en total) mi idea es pasar tres semanitas mas recorriendo algunas partes del pais, las dos primeras semanas con mi amiga Isa.

La experiencia japonesa esta siendo interesantisima. Dentro de los paises desarrollados (o MUY desarrollados) esta claro que Japon es tambien un caso aparte. Siempre habia querido venir aqui. He empezado a familiarizarme con el transporte publico y mas o menos consigo hacerme entender con signos, senyalando un plato de comida, nombrando las cosas en su idioma (nombres de estaciones, hoteles...) o con el ingles que chapurrean algunos...es todo un cambio, porque hasta ahora podia entenderme bien con casi todo el mundo. Tengo que ir con cuidado, porque las palabras que conozco en japones (ebi=gamba, sashimi= trozos de pescado crudo, toro=ventresca de atun) corresponden basicamente a los platos mas caros de todos los restaurantes...asi que tengo que incorporar urgentemente platos baratos a mi vocabulario.

Aqui las cosas pueden ser bastante caras pero, de momento, la cosa me esta saliendo muy bien de precio: estoy alojado en un albergue muy sencillito (pero muy correcto) y estoy "enchufado" al atletismo gracias a unos buenos amigos de cuando trabajaba en esto del atletismo: entradas de zona VIP para el campeonato (con acceso al restaurante) y un pase para todos los transportes publicos de la ciudad. Un chollo. Otra contradiccion: duermo en un sitio muy basico (con cinco otras personas en la habitacion, banyo compartido, etc.), pero luego me siento en los mejores lugares del estadio y me codeo con atletas, entrenadores, presidentes de federaciones, managers, politicos, etc. Curioso.



(mi habitacion en el albergue de Osaka: mi cama es la de abajo a la izquierda...en la de enmedio se puede ver a una chica coreana escribiendo su diario)


De Japon ya tendre ocasion de hablar en un proximo articulo: creo que va a dar mucho de si (estoy encantado) y, si todo va bien, al menos me queda un mes en el pais.


(animada calle en la zona de Namba, en Osaka)

Espero que esteis pasando o hayais pasado unas buenas vacaciones. Aqui hace un calor y una humedad horrorosos!

Abrazos y besos,

Hugo


PD: me disculpo por no haber estado muy conectado ultimamente y haber tardado tanto en contestar emails (eso si, los contesto TODOS, o sea que si no os ha llegado respuesta, por favor hacedmelo saber: estoy teniendo problemas con mi cuenta de hotmail)








13 agosto 2007

Todos podemos acabar en Playa Bavaro

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(auto-foto con mi senyor padre, visitando un templo cerca de Madras, en la India)

Hola a todos!

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Pues si, ya iba tocando escribir, esta vez me he colgado un poco y casi cumplo un mes sin "poneros unas letritas".
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Lo hago esta vez desde el Sur de la India, donde estoy pasando dos semanas con la familia del lado de mi senyor padre (si, reconozco que no me puedo quejar y que esto empieza a ser un poco escandaloso, pero el crecimiento personal es un asunto prioritario que no puede tomarse a broma).


Desde mi ultimo artioculillo, lo mas destacado ha sido mi salida de Sudamerica (tras 6 meses alli, ya era como de la familia), mis dos semanas en la Republica Dominicana y mi llegada a la India.


En Colombia, mi ultima etapa sudamericana, solo me faltaba ir a la capital, Bogota. Faltarme, me faltaban muchas mas cosas, pero no tenia tiempo. De Cartagena de Indias me quedaba poner una fotillo de nuestra visita al volcan (volcancito) Totumo, donde uno puede darse unos banyos de lodo que te purifican por fuera y por dentro, como los buenos yogures. Fue muy divertido y resulta muy curiosa la sensacion de banyarse en algo de una densidad muy superior al agua...sin ir mas lejos, es casi imposible sumergirse del todo y moverse es todo un reto.




Pase unos dias muy buenos en Bogota y conoci a bastante gente, en particular a Cris, la amiga de mi amiga Tatiana, que me saco un poco de paseo, diurno y nocturno. Tambien conoci a gente de mi hostal, con los que pasee un poco por la ciudad.


Bogota es ENORME, no recuerdo una ciudad tan grande (no he estado en Mexico DF): para ir a casi cualquier sitio hay que pegarse un buen paseo. Es una ciudad moderna, que no esta nada mal, y se puede encontrar de todo. No es una ciudad "coqueta" o "mona", pero me gusto.

Obviamente, en "me gusto" falta un acento...pero es que en la India no los tienen muy por la mano...aun suerte que tengo un teclado con letras.


Muy cerca de la parte colonial de la ciudad, donde estaba alojado, esta la famosa iglesia de Montserrate, que corona un cerro desde el que hay buenas vistas de la ciudad. Los domingos es tradicion que muchos bogotanos suban el cerro y visiten la iglesia; se puede subir a pie, en funicular o en teleferico, pero para hacer las cosas bien hay que subir a pata. Aquellos que quieren hacer una penitencia o tienen algo que agradecerle a la Virgen de Montserrate o al Cristo que hay en la Iglesia suben de rodillas o de alguna otra forma mas sufrida.


El nombre de Montserrate ya me sonaba un poco familiar, pero no fue hasta entrar en la Iglesia -y en concreto en la primera capilla a mano izquierda- cuando se me puso la gallina del piel y me salto la vena patriotica: alli estaba ni mas ni menos que la Moreneta, la virgen negra que vendria a ser la patrona de Catalunya y que esta en el Monasterio de Montserrat, en la montanya del mismo nombre. Para que no hubiera lugar a dudas, a la izquierda de la Moreneta estaba la bandera catalana. Ver afoto.




Otros aspectos destacados de Bogota fueron la visita a la zona colonial, el Museo del Oro o el mitico restaurante Andres Carne de Res, que me habia recomendado todo el mundo que me habia hablado de Colombia...o casi. Me fui del pais con la sensacion de haber dejado mucho por ver y con ganas de volver. La gente es muy simpatica, el pais esta mucho mejor de lo que se podria esperar, hay mucha chica guapa y un monton de (otras) cosas por ver.



De alli fui a la Republica Dominicana (en un vuelo que me salio gratis gracias a mi amiga y ex-compi de piso Alanna), donde tenia cita con dos amigos de Barcelona que se habian tomado dos semanas de vacaciones. Alquilamos un coche y recorrimos un poco la isla, en especial la costa norte, donde se concentran las mejores playas. Tras unos dias en la capital (Santo Domingo), que no esta mal y cuya zona colonial es muy bonita, empezamos nuestro paseo en la zona de Cabarete, donde un servidor habia estado con la gente de su (mi) carrera hace unos diez anyos. Nada habia cambiado: seguia siendo un putiferio, aunque afortunadamente habia muy buenas playas. Alli alquilamos una especie de apartamentito y estuvimos cuatro dias.


Desde alli, con el coche que habiamos alquilado (toda una aventura conducir por este pais) nos fuimos a Las Terrenas, una zona abarrotada de franceses en la Peninsula de Samana, al norte del pais. Alli estuvimos mas a gusto: era mas tranquilo, no estaba abarrotado de turistas, apenas habia prostitutas y todo era un poco mas apanyado/cuidado/limpio. Tambien alli hay playas realmente fantasticas, de postal del Caribe. Pasamos alli tres o cuatro dias, tambien en una especie de apartamentito, saliendo un poco por la noche, pasando mucho rato en la playa y comiendo bien, que es lo que pasa siempre en los sitios invadidos de franceses.



Nos quedaban unos pocos dias y quisimos seguir con la ruta de las playas, asi que nos faltaba ir al sureste, a las celeberrimas y muy publicitadas playas de Punta Cana y Playa Bavaro. Y la manera de ir alli no es otra que ir a un complejo de todo incluido, porque tienen el monopolio de casi toda la zona.


Asi pues, este mochilero-viajero-independiente que aqui os escribe, acabo pasando dos noches en el Barcelo Resort Caribe Beach de Playa Bavaro, en regimen de todo incluido, lo que vendria a ser la antitesis de lo que habia venido haciendo recientemente, pero para ser un ciudadano de mundo hay que hacer un poco de todo.


Dicho esto, volviendo a nuestro super-complejo con capacidad para mas de 4.000 personas, decir que la playa estaba muy bien, la piscina tambien, la comida era flojita y en las habitaciones habia algo de humedad, pero en terminos generales fue una buena estancia. Estabamos como en familia, rodeados de espanyoles, italianos y otras nacionalidades por el estilo.

La Republica Dominicana me gusto, especialmente sus playas. Alguna gente es amable y simpatica, pero cuesta mucho deshacerse de la etiqueta de turista y todo el mundo quiere venderte algo, sean productos o ser-vicios...lo cual hace un poco dificil (que no imposible) "hacer amigos". Como siempre, conocer gente local implica pasar un cierto tiempo en el lugar en cuestion, y esta vez no teniamos mucho tiempo en cada sitio. Por otra parte, aunque tuve la ocasion de ir a un festival de merengue muy divertido en la capital, no pude oir a mi admirado Juan Luis Guerra actuar en directo.


Y de la Republica Dominicana a la India, en una serie de vuelos que no se acababa nunca, para reunirme con la parte paterna de la familia, a la que no veia desde hacia algo mas de seis meses. Una vez aqui, nuestro paseo ha empezado al sur del pais, en Madras (Chennai), y desde aqui seguiremos mas al sur para luego acabar con unos dias de playa en las islas Maldivas. Hemos empezado visitando algunos templos hinduistas muy bonitos fuera de la ciudad y manyana iremos a Madras.


Espero que esteis disfrutando de vacaciones, las hayais disfrutado o lo hagais en breve!


Abrazos,


Hugo
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17 julio 2007

Del Conejillo de Indias a Cartagena de Indias

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Hola a todos desde Colombia, el país donde la ensalada de frutas se sirve con queso rallado (*),

(*): a decir verdad, aquí son como mi hermana Clara, que le pone queso rallado a casi todo lo que come

Llevo dos semanas en la tierra bautizada en honor a Colón y me está encantando. Tenía muy buenas expectativas: me habían hablado mucho y bien del país y de sus gentes, así que decidí acortar un poco mi visita a Ecuador, de manera que me quedasen 25 días aquí. Además, tengo la suerte de tener contactos en Colombia gracias a buenos y nuevos amigos, lo cual siempre es fantástico y da la posibilidad de ver las cosas de otra manera.

Entré al país por el Sur, por la zona de Ipiales. Tras pasar dos días en Pasto, una pequeña ciudad sin taaaanto interés, fui directamente a Cali, ciudad de dudosa reputación en el pasado pero donde ahora muchos no viven tan mal. Cali me gustó, estuve muy a gusto. Decidí pasar allí una semana: en parte porque ya estaba cansado de hacer y deshacer la mochila tres veces por semana y pasar un tercio del tiempo en autobuses; en parte porque me gustó al ambiente del hostal donde me instalé...y en parte porque me pareció un buen sitio para tomar tres o cuatro clases de salsa y ver si mi negadez para bailar tiene remedio.
No tiene remedio.
...pero se le pueden poner parches.

Unos nacemos para pasear y otros nacen para bailar. En cualquier caso, me lo pasé muy bien y algo aprendí. En Colombia, un país de por sí bastante salsero, se considera que Cali es la capital de la salsa, de manera que no faltan locales para bailar cualquier día de la semana, profesores para inútiles del baile, etc.

El primer shock al entrar en el país fue en Pasto, el segundo día. Había conocido la tarde anterior, en el hostal, a unos americanos y decidimos ser coherentes con el día de la semana que era (viernes) y salir a tomar algo. Como pasa algunas veces incluso a los viajeros más experimentados, a alguno se nos fue la mano con el ron, de manera que al día siguiente amanecimos con hambre y, en mi caso, ganas de comer algo sano y ligero. Así que me fui al típico "bar de la esquina" y pedí un jugo y una macedonia de frutas. Al cabo de un buen rato de espera, llegó a mi mesa la macedonia, que consistía en unos bonitos trozos de fruta camuflados en yogur y abundante queso rallado. Enseguida sospeché que no se trataba de ningún error de la cocinera y, con gran trabajo, conseguí salvar dos tercios de la fruta. Dicho esto, hay que reconocer que en Colombia se puede comer muy bien.

Llevar un tiempo viajando y conociendo culturas distintas le hace a uno más abierto y tolerante ante este tipo de contratiempos pero, tras largas horas de reflexión, he llegado a la conclusión de que sigo sin ver una clara mejora en mi ensalada de frutas después de añadirle queso rallado de pizza barata.

Ya que hablamos de diferencias o particularidades de cada sitio, que a veces no cuento para no alargarme, aprovecho para explicaros alguna otra...

Los autobuses de larga distancia, por ejemplo, son a menudo como tiendas ambulantes. Siempre circula por los pasillos gente que te quiere vender de todo, habitualmente comida, fría o caliente. A veces realizan un pequeño discurso para pedir ayuda y que les compres algo, antes de recorrer el pasillo. El otro día fue el colmo y un señor nos pegó un rollo de 40 minutos para intentar vendernos un pack de 6 DVDs con programas educativos para niños. A mi me pareció una falta de respeto, porque el hombre gritaba mucho y nos ponía fragmentos de los vídeos en un DVD portátil, de manera que me tocó ver al Chapulín Colorado (un humorista muy popular en gran parte de América Latina) cantando la tabla del 7 y otras maravillas por el estilo. Por si fuera poco, además, el buen hombre nos había repartido a cada uno un ejemplar del producto que estaba en venta, de forma que tuve que tenerlo en la mano los citados 40 minutos, lo cual no ayuda particularmente a conciliar el sueño.
Estoy convencido de que algunos de los vendedores -que son habituales en varios países- tienen sobornados a los autobuseros que les dejan subir.

Otro hecho sorprendente son las colas en los bancos. Aquí la gente que gestiona los bancos hace campañas de televisión muy bonitas, pero por lo general no considera que el tiempo de sus clientes tenga mucho valor, igual que sucede, por ejemplo, en Brasil. En determinados días del mes puedes ver colas de cientos (no exagero) de personas en la calle esperando para cobrar un sueldo, una pensión, pagar una multa o el alquiler del piso. Lo mismo pasa, casi a todas horas, frente a algunos cajeros automáticos. Creo que el concepto de domiciliación bancaria no ha llegado a algunos lugares y no saben lo que se pierden.

Por lo demás, aquí en Colombia me gusta mucho la forma de responder cuando dices "gracias". En España contestaríamos "de nada", pero aquí contestan "a la orden", lo cual siempre me hace sentir muy importante. Otro término que me gusta mucho es el mítico "chévere", que vendría a querer decir muy bien, pero más callejero (seguro que encontráis una manera de decirlo en España con tres palabras).

Un último aspecto anecdótico, de índole más social, es la gran cantidad de madre jóvenes que se ven. He oído hablar/conocer alguna que lo tuvo a edades tan tempranas como los 12 ó 13 años, lo cual está casi al nivel de relaciones infantiles como las de Romeo y Julieta, pero con final feliz.
O no.

Dicho esto y volviendo a Cali decir que tuve la ocasión de conocer a unos caleños y caleñas muy simpáticos gracias a un americano al que conocí en el hostal, lo cual me permitió conocer "formas de vivir la ciudad" que nunca hubiera visto por mi cuenta.

De la gran ciudad de Cali me fui a un bonito y tranquilo pueblecito de montaña, Salento, en la zona del café, donde se produce la mayor parte del café del país. Si de Cali para abajo el paisaje me había parecido muy bonito, con todos los tonos de verde imaginables, en la zona del café diría que aún lo es más. Comí mucha trucha asalmonada, que es lo que toca, leí un poco estirado en una hamaca, visité las fincas de un par de cafeteros y me paseé un poco por el pueblo.

Y de Salento, de vuelta a la gran ciudad, esta vez la no-menos-mítica ciudad de Medellín, que es una de las joyas de los turistas extranjeros por las enormes juergas que ahí se montan y la belleza de sus mujeres. Algunos pensaréis que no se puede generalizar pero yo creo que las generalizaciones (para los que entienden conceptos estadísticos como la media y la varianza) no solo son buenas sino que además ahorran mucho trabajo. Hasta donde la memoria me llega, creo que no recuerdo una ciudad donde las chicas fuesen más guapas que en Medellín, ni en este viaje ni antes de él. En Colombia hay bastante belleza, empezando por Cali, pero creo que Medellín la supera con creces. Para los interesados en el tema, os diré que del resto de mi viaje destacaría Río de Janeiro (no he estado en el Sur de Brasil), Posadas y Rosario (Argentina), Guayaquil (Ecuador) y, por escoger una de los países más andinos, Puerto Maldonado en la selva peruana.

Así pues, muchos de los turistas que van/vamos a Medellín acabamos visitando relativamente poco la ciudad y fiesteando más de lo habitual. Me instalé en el bonito/chic/pijo/rico/glammouroso barrio de El Poblado, en un hostal llamado Kiwi donde la fiesta es casi obligatoria (puesto que con el ruído no es fácil dormir) y dura la mitad de la tarde, toda la noche y a veces parte de la mañana. Me lo pasé muy bien, conocí a algunos extranjeros y locales y no me importaría volver antes o después a Medellín, porque me quedaron muchos museos por ver. Claro.

Medellín fue también donde renuncié definitivamente al sueño de conocer a Juan Valdez, la cara visible de Café de Colombia, un hombre que cosecha el café y lo transporta con su mula, una vez comprobado que Carlos Castañeda (así se llama el nuevo Juan Valdez) es un hombre muy ocupado, habitualmente de viaje debido a sus compromisos publicitarios. A pesar de ello, no le guardo rencor y visito habitualmente las cafeterías Juan Valdez, donde sirven un expresso y otros derivados del café la mar de ricos.

Hoy he llegado a la famosa Cartagena de Indias, como destino final de mi eje de las Indias que, como reza el título del artículo, empecé en Lima comiéndome un conejillo de Indias. No es un juego de palabras muy acertado, pero al menos le sirve de homenaje al pobre animalito.

Aquí en Cartagena he tenido la gran suerte de ser recibido por la familia de mi amiga Tatiana/Tania, casada con mi amigo Albert, de la uni. Estoy alojado en su casa (después de tres días en una habitación con seis chicos resacosos, esto es gloria), hemos comido juntos y el hermano pequeño, Rafa, me ha dado un buen paseo por el Centro Histórico, que es precioso, la joya de la ciudad. Son muy simpáticos y hospitalarios...como buenos colombianos. Me gustan las generalizaciones.

También en Bogotá, donde debe acabar mi periplo colombiano, tengo algún contacto, incluída la propia familia de Tania/Tatiana, que está en todas partes.

El hecho de estar en Sudamérica me ha hecho perderme ya varias bodas y nacimientos, incluída la muy reciente venida al mundo de Joaquinita, la hija de Liliana y Joaquín, asíduo lector del blog, pero no se puede estar en misa y repicando.

Seguiremos informando. Felices vacaciones a quienes las tengan: seguro que son más que merecidas! Abrazos,

Hugo

30 junio 2007

Ni en el Norte, ni en el Sur: sobrevolando el Ecuador




Hola a todos, gentes de bien,

Os escribo desde Quito, donde estoy pasando mis últimas horas en Ecuador. Mañana por la mañana tengo previsto cruzar a Colombia. La foto que ilustra este artículo me la tomaron ayer cerca de Quito, en un lugar bastante turístico de moderado interés llamado Ciudad Mitad del Mundo. Es el lugar ideal para hacerse una foto con un pie en cada hemisferio.

No he pasado siquiera diez días en Ecuador, pero he tenido tiempo de ver algunas cosas y todo me ha gustado bastante. Estuve primero en Guayaquil, ciudad muy cercana a la costa, apenas el tiempo suficiente para pasear un poco por la parte "segura" de la ciudad, donde hay un policía cada 20 metros. El malecón sobre el río, llamado Malecón 2000, está muy bien: muy bonito, muy cuidado, con buenos restaurantes, bancos y otro mobiliario de madera... Al parecer, es mejor no alejarse demasiado del centro, porque sigue siendo la ciudad sin ley.


De allí me fui a Otavalo, una ciudad/pueblo en la sierra, no muy lejos de Quito, donde aproveché para pasar San Juan. Se trata de un lugar muy tranquilo y bonito, famoso por una 'etnia' local, los otavalo, que ha conservado mucho sus costumbres, así como por sus mercados (abajo, una foto del mercado semanal de los animales) y por la propia celebración del solsticio de verano. Aunque celebran San Juan, aquí le llaman Inti Raymi, acorde con las tradiciones de los pueblos andinos antes de que llegaran los españoles.





Aparte de otras actividades, la fiesta del Inti Raymi consiste en gran medida en formar un grupo de gente, más o menos disfrazada -los músicos van muy disfrazados- y recorrer la ciudad bailando de casa en casa. En nuestro caso éramos unos 25, de los cuales ocho debíamos ser extranjeros y los demás eran otavaleños. El bailecito del Inti Raymi es muy básico: los músicos se sitúan en el centro y tocan una melodía alegre y repetitiva, mientras los demás bailamos a su alrededor. "Bailar" es quizás mucho decir, puesto que se trata más de caminar marcando el paso y encorvándose un poco. Después de bailar en la plaza del pueblo, empezamos nuestro periplo, yendo de casa en casa y llamando a la puerta.



La gente, por lo general, estaba durmiendo, pero la tradición mandaba que nos abrieran la puerta y nos dejaran entrar a su patio a bailar. Además, nos tenían que ofrecer algo de beber (por lo general chicha, una bebida casera a base de maíz fermentado, preparada especialmente para la ocasión) y, cuando les quedaban existencias, algo de comer (íbamos ya un poco tarde y no pillamos gran cosa a la cual hincar el diente). Es decir, que además de sacarles en pijama de la cama para que dejasen entrar a 25 desconocidos y nos encendiesen las luces del patio, nos tenían que emborrachar y, en la medida de lo posible, alimentar. Alguien del grupo, como un servidor en la foto de abajo, se encargaba de repartir la chicha entre todos, ofreciendo un buen vaso a cada uno mientras bailaban. Además, nosotros llevábamos nuestras propias bebidas alcohólicas, mucho más fuertes que la chicha, porque sino no hay quien aguante.





Yo me retiré a medianoche, después de casi cuatro horas de ruta y habiendo visitado 7-8 casas; gran parte del grupo siguió de tour hasta las 4 de la mañana.


Después de unos días en Otavalo vine a Quito, que me ha gustado más de lo que esperaba. Es una ciudad bonita, bien situada entre verdes montañas y bastante cuidada. Es mucho más tranquila que La Paz, menos contaminada y la zona colonial me resulta más simpática que la de Lima, por ejemplo. La gente, por lo general, es amable y me he sentido muy a gusto; podría quedarme en Quito -y quizás en otros lugares de Ecuador- un tiempecito. Además, hay varios museos interesantes. No creo que haya hablado mucho de museos hasta ahora pero sí, de vez en cuando hay que ver alguno. El Museo/Fundación Oswaldo Guayasamín y la Capilla del Hombre, del mismo autor, me gustaron mucho. Guayasamín, que falleció hace pocos años, es todo un referente en Sudamérica y a un servidor le gusta mucho. Aquí puede verse un detalle de su obra Ternura.







Por lo demás, aparte de la mencionada visita a la línea del Ecuador, la vida es agradable en Quito, aunque sale más cara que en los países vecinos desde que adoptaron el dólar como moneda.

Un par de comentarios generales sobre Sudamérica:


Aquí en Ecuador la gente utiliza un español bastante parecido al nuestro, aunque el país donde más similitudes hay con "el castellano" creo que es Perú (en Bolivia y Argentina el uso del lenguaje es muy distinto). Respecto a la pronunciación, ya sabéis que en Sudamérica la Z y la C se pronuncian a menudo como S, lo que les plantea muchos problemas cuando llega el momento de escribir. A mi me gusta mucho el verbo NESECITAR, que he podido encontrar en Bolivia, Perú y aquí en Ecuador; tiene un significado muy similar a nuestro "necesitar". Un ejemplo real, de un escaparate, que ilustra el uso del verbo, es el siguiente: "Se nesecita señorita que sepa de belleza".
Un penúltimo comentario de índole general...en muchos lugares de Sudamérica, en especial en Argentina y Bolivia, los comercios se agrupan por barrios, a la antigua usanza. Es una buena fórmula si buscas algo muy específico, porque entonces puedes irte al barrio de las ferreterías y asunto resuelto. Por lo general, sin embargo, me parece un sistema bastante ridículo, porque puedes estar dos horas buscando una peluquería y, en cambio, tener ocho librerías a menos de cincuenta metros del hotel.



Dicho esto, aquí podéis ver una foto de la típica tienda de productos más o menos milagrosos que se encuentran por todo el continente y que solucionan cualquier tipo de enfermedad, incluido el SIDA. La tienda de la imagen es bastante seria, pero la mayoría combina productos farmacéuticos con mejunges y amuletos de todo tipo que no solo curan enfermedades, sino que recuperan al ser amado o te solucionan el problema con la hipoteca del piso; hay jabones, por ejemplo, que con su uso diario logran que te toque la lotería. Es una maravilla.

Abrazos a todos, gracias por irme leyendo...y por vuestros comentarios sobre el cuy!

Hugo










20 junio 2007

El Rincón del Gourmet: hoy, el Cuy (hay que comer de todo)

(. (foto de wikipedia.com)

¡Hola familia!

Saludos desde las playas de Máncora, al norte de Perú.

Hoy, en El Rincón del Gourmet: el Cuy.

Aquí en Perú y en la vecina Ecuador se considera que el cuy (cobaya, conejillo de Indias) es una de las delicias gastronómicas del país. El cuy es un animalillo muy simpático que en Europa y EEUU se usa de mascota. Aquí también se usa de mascota, pero intentando que los niños no se encariñen demasiado.

Un servidor había tenido ocasión de comerlo en España pero, en honor a la verdad, la experiencia no había sido todo lo placentera que me hubiera gustado. Así pues, estando anteayer en Lima y sabiendo que había buenos restaurantes que lo servían, decidí darle una segunda oportunidad. Esperé a que se fuera Alanna -mi ex-compañera de piso en Barcelona, que ha venido desde El Salvador a pasar unos días conmigo-, porque es vegetariana y la idea no le hacía demasiadas gracia.

Me lo comí a la parrilla y con patatas, como corresponde. Lo cierto es que el animalito estaba muy bueno, muy sabroso y jugosito, con una grasita tipo el cordero, de manera que me gustó mucho. Si uno puede comerse un conejo y un percebe, nada le impide comerse un buen cuy. El único 'pero' es que el bichito es pequeño y tiene poquita carne, de manera que hay que trabajar un montón para llenar el tenedor. Es de agradecer, por otra parte, que el restaurante despedazase al animal antes de servírmelo...y que no me lo enseñasen antes de mandarlo a la parrilla.

Por lo demás, estoy comiendo mucho pescado, en particular el famoso ceviche: pescado o marisco crudo marinado en limón, con algunos vegetales -apio, cebolla, pimiento, tomate...-. En Perú es una especialidad y está muy bueno, aunque hay que reconocer que muchas de las veces el sabor del pescado queda totalmente camuflado por el limón y el cilantro -una especie de perejil de sabor muy dominante-.

Ahora estoy en las playas de Máncora, al norte del país, con muy buen tiempo, ya casi a punto de cruzar a Ecuador. Hoy he hecho una horita de surf...a ver si mañana me sale un poco mejor.

Como os decía, vino mi ex-compi de piso Alanna. Le dejé escoger destino y acabamos yendo a Iquitos, la principal ciudad en la selva amazónica, al noreste del país. Estuvo muy bien, vimos animalejos salvajes e intentamos, sin éxito, pescar pirañas.

Lima me acabó gustando más de lo que hubiera esperado (estuve allí hace casi diez años con mi madre y hermanos), a pesar de que la permanente niebla se hace un poco pesada. Hay muchas cosas para ver y hacer, se come bien y no falta de nada. La zona de Miraflores, donde estábamos, podría ser un barrio europeo. Viniendo de Bolivia, se nota que Perú está bastante más desarrollado, en particular ciudades como Cusco y Lima.

Seguiremos informando! Abrazos a todos,

Hugo

09 junio 2007

Si hoy es sábado, esto es Lima

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La Catedral de Cusco, Plaza de Armas
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Recién salgo de un pub-café donde nos hemos reunido unas 50 personas para ver si el Barça gana la Liga (españoles, peruanos y gente de otras nacionalidades a los que no sé qué se les ha perdido en la liga española, pero bienvenidos sean) . Todo indica que el Mandril la ganará, pero aquí en Perú todos sabemos que lo realmente importante es que Alberto Fujimori está a punto de ser extraditado y que vamos a poder juzgarle como merece.


Estoy en Lima.

Esta es la ciudad de la niebla perpetua y estoy viviendo en el barrio de Miraflores, una zona "bien", segura, donde se puede encontrar de todo. Viniendo de Bolivia, uno se da cuenta de lo avanzado que está Perú, de lo caro que es en términos comparativos (si la comparamos con España, es un lugar fantástico para hacer compritas)...y uno se sorprende de la increíble variedad de oferta comercial que puede encontrarse en esta ciudad. Dicen que Lima es la capital gastronómica de Sudamérica, lo cual siempre es una buena noticia.



Desde mi última crónica escrita en La Paz no he sufrido atracos, robos ni sustos de ningún tipo. Tampoco he tomado parte en ninguna actividad de riesgo, así que me estoy planteando cambiar de continente en busca de nuevas emociones.

De La Paz me fui al Lago Titicaca, que hace un poco de frontera entre Bolivia (que asegura haberse quedado la parte buena, "el Titi") y Perú (que se quedaría con "la caca"). Estuve un par de días en Copacabana, una población junto al lago, en Bolivia, que tiene la mejor playa de toda Bolivia. Casi la única, vamos. Bolivia es el país del mundo con el mayor ejército naval...de entre los países que no tienen mar, y están decididos a recuperar su acceso al Pacífico. Ánimo.
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El sistema boliviano de cruzar lagos en autobús
(los extranjeros nos bajamos)


Desde Copacabana hicimos una bonita excursión a la Isla del Sol, que está enmedio del lago, un lugar tranquilo, con mucha naturaleza, con unas ruinas incas y pre-incas que vale la pena ver. El Titicaca me gustó: lo que lo hace especial es la luz que tiene, al estar a más de 3.000 metros de altitud, las ruinas y toda la historia de los incas y culturas anteriores que tuvieron su sede allí (se hace muy perceptible que fue/es un lugar sagrado) y la naturaleza, que es muy virgen y compone paisajes preciosos: hay unas montañas nevadas al fondo que "hacen muy bonito" en las fotos. Dicho esto, no me sentí transportado ni tuve desmayos ante tanta belleza.


Una playa muy griega en la Isla del Sol, Lago Titicaca


En el Titicaca me despedí de Bolivia y de los autobuses con asientos incómodos que no paran ni para ir al baño. Y de allí a Cuzco, la sede del antiguo imperio inca, donde ya había estado hace unos años cuando fuimos a Machu Picchu con mi madre y hermanos.

Cusco -así lo escriben ellos- es preciosa, para mi la más bonita de las ciudades coloniales...y en Sudamérica hay unas cuantas. Está muy alta, lo cual le da una luz preciosa; tiene buenas vistas a las montañas circundantes desde las principales plazas, que además son de las más bellas, porque los españoles iban sobrados de pasta (iglesias, terrazas, patios...); hay también restos de los incas por toda la ciudad, y es de agradecer lo cuidado que está todo. No hice visitas a los alrededores de la ciudad, donde está la mayoría de restos incaicos, pero sí paseé bastante e hice alguna visitilla en Cusco mismo.

En Cusco me pesé y estaba en 70 kilos, lo cual quiere decir que perdí 5 kilos en Bolivia a pesar de que la comida estaba mejor de lo que pensaba. Habrá que comer más.



Los incas de Cusco eran unos cracks
haciendo rompecabezas con piedras


De Cusco me fui en avión a la selva amazónica peruana. Me dió por ir al Sur, a Puerto Maldonado, en lugar de ir a Iquitos, que está al norte y es una de mis ciudades míticas. Los seres humanos somos así de raros. Allí estuve en un bonito lodge en la selva, no lejos de Puerto Maldonado mismo, rascándome la barriga en una hamaca, leyendo y haciendo excursiones ocasionales por la zona. Estuvo muy bien.



Paisaje amazónico desde el avión



Un niño muy amazónico


Y de allí aquí, a la capital, donde me voy a quedar unos días. En parte porque viene mi amiga y ex-compañera de piso Alanna, que llega en unas horas, a pasar unos días conmigo. Está viviendo en El Salvador, que ya son ganas. En parte, también, porque se agradece estar en una ciudad grande donde hay de todo y se come bien. En parte, por último, para hacer los pesados y lentos trámites para conseguir el visado para la India, adonde tengo previsto ir en agosto con la family de la parte de mi señor padre.



De aquí iré al norte, a Ecuador, recorriendo la costa peruana y acercándome al calorcito ecuatorial, no sea que llegue un momento en que haga mejor temperatura en España de la que hace aquí.


Así pues, todo sigue muy bien. Tener que ganar algo de peso en la capital gastronómica de Sudamérica no es tan mal asunto, al fin y al cabo.

Abrazos a todos!


hugo




PD: en breve voy a crear una sección con enlaces a las webs, blogs y foto-blogs de mis amigos y familiares; si tienes uno, por favor envíame la dirección a mi email!

26 mayo 2007

Crónicas bolivianas desde la poco pacífica La Paz



Hola a tod@s, gentes de bien!

Espero que estéis en plena forma.

Yo estoy en La Paz, por segunda vez, después de un mini-tour por la zona de selva del país.

Después de mi último artículo, escrito desde Potosí, estuve en Sucre, que nunca me queda claro del todo si es la capital o no lo es: en principio la capital es La Paz, pero hay gente de mal que sólo quiere crear confusión. Sucre es, en todo caso, donde está el poder judicial -en huelga, por cierto, lo cual no es noticia en este país- y dicen que Evo Morales se quiere llevar también el Gobierno para allí. A mi me parece bien.

Sucre es una ciudad pequeña, bonita, incluso coqueta (la pintan toda de blanco una vez al año!!). Se hace agradable pasear un poco, deambular por la plaza central y, si no fuera porque llevo sobredosis de iglesias a estas alturas, podría también apetecer visitar alguna. Estuve allí con unos amiguetes germanoparlantes que trabajan en una ONG de Potosí, salimos un poco de fiesta...como novedad, fue la primera vez que no nos sentimos bienvenidos y hubo un par de jóvenes borrachos que se metieron con nosotros en una discoteca y en la calle.

En este país la gente bebe mucho y, cuando uno bebe mucho, se le ve el plumero.

De Sucre tenía un vuelo a La Paz, porque el viaje por carretera es una paliza.
La Paz tenía una cierta carga mítica, siempre me había atraído, pero no me ha gustado tanto. Es un auténtico caos: se hace incluso difícil caminar tranquilamente. En el centro las aceras son muy estrechas, la mitad del espacio está ocupada por vendedores ambulantes y nadie lleva un rumbo fijo, en especial porque la mitad de la gente está subiéndose o bajándose de una de las furgonetillas que cubren las rutas urbanas y que convierten el tráfico en un auténtico berenjenal. Yo creo que debe haber más de 1.000 de estas furgos: son privadas y son el medio de transporte mayoritario. Además de pitar continuamente, van gritando sin parar la ruta que cubren y el precio ("Sementerio, Avenida Péres, El Alto...un bolivianooooo!"), con lo cual la contaminación acústica es notable. Por último, decir que el barrio donde están los turistas resulta realmente demasiado turístico.

De La Paz me quedo con su ubicación, entre montañas de formas escarpadas, una de ellas nevada. Me quedo también con el Mercado del Alto (o de La Ceja), al cual corresponde la foto de arriba: es un buen sitio para pasear por un inmenso mercado, uno de los pocos lugares que he visto donde hay gente que vende artículos de "valor cero": muñecas tipo mercadillo, usadas y descabezadas, revistas Hola -de España- de 1998, cristales de gafas sueltos...y cosas aún más inútiles. Hay puestos más interesantes, en realidad hay de todo y barato, y el telón de fondo son las vistas de la ciudad, que queda abajo.
Me intentaron robar en pleno mercado, tendiéndome una emboscada aparentemente fortuita: alguien cambia de sentido de manera repentina, chocas contra él...y alguien detrás tuyo choca contra ti. Noté una presión en la espalda, me pareció algo extraño: me recordó una situación con mi hermano José María en un mercado de Perú en que le acabaron escupiendo en la oreja para robarle la cartera. Salí inmediatamente del tumulto, me puse la mano en la espalda, y vi que mi gymsack (mochila) tenía un buen corte. Fue una suerte darme cuenta a tiempo, porque ya asomaba por el corte mi teléfono móvil. Tenía también mi cartera y otros objetos de valor.
En La Paz, al contrario que en muchas ciudades "en pendiente", la parte pobre se sitúa arriba y en la zona del mercado hay que ir con cuidado.

También salvaría de La Paz el restaurante libanés Yussef, donde debo haber comido 4 ó 5 veces y el interesante Museo de la Coca.

Por último, me gustó mucho también la visita al Mercado de la Coca, que está apartado del centro pero que me fue recomendado por un amigo francés. Es el principal mercado del país y allí se vende la hoja de coca en grandes bolsas de unos 25 kilos. Me estuve paseando y hablando un poco con algunos vendedores: era el único turista. Uno de ellos, cuando le dije que estaría cerca de la región donde tienen los campos, me invitó a pasar a verlos. Es un mercado legal, destinado a los usos tradicionales de la coca (aquí la coca, en las grandes alturas, es parte integrante de la cultura del país: se usa principalmente chupada/mascada, teniéndola muchas horas en la boca, porque ayuda a adaptarse a la altura, tener más energía, menos hambre, etc.), pero se sabe también que hay gente que la compra para llevársela a zonas productoras de cocaína. No es un mercado muy movido, pero resulta interesante.

Uno de los principales "tours" que se ofrecen en La Paz es la llamada Carretera de la Muerte, que según algunas estadísticas es la más peligrosa del Mundo por el número anual de fallecidos. El tour te lleva hasta La Cumbre (4.700 metros sobre el nivel del mar) y allí te dan una mountain bike para que bajes hasta Coroico, que está a 1.200m. Apenas hay que pedalear unos pocos kilómetros, porque la mayoría es en bajada. Claro. El tramo comprometido son los últimos kilómetros, ya llegando a Coroico, la llamada "cerretera vieja", cuando el asfalto se convierte en tierra y el camino se estrecha mucho.

A pesar de que me parecía una turistada, al final decidí contratar el tour. Sin embargo, el día convenido, la agencia me dejó plantado y, no teniendo ganas de pasar un día más en La Paz, decidí alquilar una moto e ir a Coroico yo solito.

Esta es mi moto, una Honda de 400cc. Nunca antes había llevado una moto con marchas, pero estuve practicando por un circuitillo de tierra antes de salir. Para más seguridad, llegué hasta Coroico por la carretera nueva, de asfalto, y decidí hacer la vieja de subida, porque uno va por el interior y es más seguro.



Aún así, fue todo una experiencia, en especial el último tramo antes de llegar a la carretera principal: el camino se estrecha, había una niebla intensa, se puso a llover y el suelo pedregoso se hace resbaladizo. El precipicio es realmente imponente y no hay vallas de seguridad. Además, uno empieza a encontrarse cruces como la de la imagen cada pocas curvas. Si uno va despacito no hay mucho peligro, porque apenas circulan vehículos en sentido contrario. La verdadera amenaza son los perros sueltos, que están por todas las carreteras del país y que respetan a los coches y a los peatones, pero que tienen la mala costumbre de correr tras las motos, ladrando, e intentar morderte las piernas...lo que te obliga a acelerar. Me crucé con dos en la famosa carretera y me dieron un pequeño susto.

Así pues, el titular de este artículo podría haber sido "Aprendiendo a llevar una moto con marchas en la carretera más peligrosa del Mundo"...para que veáis que aún podría ser más sensacionalista.

Lo más increíble de esta carretera es que, aunque cada vez se usa menos, aún circulan por ella camiones de transporte y autobuses, que ocupan casi todo el ancho: uno de ellos tiene que hacer marcha atrás cuando se encuentran cara a cara.


De regreso a La Paz, mi próximo destino volvía a ser Coroico, pero esta vez no fui por la carretera vieja, sino por la nueva, en una furgoneta en que íbamos como en una lata de sardinas. Coroico es un punto intermedio entre el altiplano (más de 3.000m.) y la selva, adonde me dirigía.

En el autobús conocí a tres americanos muy simpáticos. Una vez en Coroico, nos alojamos juntos y se apuntaron a ver con mi amigo Juan -el productor de coca- sus campos, como podéis ver en la foto. También tenía plantado un poco de café y fue interesante. La producción legal de coca es un trabajo bastante ingrato y que reporta pocos beneficios, a menos que tengas grandes extensiones de tierra. Las tentaciones para meterse en el negocio ilegal son, pues, muchas.

Coroico es un sitio muy traquilo, agradable, con unas vistas preciosas, donde ya no hace el frío del altiplano. Me dediqué al dolce far niente y a enseñarle a Juan -el productor de Coroico- a usar internet.

De Coroico me fui a Rurrenabaque, que está a unas 14 horas de autobús, en la selva. El principio del trayecto fue por la continuación de la Carretera de la Muerte, por donde resulta increíble que pueda pasar un autobús de 50 pasajeros. En algunas curvas la carrocería del autobús pasaba por encima del vacío (no así las ruedas, afortunadamente) y daba bastante impresión, incluso a pasajeros bolivianos. Además, el vehículo no tiene baños y las compañías tienen la tercermundista mala costumbre de no parar, a menos que los conductores quieran ir al baño, en cuyo caso lo hacen discretamente, sin avisar ni dejar bajar al resto del pasaje. Es increíble. La solución es amotinarse y bajar igualmente. Los asientos, además, son muy incómodos, nada que ver con Argentina. Así pues, antes incluso de llegar a Rurrenabaque (Rurre) ya había decidido que volvería a La Paz en avión.

En Rurre he pasado tres días aún más tranquilos, dedicados a algún paseíto, a leer mucho y a comer bien, sin contratar ninguna de las múltiples excursiones que te ofrecen allí y que dan sobretodo la posibilidad de ver muchos animales salvajes.

Uno de los días en Rurre alquilé un quad (una especie de moto de cuadro ruedas) y me di un paseo por la zona. No sabiendo adónde ir y no habiendo muchos lugares transitables, me dirigí al aeropuerto. No tenía muy claro que hubiese llegado, pero supuse que una casita y una gran explanada de tierra y hierba, en plena selva, tenía que ser el aeropuerto. Era ya por la tarde y no había nadie. Bueno, sí, el guardián. La pregunté si eso era el aeropuerto y me dijo que sí; estuvimos charlando un rato y, después de tres minutos, para mi sorpresa, me preguntó si quería entrar con el quad en la pista de despegue. "Ya no debería llegar ningún vuelo hasta mañana", me dijo, a lo que yo le contesté "Eso espero!".


Por supuesto, no podía desaprovechar una oportunidad tan fantástica y me metí con el quad en la pista, la misma donde al día siguiente despegaría mi avión a La Paz.

Fue una sensación curiosa, muy divertida: estar en medio de la selva, en la pista de un aeropuerto de tierra y hierba, haciendo un poco el indio con un quad. Fue el único sitio en que el suelo estaba bien y pude correr un poco: le di a fondo, al máximo, casi hasta el final de la pista, pero, para decepción mía, el quad no se separó ni un centímetro del suelo y no despegó.

Ahora vuelvo a estar en La Paz, en un café-internet, rodeado como casi siempre de israelíes, que despiertan muy pocas simpatías entre los locales y los demás turistas. Mi idea, desde aquí, es ir al Lago Titicaca y desde allí cruzar a Bolivia.

Respecto a Bolivia, decir que el país me parece algo más avanzado de lo que me hubiera imaginado. No es que haya una barbaridad de infraestructuras pero las carreteras no están tan mal como hubiera esperado. Gran parte de la vida se sigue llevando a cabo en la calle. Abundan los puestoa ambulantes. Hay muchísimos mercados aparentemente improvisados. En las ciudades se encuentra una curiosa mezcla de gente vestida "a lo occidental" y de personas con la típica ropa tradicional (como las "cholitas", con su típica falda, que podéis ver en la primera foto de este artículo), que suelen venir del campo y que se sienten mucho menos cómodas con las nuevas tecnologías...y con los que a veces no es fácil mantener una conversación sobre Schopenhauer o el pensamiento keynesiano.

La gente es, por lo general, simpática y amable, aunque hay de todo. Como decía más arriba, alguna vez he notado un cierto rechazo al visitante: se trata sin embargo de una minoría, que habitualmente son los más jóvenes.

En el país hay manifestaciones reivindicativas cada dos por tres, aunque la gente parece estar relativamente contenta/resignada con el presidente Evo Morales, que probablemente ganará otra vez, porque los pobres o gentes de origen indígena -como Evo- son aquí amplia mayoría.

Los precios en Bolivia son los más baratos que he visto hasta ahora y uno puede gastar menos de 10 euros en un día sin hacer grandes esfuerzos, lo cual sería imposible en Argentina, por ejemplo. Alguna vez he comido en el Comedor Popular de algún mercado por 1,5 bolivianos, que vendrían a ser 14 céntimos de euro. Aún así, mi gasto diario suele ser del equivalente a 15-20 euros, porque no estamos aquí para sufrir.

Abrazos a todos!!

hugo


10 mayo 2007

Potosí: tres horas bajo tierra en la ciudad más alta del mundo

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Hola a todos!

Sí, sí, sí, estoy en Potosí.

Hoy cumplo una semana en Bolivia y desde mi último artículo he disfrutado de unos días realmente espectaculares.

Mis últimos días en Argentina fueron de maravilla: estuve en el norte del país, en las provincias de Salta y Jujuy, que sirven un poco de preparación a las tierras andinas bolivianas. Uno está cada vez a más altura sobre el nivel del mar y puede reconocer enseguida los rasgos andinos en la gente, ropas con mucho colorido, nuevas músicas, la costumbre de mascar hoja de coca, etc.

Lo más destacable de esos últimos días argentinos fue la espectacular naturaleza de la zona que rodea a Salta, en especial la carretera de tierra que va de Cafayate a Cachi, con paisajes multicolores a gran escala que parecen traídos de otro planeta.



La zona de la Quebrada de Cafayate también es realmente espectacular...y yo no soy de los que planean sus viajes en función de los atractivos naturales. La zona noroeste de Argentina es ya muy andina y está poco habitada, por lo que se pueden visitar pueblos totalmente desconectados de nuestro mundo moderno. La visita a Tilcara fue fantástica, pero aún fue mejor nuestra excursión a Iruya, un pueblecito que está a 60 km. de la carretera de asfalto, totalmente aíslado; desde Iruya hicimos un paseo de 5 horas a San Isidro, un pueblo aún más aíslado. De camino a Iruya, en nuestro coche alquilado, llevamos a una chica de un pueblo de la zona que nunca había estado en una ciudad, que no tenía televisión; su referente de "población grande" era el propio pueblo de Iruya, adonde iba 2-3 veces al año a vender empanadas cuando había una fiesta importante.

Y, como os decía, ya estoy en Bolivia!

El primer contacto con este país fue, como cabía esperar, todo un impacto. Cruzamos la frontera argentino-boliviana a pie, cambiamos algo de dinero y tomamos un taxi en dirección a la estación de trenes. El taxi no arrancaba ni a la de tres y, buscando la llave con la mirada, me di cuenta de que el taxista utilizaba, en lugar de la llave, un destornillador (!) para accionar el contacto. Fue una primera señal de lo que nos esperaba, aunque a día de hoy debo decir que afortunadamente no todo ha estado a este nivel.

Mi primer objetivo en Bolivia era la zona del Salar de Uyuni, adonde se accede desde la ciudad del mismo nombre. Hicimos una excursión de tres días en que estuvimos totalmente desconectados de todo. Visitamos el Salar de Uyuni, una de las maravillas de este continente: se trata de un desierto de sal de más de 12.000 km cuadrados (un área de más de 100 x 100 km), absolutamente blanco como puede imaginarse, un paisaje increíble.



Nos llevaron también a un cementerio de trenes, donde estaban abandonados algunos de los primeros trenes que tuvo Bolivia, un lugar realmente pintoresco que me encantó.



También vimos una planta de procesamiento de sal, interesante por lo precario del proceso, que en su mayoría era llevado a cabo manualmente por una chica de apenas 20 años. A partir de allí, fue una auténtica sobredosis de naturaleza de primer nivel: volcanes, lagos de distintos colores, unas aguas termales donde nos bañamos, géisers, montañas y conjuntos de rocas de formas sorprendentes...una auténtica maravilla. Gran parte de los atractivos están en un parque protegido llamado Eduardo Avaroa. Íbamos séis en un 4x4 con un guía local y dormíamos en sitios donde apenas había electricidad. Toda la zona está entre 3.000 y 5.000 metros sobre el nivel del mar y por las noches hacía bastante frío.

Una vez acabado el tour, me fui de Uyuni en dirección a Potosí, la que muchos consideran la ciudad más alta del mundo, a 4.090 metros sobre el nivel del mar.

Aunque en Potosí he estado ya casi tres días, toda mi estancia se podría reducir a la mañana de ayer, cuando viví una de las experiencias más impactantes de mi vida: la visita a las minas de Potosí.

Potosí está junto al llamado Cerro Rico, una montaña en cuyo seno se descubrieron, en tiempos de los españoles, grandes yacimientos de plata que convirtieron la ciudad en una de las más ricas del mundo (hay que decir que, antes de descubrirse la plata, el cerro probablemente no se llamaba Cerro Rico). De ahí la fama de Potosí y expresiones como "valer un potosí".

Desde entonces, el cerro se ha seguido explotando ininterrumpidamente y se han extraído plata y otros muchos minerales. Se cree que, desde que se empezó a explotar en el siglo XVI, han fallecido en las minas más de 8 millones de personas, entre indígenas y esclavos africanos! Hoy en día siguen muriendo bastantes mineros porque, por increíble que parezca, las condiciones de trabajo no son fundamentalmente distintas de las de hace más de 400 años, en particular todo lo que concierne a la seguridad (desplomes) y enfermedades respiratorias. La esperanza de vida de los mineros es de apenas 40 años.

Cuando, el lunes, firmé la cláusula que liberaba a la agencia de toda responsabilidad en nuestra visita a la mina, debo reconocer que me dió un poco de mal rollo...el texto asustaba, puesto que dejaba claro que había un riesgo y que íbamos a estar en zonas subterráneas activas, con mineros trabajando.

El "tour" superó incluso nuestras expectativas. Se trata de una visita que estaría absolutamente prohibida en cualquier país europeo y probablemente también en lugares como Kazakastan...y que probablemente no se pueda hacer en estas mismas condiciones en Bolivia durante mucho tiempo. Primero nos vistieron de mineros, con botas, ropas resistentes y el necesario casco con su lamparita: yo pensaba que este atuendo sería un poco exagerado, pero me equivocaba. Después visitamos el mercado minero, donde los mineros compran herramientas, dinamita, hojas de coca para aguantar el esfuerzo y tener menos hambre, alcohol de 96º (le llaman "alcohol potable") para trabajar un poco contentos, etc. Yo compré una carga de dinamita para regalarle a los mineros en nuestra visita, para que os hagáis una idea del nivel de control que hay aquí.

Después visitamos las plantas donde se procesan las piedras y se separa el mineral, aunque el plato fuerte estaba aún por llegar: la visita a la mina.

Nos llevaron desde allí a una de las mayores minas de la zona, la de Candelaria Baja, donde un ex-minero nos dio un paseo de casi tres horas bajo tierra. Fue una experiencia muy impactante y el grupo se vio reducido enseguida de 7 a 5 elementos porque a una chica le entró una mezcla de claustrofobia y dificultades respiratorias (hay muchos gases, hace calor y la mina está a más de 4.100m, por lo que hay poco oxígeno)...su novio se quedó con ella fuera de la mina. Todos los demás pasamos también nuestros momentillos, porque tuvimos que avanzar por túneles tan estrechos que teníamos que ir primero agachados, después a gatas y finalmente arrastrándonos.



Sudábamos bastante y costaba un poco respirar, por lo que parábamos a menudo. De vez en cuando nos teníamos que subir a las paredes de la mina para que pudiese pasar -empujado por dos o tres mineros- uno de los carritos que transportan la roca.



En un par de momentos pasamos, estirados, por túneles por donde apenas cabíamos: la barriga al suelo y la espalda rascando contra la roca. Lo peor era el mal rollo que da la precariedad de los sistemas de fijación de los "techos", que a menudo eran cuatro maderos aguantando unas piedras que a su vez sostenían la parte superior del túnel (ver la primera foto que ilustra este artículo). Algunos de los tramos tenían como soporte las piedras que se instalaron en época de los españoles, lo que en cierta medida no es una mala noticia, puesto que siguen ahí. Volver a ver la luz fue una gran alegría.

Si buscáis a alguien para compartir una visita a las minas de Potosí, no contéis conmigo: nunca máis!


Ya contaré algo más de Bolivia en un próximo artículo. De momento puedo deciros que mi estómago ya se ha acostumbrado a la hoja de coca, que la gente aquí masca todo el día y que ayuda a adaptarse a la altura y respirar mejor. Añado una pequeña muestra de lo avanzado del sistema educativo boliviano (podéis ver la manera correcta e inequívoca de representar una casa):
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Ahora espero seguir mi ruta por Sucre, La Paz, la zona de selva amazónica de Rurrenabaque, el Lago Titicaca...y de ahí a Perú. A la derecha, en la sección "Mi Ruta...", podéis ver tanto mi itinerario pasado como el que tengo previsto. Seguiré informando... y gracias por seguir leyéndome.

Abrazos!!

Hugo

23 abril 2007

Despidiéndome de Argentina: informe final y conclusiones

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(preside este articulillo un montajito de fotos de algunos amigos conocidos en Argentina en el último mes y poco, para que no creáis que me paso el día solito)
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¡ H o l a . f l a c @ s !

Os escribo desde Tucumán, al noroeste del país, cerca ya de tierras bolivianas (waw, Bolivia!, tengo unas ganas...)

Pues sí, ya se va acabando mi periplo por tierras argentinas.
Al final habrán sido unas séis semanitas por este bonito país.

Mis últimos días los pasé en el fin del mundo, viendo el impresionante glaciar Perito Moreno (al suuur del país) y en Mendoza (cerca ya del norte), la región donde se produce el 70% del vino del país.

Argentina me ha encantado, he visto muchas cosas, he conocido a mucha gente y me lo he pasado realmente bien.

Las gentes y sus costumbres no son tan radicalmente distintas a las españolas, pero sí tienen sus especificidades.

La gente es muy amable, cordial, simpática, agradable (no usaré la palabra 'maja', porque mi madre dice que abuso de ella) y suelen dar lo mejor de sí mismos cuando les pides una indicación por la calle. Sonríen mucho y suelen estar interesados en saber de donde vienes. No les suele importar dedicarte algo de tiempo y prefieren darte más indicaciones que menos. Esto es cierto en casi todos los lugares en que he estado, aunque en menor medida en Buenos Aires, donde algunas personas tienen mucha prisa y menos tiempo para ser simpáticos.
En términos generales, la gente que no te conoce de nada es mucho más simpática que en la mayor parte de países de Europa donde he estado, incluída España.
Gran parte de la sociedad es, en términos generales, muy reivindicativa, y tiene razones de peso para serlo.

Aquí la dieta se basa en ingerir mucha carne y pasta, beber mate a todas horas, y comer muchos postres, pastelitos y helados a base de dulce de leche. Si se cumple estrictamente con esta dieta, no hay manera de mantenerse en un peso razonable.
La carne es tan buena como se dice: yo me quedo con el bife de chorizo. Las parrilladas tampoco están mal, pero suelen incluir carnes menos buenas que el bife, pero variadas.
La pasta fresca también la hacen muy bien, aunque las salsas suelen ser muy cremosas y/o aceitosas; en algunos lugares son excelentes.
Las empanadas suelen estar mucho más buenas que las empanadillas españolas y comerlas es una buena manera de esperar los platos principales en los restaurantes.
El vino está muy bueno, es de la región de Mendoza, y la variedad más destacada es la que se hace con uvas Malbec...a mi también me gusta mucho el Syrah, que se encuentra bastante en otros lugares del mundo. Además, es muy barato: por 8 pesos (menos de dos piastras europeas), uno puede tomarse una buena botella de vinito.
El dulce de leche es bastante adictivo: lo ponen en todas partes y, a grandes rasgos, es similar a lo que se obtiene poniendo una lata de leche condensada al baño maría...una especie de pasta muy dulzona, como un toffee algo menos chicletoso.
Se pone dulce de leche en los helados, en las tostadas o en los alfajores, el pastelito nacional: yo me quedo con los de Havanna, pero los de Balcarce también están muy buenos.
Los helados, por cierto, también están entre las especialidades del país.
El mate es la bebida nacional: es un tipo de infusión a base de las hojas de un árbol (hierba mate), que se toma en un cachirulo también llamado mate, con un tubito/cañita a menudo metálico llamado bombilla. Está muy rico y acá lo toman a todas horas...la gente se pasea por la calle con su termo de agua caliente, pide que se lo llenen en cualquier bar/restaurante...mucha gente tiene una dependencia total. Está, por una parte, la cuestión social (se suele tomar en grupo y compartir con los demás) y, por otra, su carácter excitante, como el café, que crea adicción si uno no quiere (o no debe) pasarse la tarde durmiendo en la oficina.

La bebida nocturna oficial es el Fernet con Coca-Cola. El Fernet es una bebida italiana a base de hierbas, con mucho alcohol que, hasta donde yo sé, usamos en Europa como digestivo (Fernet Branca), a modo de chupito del tipo "me lo bebo rápido para no notar el sabor", cuando uno está muy empachado después de una comida. A nadie le gusta el fernet-cola la primera vez, pero muchos acabamos tolerándolo.

A los croissants, brioxes y otros elementos de bollería aquí se les llama 'facturas', lo que debe suponer un problema en las operaciones de compra-venta, porque también se llama facturas a nuestras facturas, que sirven para saber cuánto se tiene que pagar (tráeme 6 facturas, pero no me hagas factura, por ejemplo).

El resto de la comida no me parece, en términos generales, muy destacado. Las pizzas no están mal, algo gruesas y con mucho queso, y las hay por doquier. Las ensaladas suelen ser muy sencillitas, los pescados no están a la altura de las carnes y los suelen cocer demasiado. El resto de las cartas, si exceptuamos algunas especialidades locales, no aporta gran variedad.

Para acabar una buena comida, se puede tomar un buen Café Cabrales.

En otro orden de cosas, decir que el tango no suena por ningún lado o casi, si no es en lugares específicos o a horas específicas, en zonas turísticas o tiendas de música.
La Banda Sonora Original de Argentina es Joaquín Sabina, que para más señas es de Madrid, la capital de España: ponen su música a todas horas, en bares, restaurantes, por la radio y su último libro se vende en todas partes... Le tienen también mucho cariño a Serrat, a las chicas les gusta mucho Alejandro Sanz y muchas de las bandas pop españolas son aquí muy conocidas: La Oreja de Van Gogh, por ejemplo. También ponen mucha música de Maná, un grupo mexicano tranquilito. Obviamente, también suenan muchos artistas locales, como Andrés Calamaro y muchos otros.

En algunos aspectos, Argentina me recuerda a la Barcelona de hace 10-20 años: cuando pasas por la calle, siempre gotea agua de los balcones y tienes que ir haciendo eses para no mojarte. El agua se queda estancada en las calles (a menudo hay, directamente, inundaciones) y hay que ir con cuidado con los charcos, no sea que un coche lo pise y te deje empapado. Nadie respeta los pasos-cebra, aunque los viajeros que vamos de guays intentemos poner algo de orden jugándonos el físico. Todo el mundo se salta los semáforos de noche, como en Brasil, con el razonable pretexto de evitar atracos...y la mayor parte de la gente no tiene problema en tirar papeles al suelo por la calle.

En cambio, hay aspectos en los que están muy avanzados. La numeración de las calles, por ejemplo, tiene mucho sentido común, y los números van en bloques de 100 en cada cuadra (manzana), de manera que todo el mundo sabe que para llegar al 678, hay que ir al bloque 600-700 (los bloques están identificados en las esquinas y basta con sumar/restar 100 cuando se cruza una perpendicular). Los cafés-internet son increíbles, y en la ciudad de Mendoza estuve en uno mega-tecnificado con unos 200 ordenadores, todos muy bien equipados.

La plaza principal de cada ciudad o pueblo se llama siempre San Martín (el héroe de la independencia) o Independencia, la calle principal se llama siempre San Martín, la segunda calle más importante se llama a menudo 9 de julio (fecha de la independencia)...y así sucesivamente. Sin embargo, de vez en cuando hay sorpresas, como en Mendoza, donde aparece una plaza de España, muy bonita, de similar importancia a la plaza San Martín, lo cual resulta algo contradictorio.

La televisión no es fundamentalmente distinta de la española, por desgracia para los argentinos. Un programa curioso, que ya había visto en la tele italiana, es el que consiste en retransmitir los partidos de fútbol de los domingos poniendo solo imágenes del público!! Es una especie de carrusel deportivo a lo cutre que dan las cadenas que no tienen los derechos para retransmitir los partidos.

Aquí la gente no trabaja: labura. Fuera de Buenos Aires muchos se toman 3 horitas para comer y hacer una siesta. La noche empieza muy tarde y a menudo es normal tener que esperar hasta las 2.00h de la mañana para que empiece a haber gente en los locales nocturnos.

Las camisetas se llaman remeras y hay muchas otras diferencias en el uso del idioma.

Todo es muy barato y, en según qué casos, algunos precios en pesos podrían ser los mismos que en Barcelona en euros (es decir: cuatro veces más baratos)...por ejemplo en el caso de una buena comida, que a veces puede salirte por menos de 20 pesos por persona (5 maravedís europeos).

Me voy, pues, de un país que me ha gustado mucho y al que me imagino volviendo en algún momento. Un país que os recomiendo a todos, en especial en esta época en que sigue resultando muy barato.

Tres cositas más:
1. he hecho una sección con mi ruta pasada-futura, por si alguien tiene curiosidad o ganas de venir a verme...está a la derecha de esta página, arriba, sección "links"
2. Voy a ver cuánto peso antes de entrar en Bolivia...no creo que allá coma tan bien como en Argentina
3. Adjunto fotos comentadas debajo de este artículo

Abrazos!!

Hugo (en Bolivia, con este nombre revolucionario, triunfaré)

Algunas fotos para ilustrar mis últimas semanas en Argentina


Al sur de la Patagonia, ante el espectacular glaciar Perito Moreno




Una buena promoción


Carretera patagónica: decenas de kilómetros en línea recta y más de mil en un autobús

Cerca de Bariloche (Cerro Campanario), con vistas sobre los lagos


En la bonita Plaza de España de la ciudad de Mendoza


13 abril 2007

¡Saludos desde el fin del Mundo!


(el circulito rojo en el mapa de la derecha ilustra dónde se encuentra un servidor)
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¡Hola a tutti!

Me encuentro ahora en El Calafate, al sur de la Patagonia, adonde llegué ayer después de muchas horas de autobús (aquí en Argentina todo se resuelve con muchas horas de autobús).

El principal interés de El Calafate es que se encuentra muy cerca del glaciar Perito Moreno, que según las malas lenguas es muy bonito y espectacular. Así pues, me he pegado un viaje de casi 36 horas desde Bariloche (y más de 50 desde Buenos Aires) para ver un glaciar.

Creo que éste es el punto más al sur que alcanzaré, porque no me llegan las ganas como para adentrarme en Tierra del Fuego y llegar a la mítica ciudad de Ushuaia, la ciudad más al sur de nuestro bonito planeta. La naturaleza me tira, pero el frío no, y me apetece adentrarme ya en las sierras de Bolivia y del norte de Argentina.

Aquí ya estamos bastante al sur, hay que decirlo. El Calafate parece el pueblucho de la serie Doctor en Alaska (no, yo tampoco veía la serie), con casitas de madera que no pasan de dos pisos, mucho espacio vacío y la sensación de que el pueblo es un oasis en plena naturaleza. Afortunadamente, no hace demasiado frío. Mañana me toca visitar el glaciar en una excursión de todo el día y tengo muchas ganas. El domingo tengo un vuelo a Mendoza (mi primer vuelo desde que llegué a Sudamérica), porque no tengo ganas de pasar tres días seguidos en un autobús, por mucho que los asientos sean totalmente reclinables. Aquí en el sur todo son grandes extensiones desérticas en que a menudo el paisaje varía poco a medida que pasan los kilómetros.

Como sucede con los lugares que están en 'el culo del Mundo', aquí todo es bastante caro, incluida la conexión a Internet, que es 6-8 veces más cara que en Buenos Aires, por ejemplo.

Hablando de Buenos Aires, allí es donde escribí mi última crónica. Desde entoces, antes de llegar aquí, estuve unos días más en Buenos Aires, dos días en Rosario (la tercera ciudad más habitada del país), otros días en Buenos Aires y unos días en la región de los lagos, en la bonita población de Bariloche.

En Buenos Aires seguí en el hostel donde tuvimos el pequeño incidente narrado en el post previo. Conocí un poco más la ciudad: la zona de Palermo Viejo (quizás el área de la ciudad donde más me puedo imaginar viviendo, con edificios bajos, tiendas de ropa chulas y restaurantes de muchos países), el museo MALBA (con una muestra de fotos muy chula sobre un tal David Lachapelle), el Parque temático Tierra Santa (un parque temático dedicado a la religión Cristiana, donde asistí en directo a la Última Cena, la Adoración de los Reyes...y donde sólo me perdí la resurrección de Cristo porque era a las 20.15h y se me hubiera hecho tarde para cenar), el cementerio de La Recoleta (una auténtica hiper-concentración de templos funerarios dedicados a las grandes personalidades del país, cada cual intentando superar al de su lado) y algunos otros lugares de más o menos interés.
Buenos Aires me gustó, pero tampoco me encanta: es una ciudad demasiado grande, que me recuerda un poco la monumentalidad de Madrid, la capital del Reino de España, pero más a lo grande. La Avenida 9 de Julio, por ejemplo, tiene en algún punto 20 carriles.

Conocí a mucha gente e hice muchos amigos de muy diversos países, aunque sabiendo que no podré mantener relación con todos. Estuve cenando con dos ingleses en casa de unas chicas argentinas muy majas, una de las cuales nos preparó un asado fantástico. También cené con un amigo de la universidad, Fernando Fernández, y su mujer, Mariana, a los que no vi en Barcelona durante varios años...cosas de la distancia. Ambos se habían instalado dos días antes a vivir en Buenos Aires.

Los dos días en Rosario estuvieron bien (fui con Fran, el amigo canario al que había conocido en Río de Janeiro), pero tuvimos mala suerte con el tiempo. Afortunadamente, conocimos a unas chicas muy simpáticas que nos sacaron de paseo.

Por último, como os decía, estuve en Bariloche, que se encuentra, a grosso modo, a medio camino entre aquí (El Calafate) y Buenos Aires. Bariloche es conocido por ser el centro de la zona de los lagos, una área muy bonita y famosa además por sus pistas de esquí. Es una típica población de recreo para la gente bien de Argentina y países vecinos como Brasil y Chile. Hay mucho turista, pero el ambiente era muy agradable. Estuve, además, en el mejor hostel (albergue) en que he estado hasta ahora, el 1004 de Bariloche, que está en un décimo piso, con vistas increíbles sobre el lago Nahuel Huapi. En Bariloche conocí a mucha gente, vegeté bastante (llovió mucho) e hice un par de excursiones.

Bariloche quedará en mi recuerdo como el lugar donde me enteré de la muerte de mi amigo Ignasi, con quien recientemente había desarrollado una muy buena amistad. Tenía un carácter independiente, muy especial y divertido, y me lo pasaba muy bien con él. Estuve unas semanas en su casa justo antes de empezar mi viaje a Sudamérica y se me hace difícil creer que ya no esté. Le echaré de menos, pero me quedo con sus ganas de hacer cosas y su capacidad de hacerlas sin mirar el reloj, sus muchas inquietudes, su sentido del humor lleno de ironía y mucha de la música que le gustaba.

Por lo demás, volviendo a un tono más alegre, decir que aquí en El Calafate no entienden de lectores de tarjetas, por lo que, no pudiendo mostraros las fotos de mi cámara, he elegido una foto "de archivo" para que al menos sepáis dónde me encuentro. En cuanto pueda añadiré algunas otras de mi propia cosecha.
También decir que, cada vez más, me estoy decantando por los hostels en detrimento (bonita palabra: detrimento) de los hoteles. Son mucho más baratos e ideales para conocer gente, al ser las habitaciones compartidas por 4-6 personas y haber a menudo zonas y actividades comunes. A veces, sin embargo, no resultan del todo cómodos: ayer noche, sin ir más lejos, llegué a las 2.00h de la mañana a mi hostel de El Calafate, tras un día y medio en un autobús. Las otras tres personas ya dormían en la habitación y habían dejado el suelo invadido con sus mochilas, ropas, etc., de manera que tuve que situarme y hacerme la cama en unas condiciones no óptimas y de absoluta penumbra.

Mi futuro inmediato, una vez visto el glaciar, es, como os decía, volar a Mendoza, la zona de los vinos, y ponerme un poco contentillo visitando bodegas. Hay excursiones en bici de una bodega a otra, lo que viene a ser algo parecido a la maratón du Médoc, en Francia, donde la gente corre 42 kilómetros y los avituallamientos son con vino en lugar de con agua.
Después pretendo seguir hasta Tucumán, ya al norte, la tierra del gran Atahualpa Yupanqui...y desde allí Salta, Jujuy, y a cruzar a Bolivia.

Tengo pensado incorporar en breve a mi blog un mapita de mi ruta, por cierto.

Un abrazo,

Hugo


27 marzo 2007

No hay motivo para alarmarse

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Buenos Aires, barrio de Montserrat, Hostel The Clan, lunes por la mañana...

A las 10.30h ha sonado mi despertador. He salido un momento de la habitacion que comparto con Fran, un amigo canario que conoci en Rio de Janeiro, he ido brevemente al lavabo y he vuelto a la habitacion. Viendo que Fran no tenia la menor intencion de despertarse, he decidido seguir durmiendo porque, a pesar de ser lunes, hoy tampoco me esperaban en la oficina.

Un cuarto de hora mas tarde, cuando volviamos a dormir placidamente, hemos sido despertados subitamente por unos gritos y varios 'pum, pum, pum' muy agudos que me han sonado a pistola de mentira, al violento ruido de un latigo o a petardos de San Juan (in my opinion). Frente a la puerta de nuestra habitacion esta la recepcion y alguien gritaba algo que no hemos entendido, con mucha furia y voz de pocos amigos.

Fran y yo hemos esperado a que se tranquilizase la cosa antes de salir de la habitacion. Justo antes de que saliesemos, alguien ha abierto un poco nuestra puerta. Frente a ella, tendido en el suelo, estaba uno de los responsables del hostel (albergue), con sangre en la cara.

No tenemos muy claro lo que ha pasado, pero vendria a ser algo asi: al parecer, dos ladrones han entrado en nuestro albergue con una pistola y han pedido a toda la gente que se encontraba en la recepcion que diera todo lo que llevaba encima y el dinero de la caja. Han golpeado a una chica inglesa y a uno de los responsables que estaban detras del mostrador. Despues, sin que aparentemente nadie les haya opuesto resistencia, han disparado al responsable con una pistola del calibre 9mm, pequeña pero matona, en la espalda.

Aunque la aumbulancia ha tardado mas de media hora en llegar y el pobre herido (un chico muy majo) ha estado todo ese rato dando gritos de dolor, pronto nos han dicho que estaba fuera de peligro.
No han faltado policias ni periodistas, entre los cuales unos de radio que han entrevistado a mi compañero Fran (ver foto que le he hecho, mas abajo).

Se trata de un incidente mas dentro de una racha que llevamos desde que llegamos a Buenos Aires.
El jueves, ya de madrugada, cuando ibamos de un bar a otro, nuestro taxi se estampo contra otro taxi que cruzaba en rojo. Fue un impacto violento para los coches (el otro acabo sobre la acera, bastante perjudicado) pero sin consecuencias fisicas para los que ibamos dentro...se quedo en un susto.
Ayer, mientras ibamos a cenar al barrio de Palermo, empezo a llover a raudales y se inundaron las calles. Hubo algun momento que parecia biblico, con el agua llegandonos a las rodillas mientras ibamos hacia el restaurante y bolsas de basura bajando por las calles. Mi principal preocupacion era conseguir alguna imagen que ilustrase el momento, pero ninguna de las fotos que pude hacer refleja el espectaculo que fue.
El resto de dias, ha habido pequeños incidentes en el albergue, como el robo de unas mochilas a plena luz del dia.

Incidentes menores en las ultimas 24 horas incluyen la misteriosa desaparicion de mi camiseta Nike de Randall's Island (a la que tengo mucho cariño; si alguien sabe donde puede estar, por favor, que me lo diga) y de las tarjetas VISA, American Express y el DNI del pobre Fran.

Sea como fuere, se trata de mala suerte relativa, puesto que estamos sanos y salvos.

Los ultimos dias los he pasado entre Cordoba (la segunda ciudad de Argentina en importancia) y Buenos Aires.

En la Cordoba pase 8 dias relativamente tranquilos. Se trata de una ciudad muy agradable, con gente encantadora y bastante vida nocturna, al tratarse de una ciudad universitaria. Me sirvio en parte para darme cuenta de que mi etapa universitaria queda, o deberia quedar, bastante lejos. Hice alguna excursion y pase mucho rato, en particular de noche, con varios amigos que hice en el albergue, incluidos americanos, ingleses, un español y un americano. Visite la poblacion de Villa Carlos Paz, donde los millonetis de Cordoba van en verano y los fines de semana a relajarse junto al lago. Visite tambien dos Estancias Jesuiticas (una especie de haciendas) que quedan a unos 30km de Cordoba: la de Caroya fue la que mas me gusto, quizas porque no estaba cerrada cuando fui a verla (la de Jesus Maria si lo estaba). En Caroya aproveche para tomar ideas para el claustro/patio interior que me quiero hacer cuando sea mayor. Ademas, fui a un partido de mi equipo argentino de basket, Atenas de Cordoba, que ganamos comodamente.

Buenos Aires ya esta hecha a otra escala: se trata de una ciudad muy grande. Gran parte de la gente es muy amable, pero tambien hay muchos que no tienen tiempo para ser simpaticos, como ocurre a menudo en las capitales. El trazado de la ciudad me recuerda un poco a Madrid, por sus monumentos y las grandes avenidas, aunque con menos desniveles. Aqui en la capital hemos visitado algunos barrios como la Boca o San Telmo, paseado en bici por la zona de Puerto Madero e incluso asistido a un partido de River Plate, que perdio de forma lamentable contra un equipo teoricamente inferior al que todos conocemos bien como es Gimnasia de Jujuy (0-1).

Si el hecho de irse a un albergue (aqui les llaman hostels, con acento ingles), implica casi inevitablemente compartir habitacion y conocer a gente de diversos paises, en Buenos Aires tengo la compañia añadida de Fran, mi compi de habitacion, al que, como decia, conoci en Rio de Janeiro, cuando estuve alli en febrero. Tambien hemos salido algun dia con una amiga argentina muy maja que conoci por internet.

Queda pendiente un post mas extenso hablando de las virtudes de los argentinos, de sus carnes, de sus vinos, de las sabrosas bebidas como el Fernet Branca con Coca-Cola y de alguna otra costumbre, como su loable vena reivindicativa y su enorme aprecio (o no) a los politicos que les representan.

Adjunto algunas fotos comentadas un poco mas abajo.


"La situacion es alarmante, pero no preocupante, porque preocupandose no se va a ninguna parte"

Moncho Alpuente, El Peor Programa de la Semana

Unas fotillos para ilustrar el articulo de arriba


Mi compi de habitacion Fran, entrevistado por radio despues del incidente,
frente a la puerta del hostel


En Cordoba, en el albergue, jugando a cartas (el que pierde, bebe) en el patio

Un señor que debe ser muy importante, en una iglesia muy bonita de Cordoba


Auto-foto de mis atractivas piernas en las inundaciones del domingo,
intentando llegar al restaurante, en plena calle

13 marzo 2007

No sé adónde voy, pero estoy en Posadas (Argentina)


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¡Hola a todos!

Os escribo desde Posadas, Argentina, en la provincia de Misiones, al noreste del país, muy cerca todavía de Brasil y Paraguay.

He pasado en Argentina los 3-4 últimos días y, de momento, el país me está encantando. En la Argentina rural la gente es la mar de amable, las ciudades que he visto son tranquilas, la mayor parte de la gente habla mi idioma y todo es muy barato, mucho más que en Brasil. Sin ir más lejos, ahora estoy conectado a 1,10 pesos la hora, lo que vendrían a ser unos 25 céntimos de euro (como dirían en Marrakech: "¡Más barato que en el Pryca!"). Además, aquí hay una compañía telefónica que se llama Movistar, como la nuestra: estoy viendo si me hago socio también aquí.

No estoy siendo capaz de frenar la irresistible tentación de comer buena carne y beber buen vino, en cantidades moderadas, casi cada día. Tengo que hablar urgentemente con mi dietista para que me diga qué tengo que comer el resto del día (variable Y), partiendo de la constante X (la carne y el vino, que me los tomaré seguro), para así mantener mi peso H.
H = Y + X

El último post lo escribí saliendo de Río de Janeiro.
La ruta que he seguido estos últimos días ha sido: Río - Curitiba - Foz do Iguaçú - Puerto Iguazú (Argentina) - San Ignacio - Posadas...éstas últimas también en Argentina.

Curitiba es una ciudad del sur de Brasil que a muchos brasileños les gusta bastante porque es muy limpia, ordenada, con jardines...muy rica, vamos. Podría ser una ciudad europea. No está mal, tiene sus atractivos y hay rutas turísticas bien organizadas. Hice un paseíto en tren muy bonito hasta Paranaguá, en la costa, sólo deslucido por un grupo de supuestos ecologistas que se emborracharon en mi vagón y armaron mucho jaleo.

Foz do Iguaçú, en Brasil, no tiene más interés -que no es poco- que ser el punto de acceso a las cataratas de Iguazú, que se pueden ver desde el lado brasileño y desde el lado argentino. Digan lo que digan las guías y los brasileños, las mejores vistas de las cataratas son desde el lado argentino...y son impresionantes de verdad. Vale la pena ver ambos lados, pero desde el lado argentino se tienen las panorámicas del lado brasileño y, además, una cercanía espectacular: una cercanía que permite mojarse con las grandes nubes de agua, que es de lo que se trata. En la "Garganta del Diablo", el lugar donde más agua se concentra para caer al vacío, nos quedamos todos alucinados. La foto que ilustra este artículo corresponde a las cataratas y está sacada de internet, porque no tengo fotos propias. Si la foto fuera mía, sería mucho más bonita.

Además de Foz do Iguaçú (Brasil) y Puerto Iguazú (Argentina), está también la parte paraguaya, cuya ciudad más próxima a la frontera es Ciudad del Este. Hice una escapadita allí para comprarme una cámara digital a menos de la mitad de su precio en España...es todo muy barato, aunque hay mucho quinqui suelto y hay que ir con cuidado. Otra aportación paraguaya a la historia de la humanidad es la Presa de Itaipú, la mayor del mundo, 50% paraguaya, 50% brasileña, una obra impresionante que visité también. Compartí las visitas con una australiana y un italiano que conocí en Foz y con los que estuve 3 días.

Estoy, pues, ya instalado en Argentina, en concreto en la provincia de Misiones, cuyo nombre proviene de las misiones de los jesuitas en la zona, cuando, a principios del siglo XVII, querían enseñarle a los indios guaraníes (las tribus autóctonas) a vivir como Dios manda, sin poligamias ni otras marranadas y en comunión con el Señor. Lo hicieron lo mejor que pudieron, hasta que la corona española se cansó de los jesuitas y les mandó de vuelta a casa en 1768. Hoy he visitado San Ignacio Miní, las principales ruinas jesuíticas de la zona, y me han gustado mucho... Muchas narices tenían los padres jesuitas: ¡eran 3 padres para 4.000 indios! (muy dóciles debían ser los indios, también...la clave está en que ninguno de ellos cobraba más de 10 millones de euros por temporada)

Y ahora estoy en la agradable ciudad de Posadas, la capital de la provincia, y aún no tengo decidido qué hacer, lo cual es un placer y no me supone ningún trauma. Sé que seguiré en Argentina unas semanas, pero la ruta dependerá de si quedo con un amigo que conocí en Río para pasar 5-6 días en Buenos Aires...o si dejo la capital para más adelante. Aquí las distancias son enormes y más vale no equivocarse mucho de ruta. Mañana decido.

Espero que estéis todos bien. Seguiremos informando.
Abrazos desde el país donde a las 23.30h todavía te dan mesa para cenar, pero a las 10h de la mañana te piden que hagas el check-out del hotel,

Hugo

28 febrero 2007

On the road again: hassia la Argentina!

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(en la foto, despidiéndome de uno de los paneles del ayuntamiento –un OPPI, en terminología publicitaria-, de esos que escupen agua fresca para que no muramos desecados)


Pues sí, ha llegado el momento de echarse a la carretera.

Después de más de un mes acomodado/aburguesado en Río, con mi apartamentito en Ipanema y todo, ha llegado la hora de volver a mi faceta de mochilero.

Ayer abandoné el apartamento y me fui a un barrio más sencillo, Catete, cerca de la playa de Flamengo. Es un barrio más que correcto, claramente por encima de la media, pero uno no se mueve en la opulencia de Ipanema o el turisteo de Copacabana.

Estoy en un hotelito sencillo pero más que digno, un primer paso en la transición que antes o después me llevará a pasar la noche en alguna posada de mala muerte.

Una maleta grande y mi ordenador portátil se van a quedar en Río en casa de una amiga, lo que me obligará a volver a la ciudad antes o después (ooohhhh). A partir de ahora, mi compañera de viaje será mi mochila, la misma que me acompañó a Nepal y se quedó a apenas 3.500 metros de la cima del mundo.

Seguir sólo con mochila implica un cierto esfuerzo de priorización y de renuncia a comodidades, porque caben muy poquitas cosas. Es un poco puñetero, porque ni siquiera sé cuál va a ser mi recorrido, si pasaré frío o calor, si necesitaré algunas ropas más dignas para asistir a las recepciones del embajador, etc. He tenido que escoger las piezas de ropa/zapatos/libros/otros objetos de uno en uno –en el caso de los zapatos, de dos en dos-.

De Río de Janeiro echaré de menos los zumos naturales –a escoger entre 20 ó 25 frutas distintas- a un euro, el famoso açaí –una especie de granizado a base del fruto del mismo nombre, una auténtica institución entre la gente que se cuida-, los buffets ‘a kilo’ –donde pagas por el peso que comes-, las noches de fiesta callejera por Lapa con sus caipirinhas, los concertillos en el Circo Voador de la misma Lapa, el ambiente carnavalesco que se respiraba en la ciudad, el buffet en el japonés Nik Sushi de Ipanema, a los vendedores ambulantes que son una auténtica plaga y que llenan todos los rincones de la ciudad, el mítico Posto 9 de la fantástica playa de Ipanema con su a veces violento oleaje y el constante fluir de cuerpos serranos, la habitual amabilidad de la gente, a un par o tres de amigos y amigas, las noches en el Nuth de Barra da Tijuca o las barras-libre del Guapo Loco de Leblon, hablar portugués, los perpétuos 25-30ºC de la ciudad, los autobuses que toman las curvas a 90 km/h...

No echaré de menos al Botafogo, mi equipo carioca de toda la vida, porque mis lazos con él son todavía débiles y porque ya estamos eliminados de todas las competiciones importantes. Tampoco echaré de menos la humedad de Río.

De momento, he decidido no planificar mucho a medio plazo, iré tomando las decisiones sobre la marcha. Sí sé que, en la medida de lo posible, no tomaré aviones sino que viajaré por tierra, principalmente en autobús. Respecto al largo plazo, mi idea sigue siendo viajar por Sudamérica durante los próximos meses, lo cual probablemente incluya Colombia. O no.

Mi próximo destino es la Argentina, adonde espero entrar por la zona de las cataratas de Iguazú, no sin antes ver la presa de Itaipú, en Brasil, la mayor obra de este tipo del mundo y la razón de una parte importante de la deuda externa del país. En Argentina, de momento, mi idea es viajar por el centro/norte, incluido Buenos Aires, dejando Patagonia y Tierra del Fuego para más adelante. Todo lo que he leído/oído sobre el país –incluidas las parrilladas y el vino tinto- me llena de ganas de conocerlo.

Así pues, ya os iré contando qué tal. Gracias, como siempre, por irme leyendo.

Abrazos!

Hugo

23 febrero 2007

El camarote de los Hermanos Marx (últimos días en Río)



Oi!!!

Os escribo, después de un período de silencio, de nuevo desde Río de Janeiro, tres días después de que acabase oficialmente el Carnaval 2007 –los días centrales son de viernes a martes-.

Durante tres o cuatro días mi apartamento, pensado para 1 ó 2 personas, ha parecido el camarote de los Hermanos Marx: colchones en el suelo, apenas espacio para moverse, nuestras aparatosas fantasías (disfraces) de Carnaval ocupando la mitad del suelo disponible, maletas y ropas de playa por doquier, ropa sucia, zapatos...y 5 personas. Ayer se fueron Enrique y Josep –antes se había ido Jordi- y hoy se acaba de ir Germán.

Se ha confirmado que Río me gusta: llevo aquí casi un mes y me he hecho bastante a la ciudad, me he sentido cómodo en todo momento y lo he pasado muy bien, con independencia del carnaval. Hay sempre muchas cosas que hacer, mucha vida nocturna, las playas están muy bien, he conocido bastante gente maja –no resulta difícil aquí-, me he hecho al idioma y, de alguna manera, noto que podría sentirme como en casa.
El hecho de no trabajar, lógicamente, permite disfrutar más de las cosas y verlo todo desde un prisma muy positivo.

El carnaval ha sido muy chulo, la ciudad se ha vuelto loca durante unos días, han llegado un montón de turistas –no les echaremos de menos-, cada día las calles se inundaban de gente que seguía a las bandas de música itinerantes, se notaba un ambiente especial. En la zona de Lapa, el centro nocturno de la ciudad, muchos miles de personas llenaban las calles, bailaban y bebían al aire libre. Es lo que pasa cualquier fin de semana, pero había tres veces más gente. Vale la pena ir también a conciertos de pago en recintos más o menos cerrados...o a los habituales clubes/discotecas pijos de la ciudad, donde se escucha la misma música comercial que puede sonar en cualquier discoteca de Europa...y se ven muchas niñas monas.

Por tener, tuvimos incluso una fiesta en la playa de Ipanema/Leblon, sobre la arena, que acabó con un bañito en el mar a las 8 de la mañana. También fui a un concierto de mi admirado Jorge Ben Jor en el Pao de Açúcar (una montañita muy verde y empinada junto al mar que, junto al Cristo Redentor, constituye la mayor atracción de Río), con vistas a toda la ciudad iluminada.

Mi estómago y el de muchos otros van a agradecer por fin que rebajemos las dosis diarias de caipirinhas de diversas frutas que nos hemos metido entre pecho y espalda en los últimos días.

Antes del Carnaval fuimos a un partido en el mítico estadio de Maracaná, la mar de animado (Flamengo 3 – Botafogo 3). El estadio no estaba siquiera medio lleno, pero había mucho ambiente y las dos aficiones habían quedado para pelearse/zurrarse/pegarse después del partido. Muy a mi pesar, el partido no me sirvió para decidirme finalmente por uno de los cuatro equipos de Río, pero ahora sólo dudo entre dos: el Botafogo y el Vasco da Gama. Gracias a todos los que me habéis sugerido razones para ser de uno u otro equipo, por cierto.

El plato fuerte del Carnaval, por fin, fue el desfile en el sambódromo. Nos ‘enrolamos’ en Imperatriz Leopoldinense, una de las 13 Escolas de Samba que desfilan en el sambódromo, luchando por el título de campeona del carnaval. Desfilamos la madrugada del lunes al martes a eso de las 2.30h de la mañana: fue muy bonito y emocionante, con las lógicas tensiones previas a un espectáculo. A Enrique, por ejemplo, se le rompió una de las aletas del bacalao que llevábamos en la cabeza (sí, habéis leído bien, llevábamos un enorme sombrero en forma de bacalao en la cabeza), y le amenazaron con no dejarle entrar en el sambódromo.
Había que mantener un cierto orden y harmonía, dentro de lo posible, y lo dimos todo: acabamos chorreando de tanto sudar. Las gradas laterales estaban abarrotadas con más de 20.000 personas que, todo sea dicho, animaban menos de lo que esperábamos, quizás porque el desfile dura cerca de 11 horas.

El miércoles anunciaron los resultados por la tele y nuestra escuela no acabó entre las mejores, pero al menos no bajamos de categoría (hay una “Segunda División” de Escolas de Samba, sí).

Ahora, mi idea es estarme una semanita más por aquí y después ir a Argentina, como tenía planeado desde un principio, antes de que empiecen los rigores del frío en el sur del país (Patagonia, Tierra del Fuego...) –ahora, aquí, sigue siendo verano-. En todo caso, a estas alturas no llevo el plan muy cerrado, por lo que no descarto sorprenderme a mi bisbo.

Adjunto algunas fotos, en dos tandas, para ilustrar lo que os he contado.

Abrazos,

Hugo
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PDL (Post Data Larga): en un primer redactado de este articulillo, había obviado una anécdota curiosa, pero me debo a los fieles lectores de mi blog y no puedo dejarla en el tintero. Hela aquí:

El día que llegó Germán a Río, el muy lejano 5 de febrero, fuimos objeto de un lamentable chantaje/robo policial. Igual que sucedió con los miembros del Equipo A, fuimos acusados de un delito que no habíamos cometido: en nuestro caso, tenencia de marihuana. Un cómplice muy hábil de la policía -un auténtico canalla, pero no tan canalla como los propios policías- se hizo el simpático durante 300 metros y luego nos encolomó sin previo aviso un paquetito con la preciada hierba tres segundos antes de que un coche de policía apareciese de la nada y se parase delante nuestro sin venir a cuento. Tuve tiempo de deshacerme de la bolsita, pero no sirvió de nada, porque todos estaban compinchados.

El cómplice farsante, Germán y yo fuimos subidos a un coche de policía. Delante, los dos policías, uno de ellos jugando continuamente con una pistola. Detrás, el cómplice, el pobre Germán –que hacía apenas tres horas que había aterrizado en Río- y un servidor, que antes de subirse al coche había sido esposado. En el momento en que el coche se puso en marcha empezó una negociación surrealista: tras cierto miedo inicial, enseguida vimos que el coche daba vueltas alrededor de una misma zona y que lo que querían era desplumarnos.

La cosa empezó un poco cara: nos pedían 3.000 dólares a cada uno a cambio de no ser llevados a la muy temible Policía Federal, que nos expulsaría del país tras exigirnos el pago de 5.000 dólares a cada uno. Tras 45 minutos dando vueltas en coche – que si ahora paramos el coche para negociar, que si ahora nos enfadamos y os llevamos a la policía federal-, contando el dinero que llevábamos encima –en mi caso, contando de memoria, debido a las esposas-, mintiendo un poco –que si estamos en un albergue, que si no tenemos más dinero ni tarjetas de crédito-, la cosa acabó cediéndoles únicamente lo que llevábamos encima, oséase el equivalente a 72 euros. Tardaron mucho en darse por satisfechos, pero la cosa acabó con un histórico “están liberados”.

Germán y yo salimos muy orgullosos de no haber perdido la sangre fría, porque son muy mala gente y nos podrían haber desplumado por completo.

Al día siguiente, vimos al mismo cómplice acompañando a unos ingleses/australianos mientras eran detenidos por beber alcohol en la calle. Ya podéis imaginar quién les había dado la botella.

Todo ello muy lamentable, pero por suerte quedó en anécdota.

Las fotos de Río (1 de 3)


Con Germán en la playa de Ipanema, uno de esos días
en que el Atlántico pega con fuerza y te arrastra hacia adentro

Con Josep, también en Ipanema, paisaje típico de la ciudad

Una de esas fotos que, de vez en cuando, se nos disparaban 'por error'



Fin de fiesta sobre la arena de la playa de Leblon
-continuación de Ipanema-, ya al amanecer

Las fotos de Río (2 de 3)


En el estadio de Maracaná, el día del Botafogo 3 - Flamengo 3



Jordi, en nuestra visita al Pão de Açúcar, con vistas
sobre Copacabana y varias colinas de Río

Las fotos de Río (3 de 3)

Josep, Enrique, Germán y un servidor, disfrazados de 'tijolinhos'
-no me preguntéis qué son los tijolinhos-, con nuestras cabezas
de bacalao, antes del desfile en el Sambódromo



Durante el desfile, en el Sambódromo, con Imperatriz Leopoldinense, nuestra Escola



27 enero 2007

Vivendo no Rio de Janeiro





(ilustran este artículo una auto-foto que me acabo de hacer en el apartamento de Río de Janeiro y una foto de la bañera de Enrique en su apartamento de Londres: él siempre negará que usa el Fairy como gel de baño, pero yo no estoy tan seguro)


Olá!!

Saludos cordiales desde Río de Janeiro, donde llegué hace un par de días y donde estoy instalado en un apartamento que he alquilado durante un mes.

Antes estuve unos días en Londres, en casa de mi amigo Enrique. La gran mayoría de vosotros habéis estado en Londres, por lo que no espero descubriros gran cosa de la ciudad: la oferta de actividades de todo tipo es inmensa -la “guía del ocio” parece un listín telefónico-, un trayecto en metro cuesta 6€ -cuatro rupias de las de allí-...es una ciudad donde hay de todo para todos, lo que incluye los sitios mega-pijos donde salíamos de marcha, donde siempre hay que estar en la lista e ir con chicas para que te dejen entrar. Una vez dentro, los nuevos ricos se hacen traer botellas de champagne de 500€ a sus mesas, donde las comparten con sus harenes de mujeres de buena o mala vida. Los camareros decoran las botellas con bengalas y el DJ cambia la música –suelen poner la Guerra de las Galaxias o Rocky-, para que todo el mundo se dé cuenta de que en la mesa x se van a tomar unas botellas de Voeuve Cliquot o de Moët Chandon. Vamos, que son unos auténticos horteras. Al final conseguimos entrar casi en todas partes –7 de 8-, incluso en el Club donde Prince Henry –uno de los herederos a la corona británica- acostumbra a emborracharse, para alegría de la prensa de su país.

Respecto a las visitillas, volví a la Tate Modern, siempre interesante, en particular por el lugar donde está ubicada y el propio edificio, una antigua central eléctrica junto al Támesis. También pasé unas horas en la más clásica National Gallery y en el Science Museum. Lo más interesante quizás fue la visita al Shakespeare Globe, un teatro hecho a imagen y semejanza del que acabó de hacer ‘famosillo’ a William Shakespeare. Está apenas a unos centenares de metros de su ubicación original –de nuevo junto al Támesis- y fue reconstruido con los mismos materiales y técnicas de la época: maderas y materiales muy inflamables, principalmente...a los bomberos no les hizo ninguna gracia pero, ¿quienes son los bomberos para oponerse a Shakespeare? Como no hay luz, porque en la época no había luz, las representaciones son a las 14h, a plena luz del día, y la mayor parte del público está sometida a los rigores del sol o de la lluvia. Y, además, de pie. Vale la pena ver el teatro y aún debe valer más la pena asistir a alguna representación, que son entre mayo y septiembre, aproximadamente.

Después de Londres pasé tres días en Barcelona, preparando maletas y finalizando el último de mis trámites académicos, que ya tocaba. También estuve en la boda de mis amigos Nacho y Marta, que estuvo la mar de animada.

Y aquí estamos, en Río de Janeiro, dispuestos a pasar un mesecito viviendo como un carioca, que así nos llamamos los habitantes de esta ciudad. Es la primera parada de mi escapada sudamericana, que me gustaría seguir en Argentina a partir de finales de febrero, cuando acabe el Carnaval de Río. Por cierto: comenté a algunos amigos mi intención de estar en Río para el Carnaval. Cinco se mostraron muy interesados...y al final vienen cuatro (!). Tremendo. Y eso que Río está lejos: no quiero imaginarme cuántos hubieran venido a verme a la Feria del Libro de Frankfurt, por ejemplo.

Venía a Brasil sin amigos, como el perrito Tristón, pero no duró mucho: en el avión de Madrid a Río se me presentó un chico ibicenco que venía a hacer un tour por el país y que de momento se ha quedado diez días conmigo en Río.

Tengo un apartamento bastante correcto en una ubicación fantástica, “a dos quadras da praia de Ipanema”, junto a la calle dedicada al mítico Vinícius de Moraes y a un minuto del bar/restaurante A Garota de Ipanema, donde al parecer se compuso la canción del mismo nombre. El apartamento no tiene vistas al mar, acorde con mi moderado consumo de botellas de champagne en Londres.

El apartamento es muy grande para 1 persona, perfecto para 2, justito para 3, claramente insuficiente para 4...y un reto apasionante para las 5 personas que conviviremos aquí durante los cuatro días del carnaval. De todas formas, está pensado para que sea POSIBLE meter a 5 personas y que cada una de éstas tenga al menos una cama/sofá-cama/colchón en el suelo. Por suerte, pasaremos más de la mitad del tiempo en la calle y/o bebidos.

Mi idea no es viajar mucho sino vivir la ciudad y conocerla bien, aprovechar las playas y los >30ºC que tenemos ahora por aquí. Fue un verdadero shock salir del avión, porque en Barcelona y Madrid empezaban los fríos de 4ºC el día que me fui. También quiero aprender portugués de verdad –me hago entender, pero me falta mucho- y tener organizado lo que haremos durante el carnaval con cierta antelación.

Ahora mismo, uno de mis principales problemas es que no tengo equipo de futebol en la ciudad: no sé si soy del Flamengo, del Botafogo, del Fluminense o del Vasco da Gama. La liga ya ha empezado y no puedo ser un buen carioca sin tener equipo en la ciudad. Estoy esperando algún tipo de hecho fortuito o de revelación divina que me facilite esta información, pero de momento no hay manera. Podría escoger el equipo que empiece mejor la liga, pero me parece un elemento de decisión muy chaqueteril. Otra opción es informarme sobre los equipos y su historia, a quienes representan, si el estadio me queda más o menos cerca, etc. También puedo escoger al equipo patrocinado por Nike, porque uno patrocinado por la competencia se me haría muy raro. Veremos... Tengo que resolver esta cuestión con rapidez para poder hacer un ‘upgrade’ -una mejoría- en las conversaciones con los taxistas y demás cariocas.

Gonzalo, el chico de Ibiza con el que convivo, conocía a una chica a través de Internet. Ha resultado ser muy maja y ya hemos salido dos noches con su grupo por la zona de Lapa, una de las mejores para salir a tomar algo, en que calles y calles y calles se abarrotan de gente tomando algo y bailando en la rúa. Es un barrio muy popular, donde se da cita gente de todas partes. Los cariocas bailamos muy bien, por cierto.

¡Eso es todo! Gracias, como siempre, por leerme. Ya sabéis que estáis más que invitados a venir a pasar unos días por Sudamérica y sumaros a mi expedición. Como siempre, me encontraréis en mi email.

Abrazos,

Hugo

20 diciembre 2006

Com Benares no hi ha res (nada como Varanasi...o casi)


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¡Hola a tod@s!
Sirvan estas bonitas rimas del título para iniciar el relato de lo que han sido las dos últimas semanas después de mi regreso a Katmandú desde las montañas.

Como os decía, Katmandú está bien y uno podría pasar semanas allí sin hacer gran cosa. No es una ciudad bonita y el tráfico y la contaminación no hacen agradable pasear demasiado, pero para los viajeros que vienen de ciertas zonas de Asia o de las propias montañas supone un auténtico oasis: se puede comer buena cocina occidental, salir de copas, todo ello a buen precio y en un entorno muy multicultural, casi hippioso. Además, no está prohibido hacer algo de turismo cultural en el valle de Katmandú y visitar los templos, fundamentalmente hinduistas y budistas, de la zona. Algunos valen realmente la pena, aunque se echa de menos que las autoridades locales no se gasten el dinero de la entrada en mantenerlos un poco mejor.

La visita a Pashupatinath –donde pudimos ver cómo se llevaban a cabo las cremaciones- y a Bhaktapur, fueron las más interesantes. Tampoco estuvo mal nuestro retorno del templo de Nagarkot, que está sobre una colina, a Katmandú, subidos en el techo de un autobús porque la parte de abajo estaba llena. En Katmandú también estuvo bien ver va Stupa (templo budista) de Bodhnath. Siempre resultan muy bonitas: son habitualmente edificios circulares, muy blancos, en cuya parte superior ondean banderolas multicolores budistas. A lo largo de toda la base están las clásicas ruedas que se hacen girar manualmente en el sentido del reloj para que vayan rezando “de gratis”.

El resto del tiempo en Katmandú se me iba cenando o tomando alguna copa con la gente de varios países que había conocido en el Himalaya y decidiendo/contratando mi próximo destino.

Me quedaban unos diez días antes de volver a casa por Navidad y no quería pasarlos en Katmandú. Mi primera opción fue el Tibet, descartada por el mucho tiempo que toma ir allí por carretera y lo caro que resulta ir en avión. Aunque cada vez resulta más parte de China y queda poco del Tibet tradicional, creo que aún resultaría interesante verlo.

Descartado Tibet, decidí contratar mi vuelo de vuelta a Barcelona desde la India y visitar Benares (Varanasi) y Delhi. Benares es una ciudad sagrada del hinduismo y muchos peregrinos van alli a bañarse en el Ganges, en particular si están a punto de morir (si es que lo saben), para poder ser quemados junto al río.

Para poder conseguir el visado para la India en Katmandú todo son facilidades: sólo hay que ir tres veces a la Embajada India, hacer cuatro colas y, en total, dedicarle al asunto no menos de 8-10 horas.

Benarés me encantó porque toda la parte cercana al Ganges ‘respira’ espiritualidad. Es apasionante pasear en barca por el río o caminar por los ghats (los ´muelles´o terrazas, con escalones, que van a parar al río), en particular al amanecer, cuando la ciudad se despierta poco a poco y sus primeros habitantes se acercan al río para lavarse o hacer sus abuciones mientras todavía humean las hogueras de las últimas cremaciones de la noche anterior. Otros van al Ganges a lavar a sus búfalos, a rezar, a llevar a cabo algún cántico religioso, a lavar ropa o a intentar venderle algo a los turistas (en particular a aquellos que no son tan rancios como yo). Las cremaciones, con su intrínseca dosis de morbo y curiosidad, son sin duda de lo más interesante de Benares: se llevan a cabo casi las 24 horas, junto al río, en grandes hogueras rodeadas por los familiares más cercanos y el personal que se asegura de que el fuego vaya tirando. Todo resulta muy explícito y visible y la zona está siempre llena de gente, muchos hindues, que se acercan a las cremaciones como quien va a Plaça Catalunya a ver las palomas (que, por desgracia, son inmortales). El ambiente es de una gran calma, a pesar de que muchos de los presentes han perdido al familiar en las últimas 3-6 horas. En general, parece que la muerte se asume con naturalidad.

Tras dos días en Benares con una chica irlandesa y dos chicos de Hong Kong, fuimos secuestrados por Anil, un médico de la ciudad que la irlandesa –Claire- había conocido en un tren. Uso la palabra “secuestrados” porque fue la muestra de hospitalidad más impresionante que he visto nunca: nos llevó a su casa, a visitar templos, a su club, a visitar sun fundación, a ver a su madre, a ver el fuerte de Benares (como podéis ver en la foto, “el fuerte de Benares” no soy yo), todo ello con su séquito de empleados. Fue una experiencia fantástica que nos permitió ver la ciudad de otra manera. Nos llevó también a la impresionante Benares Hindu University, con sus 5 kilómetros cuadrados de campus. Todo ello fue fantástico pero agotador, sólo posible porque pospuso dos operaciones al día siguiente (qué tío, qué país). Su último “detalle” me llegó al hotel donde me alojaba, el día de mi partida de Benares, mediante un miembro de su corte, que me despertó a las 8 de la mañana. Se trata de una espléndida y maravillosa placa, recuerdo de la Benares University, del peso y tamaño de un libro tipo “París en 200 fotos”, justo lo que necesitaba en mi mochila para poder proseguir el viaje.

Es difícil explicar el ambiente que uno se encuentra en la India, la locura del tráfico, los olores, las sensaciones. Yo había estado 6 ó 7 años antes, pero volvió a sorprenderme. Hay escenas que se le quedan a uno grabadas en la mente, como las 300 ó 400 personas que, estiradas en el suelo de la Estación de Gorakhpur, esperaban que llegase la hora de tomar su tren y apenas dejaban un 10% del suelo disponible para llegar a las taquillas a comprar nuestro billete. Da la impresión de que, a diferencia de otros países, en la India la mayor parte de la gente no está mirando a EEUU y preguntándose “¿qué pensarán de nosotros?”. Aquí, directamente, van a su bola. El tráfico es un auténtico caos, no hay apenas semáforos ni policías, cada vehículo va siempre al límite y siempre gana el más fuerte (un camión es más fuerte que una bici, por ejemplo) o el más agresivo (todos lo son mucho). Hay mucho más respeto –aunque poco- por las vacas que campan a sus anchas por cualquier calle que por los peatones, que están siempre al borde del atropello. Cuesta imaginarse una vaca durmiendo enmedio de la Diagonal o en la Castellana: en las principales avenidas de la India se ve esto y escenas aún más surrealistas con la participación de vacas, perros, mendigos, vendedores ambulantes con sus carritos, vehículos en contra-dirección, peatones suicidas, incluso elefantes si uno tiene suerte. A pesar de todo, la gente sabe conducir en estas condiciones y todo suele fuir con admirable rapidez.

Tuve mono de robar un rickshaw (triciclo a motor) varias veces y ponerme a conducirlo, pero afortunadamente supe controlar mis ansias.

Resulta también interesante el uso de la bocina. La gente lleva grandes pegatinas de “blow horn” (toca el claxon) en la parte trasera de sus vehículos, un concepto totalmente opuesto al castizo “no me toques el pito que me irrito” que tan bien expresa lo que aquí sentimos por el uso de la bocina. Algunos conductores de rickshaw pueden tocar más la bocina en cinco minutos que un europeo en cinco años. No exagero.

La foto que ilustra este artículo corresponde a Benares, justo al salir de darme un chapuzon en las putrefactas, malolientes pero sagradas y benefactoras aguas del Ganges (dicen que basta con creer que sólo te van a pasar cosas buenas por bañarte en el Ganges para salir indemne, y yo lo creo a pies juntillas, claro). Han pasado ya unos días y aquí sigo. A pesar de no ser hinduista, fue una sensación muy especial.

De Delhi no hay mucho que contar: es otro gran caos rodeado de algunos oasis de tranquilidad donde es posible sentarse en la hierba a leer, charlar, dormir o ver a la gente pasar. Los bazares resultan interesantes: hay muchos y se encuentran productos de toda la India. Hay también un fuerte y otras visitas interesantes. En Delhi, además, se ve claramente el extremo contraste entre pobres y ricos: hay zonas como Connaught Place donde sólo la gente de dinero puede permitirse comprar o comer, mientras en la calle abundan algunos de los mendigos más miserables que se puedan imaginar.

La India urbana, la que fundamentalmente conozco, es un lugar muy interesante para viajar, pero no sé si viviría allí mucho tiempo, pudiendo evitarlo. Uno necesita más tranquilidad y un poco de aire puro.

NOTA: aunque sin duda lo más cómodo y práctico hubiera sido afeitarme cada día, he cultivado durante estas últimas semanas una preciosa barba que me hace aún más interesante y que voy a presentar en sociedad estos días en las comidas familiares.

Por otra parte, decir que voy a hacer una presentación de Power Point con las mejores fotos del viaje a Nepal + India, porque esta vez sí he traído una cámara buena y he hecho algunas fotos bonitas.
Si queréis recibirla, sólo tenéis que decírmelo a hugobloch@hotmail.com y os la mando!!

Gracias a todos los que váis leyendo mi blog y a los que, de vez en cuando, me escribís unas líneas.

A finales de enero espero poder escribiros desde Sudamérica.

¡Felices Fiestas a todos! Un abrazo,

Hugo

08 diciembre 2006

Hem fet el cim (expedicion al Campamento Base del Everest)!

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Hola a tod@s!

Henos de nuevo en la caotica Katmandu -donde no tocar al claxon se considera de mala educacion-, regresados del Khumbu, la tierra de los sherpas, el Everest, los yaks o el mitico pueblo de Namche Bazaar, el ultimo lugar donde hay "casi de todo" camino de las altas cumbres.

Han sido dos semanas muy especiales en que, aparte de disfrutar de los paisajes y las gentes, teniamos dos metas en mente: llegar al Campamento Base del Everest y verlo (el Everest) desde Kala Pattar, una especie de mirador privilegiado a 5.545m de altura.

Me parece ofensivo suponer que alguno de vosotros no sabe que el Everest es la montanya mas alta del mundo con 8.848 metros (8.850 segun algunos), por lo que omitire cualquier comentario al respecto.

Un anuncio que puse en el tablon de anuncios del Kathmandu Guest House, mi hotel en la capital del reino nepali, me sirvio para fichar a Chris (EEUU) y a Sarah (Holanda), ambos de unos 30 anyos de edad. Posteriormente anyadimos al equipo a Pasang ("nuestro" porteador) y a Karsang ("nuestro" guia). Pasang aligeraba las mochilas de Chris y mia en unos 8-9 kilos (Sarah se sobraba y se bastaba con la suya). Karsang, el guia, nos ayudaba a planificar en que pueblucho y en que lodge ("albergue") dormir cada dia, que camino seguir, a que hora empezar la jornada, etc.

La zona del Khumbu (la region del Everest, simplificando) sigue siendo muy remota y la principal via de comunicacion son unos caminitos de piedras, cabras y yaks que no hacen mas de 1,50m de ancho y no paran de subir y bajar (esta fue la primera leccion: EN EL KHUMBU NO HAY CAMINOS PLANOS).

Como la mayoria, empezamos la ruta en Lukla (2.800m), adonde se llega desde Katmandu en algo muy parecido a un avion. Se trata de una especie de avionetas de helices para 15-20 pasajeros, las unicas –helicopteros aparte- que pueden aterrizar en la pista de Lukla. “Vamos a aterrizar alli??”, le pregunta un pasajero japones al piloto, cuando ve una pista de no mas de 100 metros, en medio de una montanya, en subida (en bajada para el despegue). El piloto, que no por tener la puerta de la cabina abierta entabla conversaciones con los pasajeros, va a la suya y aterriza como un campeon. Es muy espectacular porque hay que apurar y tocar tierra al inicio de la pista. Todos aplaudimos (yo no soy de los que aplauden cuando un piloto de Iberia aterriza en Barajas).

Desde los 2.800 metros de Lukla no hace falta ser Superman para llegar al Campamento Base del Everest o a Kala Pattar. Comparar Kala Pattar (5.545m) con coronar los 8.848m del Everest seria como comparar a Ricky Martin con el mitico Juan Luis Guerra. Para llegar a Kala Pattar solo hace falta un poco de salud, suerte con el “mal de altura” (primera causa de abandono), ganas y una minima resistencia al frio. Para subir al Everest hay que ser un superhombre, estar muy loco y tener mas moral que el alcoyano. Debido, principalmente, al primer factor, decidimos renunciar a subir al Everest.

Unos 8-9 dias nos separaban, desde Lukla, del Campamento Base del Everest y de Kala Pattar, el famoso mirador frente al Everest desde donde esta tomada la foto que ilustra este articulo (abajo hay mas fotos). Casi 2.800m de desnivel que habia que hacer poco a poco, porque el cuerpo humano se adapta con dificultad a variaciones de mas de 400 metros de altura por dia.

Los dias van mas o menos asi: suena el despertador, son las ocho, estamos en una habitacion toda de madera que solo tiene dos camas, una ventana y mucho frio (el lavabo esta lejos de la habitacion). Ni una pestanya asoma del saco de Chris, que esta en la cama junto a la mia. Salir del saco es algo traumatico porque no hay termino medio: dentro se esta muy calentito, fuera hace un frio considerable (cuanta mas altura, mas frio). Pasan 15 minutos, le digo que nos esperan para desayunar. Sale un brazo de su saco de dormir, coge la ropa y la arrastra dentro del saco. Chris se viste sin salir del saco. En cualquier caso, no es una operacion compleja: la diferencia entre “ropa de dia” y “ropa de noche / pijama” es mas bien escasa. Desde que descubrimos que el concepto local de una HOT SHOWER consiste habitualmente en un cubo de agua caliente con un cazo en una habitacion a -5 C, nos duchamos de uvas a peras (hoy no, manyana tampoco, el otro tampoco, el otro si). Desayunamos cereales, pancakes, incluso una sopita, siempre algo caliente acompanyado de un MILK TEA, tambien caliente.
La ventaja de haber venido a finales de noviembre es que hay pocos turistas. La desventaja es que hay pocos turistas porque hace frio.


Despues del desayuno pagamos la cuenta del lodge y emprendemos nuestro camino. Cada dia andamos de 3 a 6 horas por los caminos de cabras del Khumbu: que si ahora sube, que si ahora baja, adelantamos a un rebanyo de yaks que llevan su carga a tres dias de camino, nos cruzamos con varios porteadores que llevan –algunos- mas de 50kg a la espalda. Paramos en una fuente para llenar nuestra botella de agua y le anyadimos las pastillas potabilizadoras (hasta dentro de 30 minutos no podremos beber). Las subidas machacan un poco la moral y vamos notando la mengua de oxigeno a medida que subimos (nunca habia usado la palabra mengua anteriormente). Chris toma pastillas para el mal de altura desde el primer dia y aun asi tiene dolor de cabeza: cada 1-2 dias evacuan a algun ‘turista’ a los hospitales de Katmandu por pasarse de listo con el mal de altura y no hacer caso a los primeros sintomas…2.000 dolares del ala (hasta que no pagas no viene el helicoptero). Sarah y yo tenemos mas suerte. Bastante gente tiene que desistir y dar media vuelta porque no se adapta. Paramos a comer algo: hay mas variedad de la que esperaba aunque, dadas las diversas calidades de la comida, solemos comer solo DAAL BAHT (arroz con verduritas y sopa de lentejas, el plato local), sopas y arroces varios y los MOMOS (empanadillas de verduras, a veces con carne), siempre con alguna bebida caliente. Aunque hace frio, el sol, la ropa y el ejercicio fisico hacen que los dias sean agradables. Volvemos a ponernos en ruta. Toca salir de nuevo. El paisaje es siempre espectacular: montanyas negras o nevadas nos rodean, atravesamos pueblos minusculos saludando (namaste, namaste) a todo el mundo. Viven relativamente aislados pero estan muy acostumbrados a los caminantes extranjeros. Cuanto mas arriba y mas aislados, mas majos son. Ahora toca una hora seguida de escalones de piedra que suben mas que las escaleras mecanicas de un centro commercial.


Baja otro rebanyo de yaks; nos ponemos del lado interior de la montanya para que no nos tiren abajo. Los yaks no son el animal mas listo del mundo: sin duda son mas espabilados que el nyu africano, pero son mucho mas tontos que el gato de mi madre. Cada pocos escalones hay que pararse porque uno se queda sin aliento (cada vez hay menos oxigeno en el aire…y se nota). Pasang no tiene ningun problema con los 20kg que lleva a sus espaldas: los porteadores son una raza aparte. Llegamos a nuestro destino: ni siquiera son las 14h. Entramos en el lodge y nos dan una habitacion (50 rupias, unos 50 centimos de euro por noche); la cena cuesta 200-300 rupias, una ‘hot shower’ 100-150. Vamos todos al comedor del lodge a pasar las 6-7 horas que faltan antes de irnos a dormer. A las 17-18h por fin encienden la estufa: nos sentamos todos a su alrededor porque empieza a hacer frio. La madera es cara y su uso esta muy limitado: el principal combustible de las estufas son los excrementos de yak desecados. Pasan las horas: leemos, escribimos, pero hay poca luz; lo mas agradable es hablar con los otros trekkers (caminantes). Australianos, ingleses, alemanes…a algunos ya les conocemos de otros dias y ya somos “amiguetes”. Se habla mucho de lo que haremos los proximos dias, del mal de altura y las pastillas para combatirlo. Karsang –nuestro guia- contesta con modestia a nuestras preguntas sobre sus expediciones al Everest y como no pudo pasar de 8.500m debido al mal tiempo. Tambien hablamos mucho de los filetes que nos comeremos al volver a Katmandu. Seguimos junto a la estufa hasta que nos echan a las 20.30h. La habitacion estara muy fria y no hay muchas ganas de irse a dormir, a pesar del cansancio. Pido que me llenen la botella de un litro con agua caliente para ponerla en el saco de dormir, junto a mis pies. Me cobran 100 rupias por un litro de agua caliente (el doble que por la habitacion): aqui lo que va caro son las calorias. Nos cepillamos los dientes y nos aseguramos de tener claro el camino al lavabo por si hay que ir durante la noche (hay que ir): a menudo no hay luz y suele estar fuera, cruzando un patio. Por suerte todos tenemos nuestras linternitas de minero con su lucecita en la cabeza. Despues de usar el lavabo hay que tirar un poco de agua con un cazo, pero por la noche suele estar congelada –al menos la parte superior-. No hay casi nada peor que tener que salir a media noche del saco de dormir, cruzar el patio e ir al lavabo. Son siempre noches bajo cero. Dormimos con gorrito, porque la mayor parte del calor se escapa por la cabeza. A medida que subimos va haciendo mas frio. Estamos cansados pero el dia ha valido la pena: los paisajes montanyosos son idilicos, la gente de los pueblos es muy agradable, hemos conocido a gente nueva y estamos un dia mas cerca del EVEREST. Solo esperamos no despertarnos con mal de altura al dia siguiente para asi poder seguir nuestro camino. Asi acaba nuestro dia.

Cuando, por fin, alcanzamos la cima de Kala Pattar (5.545m), es un dia claro. El Everest esta, majestuoso, frente a nosotros. No es la montanya mas bonita, ni la mas espectacular, pero es el fragmento de tierra mas alto del mundo y esta justo delante nuestro. Estamos muy contentos y no paramos de hacer fotos. Subimos al punto mas alto de la montanya de Kala Pattar, una especie de penyasco que sobresale y que azota el viento. Vamos con cuidado. Nos sentimos como si hubieramos hecho algo grande. Nos hacemos unas fotos, esta vez con las banderolas budistas multicolores que que decoran la cima de la montanya. Esperamos la impresionante puesta de sol sobre el Everest. Toca bajar antes de que anochezca del todo: manyana toca ir al Campamento Base, unas cuatro horas entre ida y vuelta, cruzando zonas de roca y tierra que azota un viento gelido, entre glaciares. Manyana veremos que, efectivamente, desde el Campamento Base no se ve el propio Everest. Veremos montanyas nevadas, grandes explanadas desiertas, cruzaremos pueblecitos con cuatro casas, saludaremos a padres y ninyos que viven a tres dias del pueblo con electricidad mas cercano, adelantaremos a porteadores que llevan a sus espaldas 70kg de troncos, veremos la luna sobre el Everest.

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Algunas fotos del trekking camino del Everest (1 de 2)


El japones no se cree que vayamos a aterrizar en la
"mini-pista-en-subida" de Lukla

El mercado de los sabados en la capital sherpa de Namche Bazaar
(todo traido por los porteadores en varios dias de camino)


Karsang (guia), un servidor, Sarah, Chris y Pasang (porteador) con una de las primeras vistas sobre el Everest

Notas en uno de los lodges (el "mal de altura" es la principal preocupacion)


Nuestra habitacion tipo en los lodges (dos camas y una ventana)


Algunas fotos del trekking camino del Everest (2 de 2)


Encaramado a la punta de Kala Pattar
(un poco acollonido por el viento)


Foto de equipo en el Campamento Base del Everest


Con el Everest (centro) y el Nuptse (derecha) detras, al

atardecer. El Everest es mucho mas alto, pero esta mas lejos.


Una especie de lago helado junto al Campamento Base



Pasang (nuestro porteador), nos hizo una tipica ofrenda









20 noviembre 2006

A la conquista del Himalaya